Dia 12 - Del Gran Cañón al Monument Valley
Tras el "impacto" que supusieron las bellas panorámicas que vimos desde los miradores del borde sur del Gran Cañón, y disfrutar de un bellísimo atardecer, estábamos ansiosos por volver a disfrutar de las vistas del Gran Cañón.
Eso sí, para volver otra vez a entrar en el parque nacional, debíamos esperar que regresaran nuestros madrugadores amigos que habían dedicido reservar una excursión en helicóptero para la primera hora de la mañana, lu cual hicieron realmente satisfechos.
Para esta jornada teníamos previsto llevar a cabo una de las "sorpresas" del viaje por la costa oeste. Ya he comentado con anterioridad que la planificación de la ruta estaba de partida bastante abierta, para poder hacer cambios de última hora, según las necesidades. Un cambio había sido ir al Castillo Hearst en San Simeón. Y ahora venía otro cambio.
Cuando estábamos en Las Vegas, viendo el mapa para planificar la ruta hacia el Gran Cañón,nos dimos cuenta que, a la vista de los días que nos quedaban en la costa oeste (el único hotel que teníamos reservado era el de Phoenix, junto al aeropuerto, para regresar al este), podíamos ir hasta el Monument Valley. Para los aficionados al cine, y en concreto a las películas del oeste, el Monument Valley es un verdadero mito. Y ahora había llegado el día.

Lo dicho, tras el regreso de quienes hicieron la excursión en helicóptero, volvemos a entrar en el Gran Cañón y a recorrer los distintos miradores del borde sur, en dirección al este, con el objetivo de llegar al mirador de Deset View, donde se encuentra la salida del parque nacional.
La luz y los colores de las panorámicas del Gran Cañón durante la mañana varían sensiblemente respecto a las mismas durante el atardecer. Nos permite descubrir otras matizaciones del mismo. Fuimos parando en cada uno de los miradores, aprovechando para hacer fotos.

Finalmente llegamos a Desert View, el último mirador en la lado este, donde hay una torre que emula a las históricas torres de vigía de los indios Anasazi. Aparte de tener unas vistas diferentes, al tratarse de la entrada al Gran Cañón, en este torre hay una tienda de souvenirs donde poder hacer alguna compra.


En Desert View cerramos nuestra visita al Gran Cañón y nos encaminamos al Monument Valley.
El paisaje cambia súbitamente, entramos en una zona semi-desértica, bastante plana, y con tonos muy rojizos en las tierras y en las montañas. Asímismo, estamos en plena Reserva de los Indios Navajo, lo cual es fácil comprobar en las gasolineras, en las tiendas...son indios navajo quienes nos atienden.
Paramos en un área de servicio y en una tienda-bar-comida preparada hacemos un descanso para comer. Volvemos a comprobar que estamos en plena reserva de los indios: no se puede comprar alcohol...ni siquiera una cerveza fría. Está totalmente prohibido. Nos tendremos que acostumbrar...

Desde el Gran Cañón al Monument Valley son 290 kilómetros, tres horas y media por carreteras de grandes rectas y paisajes semi-desérticos. Durante el recorrido, donde apenas encontramos pequeños y despoblados pueblos, hicimos una parada en un área de servicios donde hay una enorme tienda de souvenirs, donde comprobamos suelen parar hasta autobuses de turistas.
Ya avanza la tarde, y notamos que nos vamos acercando al Monument Valley. El paisaje empieza a mostrarnos algunos promontorios rocosos, típicos de la imagen del Monument Valley.
En toda la ruta, no hay nada de tráfico, a pesar de ser un domingo. Realmente estamos en medio del desierto, lejos de las grandes rutas turísticas.

Ya muy cerca del Monument Valley, paramos ante un puesto de artesanía de unos indios navajo, donde compramos algunas cosas. Estamos ya muy cerca. Entramos en el Estado de Utah, y a los 10 kilómetros ya entramos en el parque de los indios navajo.
Tras subir una pequeña colina, nos quedamos ensimismados ante la típica imagen del Monument Valley. Estamos en un mirador, donde está el Centro de Visitantes y un hotel, y nos sentamos a disfrutar de las espectaculares vistas panorámicas de este paisaje desértico.
Se acerca el atardecer y los colores se van tornando más rojizos si cabe. Y las nubes en movimiento nos van cambiando este espectacular paisaje. Realmente alucinamos ante la inmensidad del Monument Valley.


Si bien empieza a caer el atardecer, decidimos adentrarnos en la ruta del Monument Valley, lo que se hace por un camino de tierra en bastante mal estado. Esto nos permite descubrir otras vistas panorámicas de este increíble paisaje, hasta llegar a una especie de rancho desde donde podemos ver otras vistas de estas inmensas montañas rojizas.

Y la tarde va cayendo. Y seguimos ensimismados ante los paisajes. Finalmente nos paramos ante uno de los grandes promontorios rocosos para ver el anochecer...


...Y llega la hora de buscar hotel, que no tenemos ninguna reserva...
Retomamos la ruta por donde hemos venido, y en Kayenta encontramos sin problema hotel. Es la hora de descansar, pues al día siguiente volvemos a tener un largo viaje, esta vez hacia sur, pues debemos llegar a Phoenix para, al día siguiente, tomar el avión a primera hora hacia Washington.
Pero esto es otra etapa.
Os dejo un breve vídeo con fotos e imágenes de nuestra visita al Monument Valley.