Nos levantamos temprano ya que nos recogía el transfer que nos llevaría hasta Jericoacoara. y teníamos casi 6h de camino entre el bus y la jardinera que te lleva por las dunas. Ahora en breve creo que Jericoacoara tendrá su propio aeropuerto por lo que será más fácil llegar allí, aunque también imagino habrá mucha más gente.
Nuestro hotel era la Pousada Surfing, más que correcto y muy bien ubicado.

Una vez instalados salimos en busca de la excursión del día siguiente para contratar un buggie que nos hiciera la ruta, después aprovechamos la tarde para ver la villa, toda ella son calles de arena de playa, incluso las tiendas tienen arena de playa! Al atardecer es muy típico ir a la duna do Pôr do Sol para ver la puesta de sol, es espectacular!

Realmente Jericoacoara es como estar en el paraíso, hay muchos bares y restaurantes, ese día por fin dejamos de comer peixe frito y fuimos al japonés Kaze y cenamos de 10!

