21 de Junio
Tras un agradable descanso aislados del mundo, iniciamos un recorrido de 106km a través de Nwetwe Pan, tras un breve desayuno y el habitual toque de diana temprano.
El atractivo de Kubu Island es el aislamiento del lugar junto con la aventura en sí que supone llegar hasta aquí, ya que baobabs hay en muchos sitios, pero hay que reconocer que este lugar tiene algo mágico. Estoy seguro que no todo el mundo lo apreciará de la misma manera y hay mucha gente que se pregunta: "¿Para esto he recorrido una enorme distancia? Si aquí no hay nada!", precisamente, amigo, precisamente ( modo sociópata ON).

Justo al salir del campsite nos encontramos dos chacales:




Hay otro tipo de fauna durante el recorrido, ya que a veces nos salimos del camino y pasamos por pequeños poblados donde viven en pequeñas chozas.

Infinitas pistas que no presagiaban los tramos de arena que encontraríamos mas adelante, constantemente tenemos la sensación de estar en medio de la nada, en el último rincón del planeta:

Atravesamos algunas zonas con un paisaje era completamente lunar.

Antes de llegar a la carretera que nos llevaría a la entrada a Nxai Pan, tuvimos el primer encuentro con las pistas de arena, sufrimos en algunos momentos ya que empezábamos a notar como el 4x4 se hundía y se frenaba queriéndose quedar atascado, en este momento no le tenía cogido el truquillo y mi sistema se basaba en la velocidad, si iba deprisa era mas difícil quedarse atascado...aquello parecía un rally por estrechos caminos arenosos flanqueados por árboles en algunos tramos, mi mente no hacía mas que pensar que si perdía el control nos estamparíamos contra un tronco y la franquicia del vehículo caería sobre nosotros. Incluso nos sucedió que atravesamos una zona poblada en la que el camino continuaba siendo de arena profunda, con lo que yo pasé relativamente deprisa y los lugareños nos miraban con cara de sorpresa, aquello me recordaba una de las escenas de la película "Los dioses deben estar locos II", en que se ve los vehículos como circulan a cámara rápida.
Por suerte llegamos sanos y salvos a la entrada del parque Nxai Pan. Aquí no sabíamos las condiciones de la pista que encontraríamos mas adelante.
Nos registramos y desinflamos las ruedas.

El primer tramo de arena lo llevamos bastante bien, por suerte la pista es ancha y permite la circulación en ambos sentidos, sería muy peligroso encontrarse aquí un vehículo de frente, te quedas clavado fijo ( esto estuvo a punto de pasarnos camino a Savuti). Cogimos el desvío a Baines Baobab, otro lugar espectacular que no hay que perderse, aquí vimos nuestros primeros oryx, elefantes...


Tras visitar esta zona decidimos poner rumbo a nuestro campsite y aquí nos encontramos el tramo de pista en peor estado, bajo los profundos surcos de arena había algunos baches y nos sucedió que en uno de estos baches el coche levantó el morro y al bajar se clavó con la arena. Una ola de arena salió disparada hacia el parabrisas y nos quedamos preocupados por si habíamos dañado el vehículo. En cuanto pudimos paramos en un tramo de arena menos profunda, para comprobar el estado del coche. Por suerte no había ninguna abolladura pero caía arena por todas partes. Aquí me dí cuenta que tenía que cambiar mi forma de conducir, esa que tan bien me había funcionado en nuestra aventura en Australia por Fraser Island, incluso a riesgo de quedarme atascado, era preferible eso a tener un accidente, ya que en un par de veces el coche también hizo algún extraño por los profundos surcos, como queriendo atravesarse. Decidí que iría mas despacio con el motor mas alegre para no perder rpm en las zonas complicadas, pero controlando la velocidad. Descubrí una forma mucho mas relajada de conducir y el coche no se quedaba atascado aunque lo parecía por momentos, esto nos iría perfecto para conducir por Moremi, Chobe...y poder disfrutar mas de los animales sin sufrir por quedarnos. Nxai Pan es el lugar donde se dan las peores condiciones y si sales airoso de aquí, lo tienes ganado, aunque no hay que confiarse pues en Moremi tuvimos alguna situación también complicada.
Una vez llegamos a nuestro campsite, quisimos comer aquí pero había un elefante muy cerca y no quisimos arriesgarnos, después comprobamos que las instalaciones de los aseos estaban alambradas y electrificadas, ya que los elefantes en su busca de agua rompen las tuberías para beber. De hecho había uno a la salida que había quitado una tapa de desagüe y estaba bebiendo:

Había mucha vida en las charcas:

Ya casi anocheciendo, al volver a la charca donde vimos los elefantes, tuvimos un sorprendente encuentro, 3 guepardos!


Nos quedamos contemplándolos hasta que casi no veíamos por la falta de luz. Habíamos recorrido una buena parte de los caminos, aquí en Nxai Pan no hay arena, solo en la pista de acceso, pero con las lluvias las cosas se invierten y es una auténtica trampa de barro, lo que se podía intuir viendo los surcos de barro seco, aquí en época de lluvias debe ser una dura prueba meterse con un 4x4.
Nuestro campsite donde pasamos otra agradable noche, esta vez acompañados del elefante que nos rondó durante toda la tarde y que no nos dejó salir de las duchas cuando lo encontramos junto al vehículo, era enorme!

Un dato a tener en cuenta con los baches son las consecuencias en el equipaje, en la nevera lo encontramos todo desparramado, yougurts aplastados, algún tetrabrik de leche reventado, los cajones abiertos...incluso se desconectó la nevera de la batería y no sabíamos que hacer, no la pudimos arreglar hasta la noche siguiente que la desmontamos en Maún para limpiarla y vimos que se había soltado el conector.
Estuvimos toda la noche oyendo como rompía ramas...ni siquiera nos atrevimos a comer fuera a nuestra llegada aunque nos dió un respiro para cenar.