De esta ciudad mencionar que se puede visitar bien en tres días, y si se es un enamorado del arte, se necesitaría una semana para ver todos los museos. Se nos han quedado por ver el Albertina, el museo de arte Kunsthistorisches, el Leopold…
Aunque hemos comido las típicas salchichas wiener, el popular filete schnitzel y el omnipresente panecillo de Viena (ellos lo llaman kaisersemmel), no hemos tenido oportunidad de probar la famosísima tarta sacher. ¡Cuando llegábamos a la hora del postre siempre estábamos demasiado llenos!
La impresión que nos ha dado la ciudad es de orden y elegancia. No nos ha parecido una ciudad moderna, joven o dinámica, sino una ciudad tranquila y señorial. Toda su magnificencia imperial está patente en los imponentes edificios de tonos neutros, las cuidadas iglesias en calmadas plazas y los discretos y educados vieneses, cuyas costumbres parecen ser pasear y tomar cafés. Toda una fuente de inspiración.

Presupuesto:
Nos hemos gastado unos 430€ entre los dos sin contar ni vuelos ni apartamento, que eran un regalo
El apartamento ha costado 130€ las tres noches.
Desglose:
Entradas y visitas: 142€ (los tres palacios, la noria, la iglesia y el tour guiado).
Transporte público: 74€ (incluido el desplazamiento al y desde el aeropuerto)
y el resto mayoritariamente en comida y bebida
Y con esto, sólo me falta agradeceros la lectura, agradecer a los que han escrito sus diarios antes, de los que he cogido ideas y a mi marido por el regalazo de este viaje