Jueves 05 de noviembre del 2015: Lower Sabie (Kruger) - Swazilandia
Hoy nos levantamos mas temprano que de costumbre. La idea es estar en marcha a las 07:00 pues tenemos un día algo agitado.
Después de recorrer la parte sur del parque y cansados de la sabana, salimos del Kruger dirección Nelspruit para solucionar un problema de documentación con el coche de alquiler. La idea es ir a Swazilandia y nuestro coche de sustitución que nos dieron tras el accidente no tiene autorización para salir del país.
Tras llegar al aeropuerto donde se ubica la compañía Hertz, solventamos con rapidez el papelo. Como anécdota destacar que cuando programamos en Nelspruit el GPS para que nos llevase al aeropuerto, este nos llevó hasta un aeropuerto de uso privado, teniendo luego que deshacer el camino, para llegar hasta el comercial.
Esa no sería la única broma del GPS, pues al programar la capital de Swazilandia, no caímos en revisar las opciones que nos ofrecía el aparato, y tiramos por la ruta más corta. Pues la más corta en este caso era una carretera sin asfaltar, que atravesaba un puerto de montaña donde nuestro Nissan Micra tuvo muchas dificultades para vencer las pendientes. Era un camino propio para 4x4 y no para un pequeño turismo. Mi mujer estuvo a punto de echarse a llorar pues se veía tirada nuevamente en medio de la naturaleza más agreste. Por fortuna, y circulando muy despacio para no dejarme el cárter del coche en el camino, llegamos hasta una carretera asfaltada que llevaba hasta el paso fronterizo Jeppes Reef/Matsamo.
Una vez en la frontera primero pasamos por la aduana sudafricana donde nos pidieron los pasaportes y el certificado del niño. Le dimos al funcionario de aduanas unas fotocopias sin traducir que ni se miro. Continuamos hasta la aduana de Swazilandia y tras pagar una pequeña taxa de entrada, creó que unos 4 € los tres, nos revisaron la documentación del vehículo, así como el bastidor y nos dejaron continuar viaje.
Me sorprendió el riguroso control en la aduana, suponía que sería más relajado, pero lo cierto es que se lo toman en serio por temas de contrabando.
El paisaje con que nos recibió este pequeño país nos sorprendió positivamente. Un paisaje de montaña, con unas grandes extensiones de bosques dedicados a la silvicultura. La carretera era notablemente mejor que las que habíamos conocido en Sudáfrica.
La carretera de montaña desembocaba en una estupenda autopista propia de un país occidental. Dicha vía comunica la capital con Manzini, por lo que nos servía para llegar a nuestro destino.
Por fin a las 17:00 horas tras un día muy largo llegamos a Mlilwane Wildlife Sanctuary, una reserva natural creada con muy buen criterio por un excombatiente británico de la guerra de los Boers. El lugar nos pareció una de las mejores experiencias del viaje, un autentico edén donde relajarnos y coger fuerzas para continuar nuestro recorrido. La puesta de sol fue espectacular y tener el privilegios de observar tal evento con una cerveza bien fría mientras el niño persigue los impalas que corretean alrededor del rondeval, es algo que no tiene precio.
Tras la oda al sol, nos fuimos a cenar en el bonito restaurante llamado Hippo. Por 10€ cena bufet con espectáculo de bailes tradicionales, todo acompañado de una gran hoguera. Genial.
Alojamiento en el parque. 54€.