Contratamos la tarde anterior la excursión corta con un buggie que nos hacía la ruta por las dunas, pedra furada, lagoa azul y lagoa paraíso.
La excursión no estuvo mal, es curioso ver el paisaje de dunas y las lagunas en mitad del desierto aunque ambas lagunas están demasiado explotadas, hay mucha gente y los precios para comer o tomar algo son demasiado altos.

Por la noche tomamos unas caipirinhas y fuimos a cenar a un sitio de pescado fresco que por las mañanas es una pescadería justo en frente del hotel. Hacen el pescado a la parrilla. Como solo hay una parilla una tardaron una hora en servirnos pero merece la pena esperar, es un sitio muy autentico.
Despues tomamos unas copas en un sitio hippie rockero al aire libre con una caravana dentro y musica en directo.


