Nos queda mucho Death Valley por ver.
Nos dirigimos al Golden Canyon. Es pronto por la mañana y estamos solos. El cañón es estrecho y el camino no tiene dificultad. Su nombre le viene por los tonos de los muros de piedra.

Vemos también el Natural Bridge Canyon. El sendero es bastante llano y el cañón es amplio, pronto se llega a este alto puente natural de roca. Cruzamos por debajo y decidimos retroceder hacia el coche. Lo increíble de estar solos es que se siente un silencio que lo inunda todo.

Luego vemos Badwater Basin, el punto más bajo de Estados Unidos, 86 metros por debajo del nivel del mar. Es bastante turístico y la facilidad de acceso en coche hace que sea un lugar concurrido. Lo que muchos eones atrás fuera una laguna ahora es una cuenca con una acumulación de sales que le da el tono blanquecino al suelo.

El enorme terreno llamado Devil’s Golf Course está formado por unas grises rocas saladas y escarpadas de lo más extrañas. Puedes literalmente oír las sales crujir al expandirse por el calor. ¿Has escuchado alguna vez algo más marciano?

Para llegar al punto del parking hay un camino sin asfaltar que obliga al conductor a ir a una velocidad absurda, pero el parking está justo enfrente de este irónico “campo de golf del demonio” por lo que no hay que dedicar tiempo a caminar.
Y por comodidad en cuanto a tener buenas vistas desde el coche, está el punto llamado Artist’s Palette, por la variedad de colores de la montaña. El Artist’s Drive te lleva por un camino circular asfaltado entre cañones, con unos desniveles que parecen una montaña rusa, hasta la base de las Black Mountains, desde donde se aprecia la generosa paleta de la naturaleza.

El calor aprieta, pero en ningún momento es insoportable. La temperatura máxima de hoy no ha llegado a los 46º de ayer pero casi.
En cada inicio de trail las recomendaciones leen: “Lleva contigo mucha agua, y bébela”. Medio litro de agua me duraba media hora de caminata. También recomiendan usar gorra o sombrero pero exageran al sugerir que no se camine bajo el sol más allá de las diez de la mañana.
Visto lo más impresionante de Death Valley, comemos en el restaurante de Stovepipe Wells, un auténtico saloon del oeste.
Aquí nos atacan una especie de diminutos bichejos que pican y se nos pegan al pelo y a la ropa y vamos matando insectos durante un buen rato del trayecto.
Antes de salir del valle en dirección a Yosemite aún visitamos las minas de bórax Harmony Borax Work Interpretive Trail, una abandonada planta minera del siglo XIX, y el Father Crowley Vista, un mirador elevado en el extremo del valle con unas vistas de impresión.

Después de una rápida parada en Bishop el paisaje sustituye montes pelados por avetos y si hace cuatro horas estábamos en medio del desierto, ahora estamos en un entorno 100% alpino.

Tenemos reservado un motel en June Lake, el June Lake Villager, al pie del lago June y de las pistas de esquí, ahora verdes. Es un negocio familiar.

Como en todos los moteles, puedes aparcar el coche justo enfrente. Y como en todos los moteles, la habitación va equipada con una cafetera de goteo, bolsas de café individuales, azucarillos y algo que lo llaman non-dairy creamer, una especie de leche en polvo ¿sin lactosa? para añadirle al café, que da el pego.
La tienda de alimentación del pueblo está a unos diez minutos a pie.