Esta mañana visitamos el Museo de Arte Moderno, MOMA, de reciente reapertura después de un largo período de remodelación.
La entrada vale 25 dólares y abren a las 10 de la mañana.
Cogemos una audioguía y recorremos todas las plantas admirando obras de Calder, Hopper, Warhol, Rothko, Mondrian, Picasso…
más de doce mil obras de arte de tres mil artistas, la colección es completísima, y la audioguía no se queda corta. 
Comemos en una de las cafeterías del museo, el Cafe 5, tan deliciosa es la carta como la terraza al aire libre
Han pasado cinco horas (insisto, la velocidad es la última de nuestras prioridades cuando viajamos
Y ahora tomaremos el cable-car hacia Fisherman’s Wharf, el antiguo muelle de pescadores, en un trayecto de montaña rusa, pasando por delante de la Grace Cathedral.
El muelle hoy en día es terriblemente turístico, lo destacable es un submarino de la segunda guerra mundial que hoy en día se puede visitar, el USS Pampanito y el Musée Mécanique, que es una exposición de autómatas históricos. La entrada es libre pero para activar los autómatas hay que ponerles monedas.
Nos dirigimos a la Ghirardelli Square por Jefferson street. Esta calle está repleta de bares y restaurantes con terrazas muy agradables. Nos detenemos en Pompei’s Grotto, un bar como cualquier otro con buenos precios durante la happy hour.
La plaza Ghirardelli es una zona peatonal muy cuca de tiendecitas y cafeterías, con buenas vistas de la bahía y cómo no, la fabrica de chocolate que da nombre a este lugar.
Y finalmente vamos a despedirnos de los leones marinos al muelle 39.