Isla grande de Chiloé (Chile) by Juan Hernando Martín, en FlickrEn nuestro último día de alquiler de coche, salimos pronto de Argentina para no pasarnos en la hora de devolución. Lo que más demora no es el recorrido, 250 km. poco transitados, sino los trámites de la frontera. En la frontera argentina, el funcionario de turno nos sorprendió preguntándonos….¡si en Madrid conocíamos a Joan Manuel Serrat!. Vamos, como si a un cristiano le preguntan si sabe quien es Jesucristo. La cuestión es que el hombre quería demostrarle a un compañero que en Madrid también se conoce a Serrat. Menos mal que tuvimos este chascarrillo, porque los trámites en ambas partes de la frontera son muy tediosos. Sobre todo en la parte chilena, que te revisan hasta las maletas y el coche.
El caso es que llegamos a Osorno con el tiempo justo para devolver el coche y tomar un autobús con destino a Puerto Montt, donde también llegamos con el tiempo justo para tomar otro autobús con destino a Castro, en la Isla Grande de Chiloé. Aunque hay un puente proyectado, de momento todo el tráfico de entrada y salida de la isla hay que hacerlo embarcando vehículos, personas, animales y cosas en ferries o transbordadores.
Isla grande de Chiloé (Chile) by Juan Hernando Martín, en FlickrLa isla es bastante grande, y se extiende hacia el sur más de doscientos kilómetros. Nosotros nos quedamos en Castro, su capital, que está más o menos en el centro. Entre otras cosas, la isla es famosa por sus iglesias, todas hechas de madera, incluido el interior, cosa que las diferencia de las iglesias que estamos acostumbrados a ver, siempre hechas de piedra pura y dura. La madera le da una calidez poco habitual en las iglesias católicas.
Isla grande de Chiloé (Chile) by Juan Hernando Martín, en FlickrLlegamos a Castro sin reserva para dormir, y gracias a la voluntad de Lara, que aún continuaba con nosotros, encontramos un pequeño hostal con unas buenas vistas y regido por una vieja hippie y sus alocadas compañeras. Lástima que solo fuese una noche, pero dormimos en un sitio limpio, agradable y a buen precio. También todo construido de madera, por cierto.
San Carlos de Bariloche (Argentina) by Juan Hernando Martín, en FlickrLa foto anterior es de la Colonia Suiza, en Bariloche, pero nos gusta mucho y se nos olvidó ponerla en la entrada anterior. Así que nunca es tarde si la foto es buena. Y además, echamos mucho de menos a Lara, que tras acompañarnos también a Castro y Puerto Montt, se ha vuelto a su hogar provisional en Valparaíso.
La seña de identidad más llamativa de toda esta zona, son los palafitos. En su día eran casas de pescadores, todas sostenidas sobre grandes pilares de madera que tienen que renovar cada diez o quince años. Aprovechaban la subida de las mareas para tener los barcos pesqueros a la puerta de sus casas. Ahora, en su mayoría, son establecimientos turísticos: pequeños hoteles, restaurantes o tiendas de artesanía.
Isla grande de Chiloé (Chile) by Juan Hernando Martín, en Flickr
Isla grande de Chiloé (Chile) by Juan Hernando Martín, en FlickrEn el pequeño puerto de Castro, aprovechamos para dar un paseo en una pequeña lancha desde la que no solo se obtiene una buena vista de la ciudad, sino que también se puede ir a visitar a algunos leones marinos que te reciben sin inmutarse. Solo nos faltaba ponernos a jugar con ellos, con unas anillas y unas pelotas.
Puerto Montt (Chile) by Juan Hernando Martín, en FlickrUna cosa que llama la atención en todo lo que llevamos visto desde el comienzo de nuestro viaje, es la cantidad de perros callejeros que hay por todas partes, campando a sus anchas, y cuidados y alimentados por la gente. Con tanto perro en la calle, no es de extrañar que los gatos se queden en casa.
Isla grande de Chiloé (Chile) by Juan Hernando Martín, en FlickrDe vuelta a Puerto Montt, el autobús que hace el trayecto también es un tanto pintoresco. No deja de subir y bajar gente, y siempre va lleno, no solo con los asientos ocupados, sino también con el pasillo atiborrado de gente viajando de pie. Más que un autobús de larga distancia (se tardan casi cuatro horas de Castro a Puerto Montt), parece un autobús municipal en hora punta. Afortunadamente, nosotros teníamos billete con su asiento correspondiente, y contemplamos todo el trasiego con el culo bien acomodado.
Cuando llegamos a Puerto Montt ya se había hecho de noche, y tomamos un taxi pirata para que nos llevase al alojamiento que teníamos reservado. Sabíamos que estaba en un cerro, pero cuando empezó a subir por calles sinuosas y de aspecto sospechoso, los tres nos asustamos un poco pensando dónde nos meteríamos. Afortunadamente, es una zona antigua, un poco abandonada, pero donde poco a poco van abriendo nuevos establecimientos hoteleros, como las cabañas donde estamos alojados. De noche todos los gatos son pardos, y al día siguiente nos dimos cuenta de que el sitio no estaba tan mal.
Puerto Montt (Chile) by Juan Hernando Martín, en FlickrPuerto Montt es la capital y la ciudad más grande de toda esta zona, pero es bastante comercial y no tiene demasiado interés turístico. Tan solo un largo paseo marítimo que conecta el centro de la ciudad con el puerto comercial y el antiguo puerto pesquero de Angelmó, bastante más pintoresco que el resto de la ciudad.
Puerto Montt (Chile) by Juan Hernando Martín, en Flickr
Puerto Montt (Chile) by Juan Hernando Martín, en FlickrCasi enfrente de nuestra cabaña, en una curva, están las “Animitas”. Las animitas son una especie de altares que se ponen en los puntos de las carreteras donde ha habido fallecidos. Los familiares los decoran, ponen velas, flores e imágenes y piden favores para que estas animitas les ayuden en sus vidas. No está claro por qué aquí hay tantas animitas juntas. Según nos explicó un taxista, podrían ser víctimas de un accidente de autobús donde murió mucha gente, aunque también podrían ser originalmente una sola familia a la que se fueron añadiendo nuevos muertos. Ya no está claro si es un punto negro o una atracción turística, pero curioso desde luego, lo es.
Puerto Montt (Chile) by Juan Hernando Martín, en FlickrLa carretera Panamericana, que es la espina dorsal de América, desde México hasta Chile, acaba de repente en este semáforo. A la derecha, solo hay islas y mar, y a la izquierda, comienza la llamada “Carretera Austral”, inacabada, con trozos asfaltados y trozos de ripio, que intenta llegar lo más al sur posible.
Puerto Montt (Chile) by Juan Hernando Martín, en FlickrDesde Puerto Montt, teníamos reservado un trayecto de tres días en barco que debía llevarnos mucho más al sur, a Puerto Natales. Dicho barco debía zarpar el viernes pasado, pero cuando quedaban pocos días, empezamos a recibir correos electrónicos de la naviera avisando de sucesivos aplazamientos debidos al mal tiempo reinante. Así que del viernes, lo atrasaron al sábado, luego al domingo, y actualmente al lunes. Esperamos poder zarpar definitivamente en esta fecha. Así que ahora toca navegar, y que podamos ver cosas interesantes si el tiempo y las olas no lo impiden.