Hoy vamos a explorar la Royal Mile en sentido descendente, más allá de South Bridge. En este tramo se encuentran el Museo de la Infancia, el Museo de Edimburgo y el People's Story Museum, que ocupa el Canongate Tolbooth, un edificio del siglo XVI con un vistoso reloj que fue Palacio de Justicia, cárcel municipal y lugar de recaudación de los peajes o cánones públicos. También nos encontramos con la Iglesia de Canongate, en cuyo cementerio está enterrado Adam Smith, autor de "La riqueza de las Naciones".


También aquí está el Pub The World's End, que recibe este nombre porque en una de las batallas contra Inglaterra se levantó un muro para proteger a la población. El muro estaba justo en el exterior del pub.

Y, aunque parezca mentira White Horse Close está al final de la Royal Mile, casi frente al Parlamento, y en el siglo XXI, pero cuando estás allí parece que te transportas a otro tiempo.

Pero White Horse Close no siempre se llamó así, ni siempre el nombre se usó para referirse al callejón. En el siglo XVI, en este mismo emplazamiento se encontraban las caballerizas reales del palacio de Holyrood (aunque su actual nombre no viene de ahí); más adelante, el callejón fue conocido como Davidson’s Close, y después recibiría el nombre de Laurence Ord’s Close, para acabar teniendo el nombre del que dispone de hoy en día gracias a una posada llamada White Horse Inn. Construida en el siglo XVII por Laurence Ord, recibió este nombre en homenaje al caballo de la reina Mary Queen of Scots que, como todo indica, era blanco (White Horse Close significa, literalmente, ‘El callejón del caballo blanco’). La posada dio bastante vida a la zona, e incluso dio cobijo bajo su techo al cuartel general de los oficiales jacobitas en tiempos del Príncipe Charlie “el Bonnie”. En un tiempo no demasiado remoto, solo unos pocos siglos, en tiempos de príncipe Charlie, los transportes desde Edimburgo en dirección a Londres salían desde este mismo sitio, por lo que la posada era bastante popular entonces: tan popular que los dueños de dicho establecimiento tenían su propia marca de whisky.
Y, al final de la Royal Mile encontramos el Palacio de Holyroodhouse (Precio 11,60£, que hay que pagar, porque no es válido el Explorer Pass). Este palacio es la residencia de la familia real en Escocia y si se quiere visitar lo mejor es consultar los horarios de apertura en su web oficial, ya que la Reina suele estar por aquí en el mes de mayo y pueden fastidiar a los visitantes. De hecho, nosotros tuvimos que dejar la visita a Edimburgo para el final del viaje, porque los primeros días Isabel ocupaba su palacio (será que no hay días en el año).


Este Palacio es más conocido por haber sido el hogar de la Reina María I de Escocia, y escenario de muchos de los dramáticos episodios de su reinado: María se casó en Holyroodhouse y aquí fue testigo del asesinato, en sus aposentos privados, de su secretario Rizzio, a manos de su celoso segundo marido Lord Damley. Y todavía hay gente que dice que la Historia es aburrida... ¡Pero si esto parece el Hola!
Junto al Palacio están las ruinas de Holyrood Abbey que estaba consideraba como la más hermosa e importante iglesia de Edimburgo. La iglesia de la abadía agustina fue fundada por el rey David I, el hijo de Santa Margarita, la de la Capilla del Castillo.

Y pasear por los jardines es una gozada que te ayuda a relajar.



Y para la hora de comer, hoy tenemos pensado ir a New Town, porque muy cerca de Princess Street, del Hotel Balmoral y de la estatua ecuestre de Wellintong está el Guildford Arms, en 1 West Register, un pub victoriano, muy bien decorado y con muy buena comida.




Y como el día es radiante, después de comer, lo ideal es hacer lo que hacen los escoceses en cuanto ven un rayo de sol: tumbarse sobre la hierba del primer parque que encuentran. En el siguiente tramo de jardines nos encontramos con el reloj floral, preparándose para el diseño de esta primavera, y la casita del jardinero, que parece salida de un cuento. Al parecer estamos en una zona llena de ardillas, pero deben estar echándose la siesta, porque no asoma la cabeza ninguna.


En esta zona, los bancos tienen placas con inscripciones dedicadas a familiares fallecidos que disfrutaban de ellos. Y, al final de los jardines, todo un clásico en el mundo de las postales: las vistas del castillo junto a la fuente de Ross.

Tras un corto paseo por la New Town, llegamos a Stockbridge. Desde aquí surge un sendero que recorre la orilla del río, Water of Leith. Aquí está el pozo de St. Bernard y un templo presidido por la diosa Higia, que un noble mandó construir como agradecimiento.

Y para acabar la jornada...





Y ahora al hotel que mañana toca madrugar...