El primer día de nuestro viaje a Viena lo dedicamos a recorrer toda la zona comprendida dentro de la avenida de la Ringstraße, que incluye alguno de los monumentos y localizaciones más emblemáticas de la capital. Como en todos nuestros viajes, consideramos importante organizar las visitas de un modo lógico, agrupando los monumentos y lugares cercanos entre sí, ordenándolos de forma adecuada para encajar horarios y optimizar el tiempo, y poder disfrutar de forma completa pero tranquila de las maravillas de la ciudad.
Un primer apunte, y es que nosotros usualmente preferimos hacer el vuelo el día anterior ("Día 0") y empezar ya el recorrido desde primera hora del día presente, para optimizar más el tiempo, aunque esto nos suponga coger una noche extra de hotel.
Comenzamos el día caminando desde el hotel pocos minutos hasta la Plaza Hoher Markt, considerada una de las plazas más antiguas de Viena y localizada en el centro del casco antiguo del primer distrito de Viena, el Innere Stadt. La plaza es famosa por su barroca Fuente de los Desposorios de la Virgen, pero sobre todo por el precioso Reloj Ankeruhr, de estilo art nouveau. Nosotros llegamos hacia las 9:50h y esperamos al tradicional desfile de las figuras de las 10:00h (suena cada hora en punto). También vimos las fachadas barrocas de algunos edificios interesantes en las calles que parten de la plaza, como el Altes Rathaus (antiguo ayuntamiento).
Desde allí, fuimos caminando hasta el centro neurálgico de la ciudad, la Plaza de San Esteban, con bastante gente pero aún no tan masificada como la veríamos unas horas más tarde. Además de por supuesto contemplar con detalle y fotografiar (desde diversos ángulos) la maravillosa Catedral de San Esteban, estuvimos viendo otros edificios interesantes, como el Palais Equitable (actualmente sede de varias empresas de seguros) o la moderna Haas-Haus, edificio de cristal donde se reflejan las torres de la Catedral creando un contraste óptico de lo más chulo.

Teníamos pensado entrar en ese momento en la Catedral para visitarla, pero estaban en misa y toda la zona interior estaba cerrada, por lo que hicimos un pequeño cambio de planes y la pasamos a primera hora de la tarde. Así que continuamos caminando la alargada plaza del Graben, preciosa con su columnata barroca conmemorativa de la Peste Negra, y entramos en la Iglesia de San Pedro (Peterskirche, gratuita), que pese a su lujosa decoración barroca parece pasar algo desapercibida entre el tumulto de turistas. La iglesia es gratuita y se puede visitar rápidamente en apenas 15 minutos, con lo que es altamente recomendable.
De allí continuamos por la calle Kohlmarkt hasta la Plaza Mikaelerplatz, otro punto famoso de la ciudad por la vista de la fachada principal del Palacio Imperial Hofburg, residencia de invierno de la familia imperial. Pero antes, conviene detenerse y entrar en la Iglesia de San Miguel (Michaelerkirche, gratuita), que era la capilla privada de la familia imperial, y que destaca sobre todo por su imponente retablo escultórico en el altar mayor, pero también merece la pena observar las capillas e incluso hay frescos góticos del siglo XV bastante bien conservados.
Ahora, ya sí, nos centramos en el Palacio Imperial Hofburg, con su cúpula verde y las espectaculares esculturas de los Trabajos de Hércules que adornan la fachada. La entrada estándar del palacio nos costó 18€ e incluía las siguientes visitas: 1) Colección de porcelana imperial (estad atentos porque, creo, se ubicaba en otra zona de las dependencias del palacio; nosotros no nos dimos cuenta y nos fuimos sin verlo

Del Palacio se sale a la Plaza de los Héroes, una de las más bonitas de Viena, donde también está el acceso a la Biblioteca Nacional Austriaca. No nos daba ya tiempo y nos era complicado encajarla en otro momento, pero nos quedamos con ganas de visitarla, así que para futuras ocasiones.

Ya era la hora de comer (14:00h aprox) pero no tuvimos demasiado problema en encontrar hueco para comer y nos sentamos en una terraza en la Plaza del Graben donde comimos un rico Schnitzel (el tradicional filete empanado), aunque claro, pagamos precio de ubicación, unos 18€/p. Pero como buena experiencia estuvo bien.
Ya por la tarde, hacia las 15:30h aprox, entramos a ver, esta vez sí, la Catedral de San Esteban. Hay varias modalidades de visita:
a) Visita gratuita, pero sólo puedes pasar por un pequeño pasillo en una de las naves laterales de la catedral, a priori se puede ver a través de las rejas la nave central, pero en nuestra opinión resulta una visita demasiado superficial, sólo recomendada si no se tiene excesivo interés en la visita y se quiere ahorrar el dinero.
b) Visita exclusiva de la Catedral, que fue la que elegimos nosotros, y nos costó unos 6€. IMPORTANTE: Sólo se puede pagar en efectivo, de hecho nosotros no llevábamos suelto así que tuve que sacar dinero en un cajero cercano pero que me cobró 2€ de comisión. Con esta entrada, se puede recorrer la catedral al completo: nave central y naves laterales, ideal para poder ver mejor las obras de arte. Incluye una audioguía (bastante soporífera, todo sea dicho
c) Visita completa, que incluye la catedral pero también acceso a la torre, las catacumbas y el museo catedralicio, por unos 15€ en total. Puede ser interesante sobre todo para ver en detalle los azulejos de los tejados, pero nosotros íbamos con tiempo algo justo.

Ya hacia las 17:00h, seguimos con nuestro recorrido por el centro histórico, realizando un recorrido por la avenida de la Ringstraße, partiendo desde la Plaza de María Teresa hasta la Iglesia Votiva, recorrido fácilmente realizable a pie pues los monumentos y edificios se localizan uno inmediatamente siguiente al anterior, en un paseo calmado de unas 2 horas en total.
Partimos como digo de la Plaza de María Teresa, donde están los palacios enfrentados del Museo de Historia de Arte y el Museo de Historia Natural (visita a ambos otro día). Aquí pasamos un buen rato haciendo fotos, aprovechando la tarde soleada en el jardín y viendo los preciosos detalles escultóricos de las fachadas y la estatua de María Teresa en el centro de la plaza.

Continuando por la avenida, pasamos por delante del Palais Epstein y llegamos al Parlamento, de estilo neoclásico y uno de los edificios más fotogénicos de la ciudad. A continuación está el Ayuntamiento de la ciudad, en una plaza siempre animada (era verano y había instalado un cine de verano, puestos de fritanga y guarrerías, ocio, etc). En invierno aquí ponen uno de los mercadillos navideños más famosos de la ciudad. Enfrente, el Burgtheater, que se puede visitar por dentro aunque nosotros no lo hicimos.

A continuación, pasamos por delante del edificio principal de la Universidad, de bonita fachada; el Monumento a Lienenberg; y finalmente la Iglesia Votiva, neogótica y muy bonita. Se puede visitar por dentro pero para cuando llegamos ya estaba cerrada y nos era difícil encajarla en otro día, así que quedará pendiente para otro futuro viaje.
Acabamos nuestro recorrido hacia las 20h, así que estuvimos cenando algo relajadamente en los puestos de la plaza del Ayuntamiento y nos quedamos un rato al cine de verano, que era un documental en alemán subtitulado a inglés, hasta que nos cansamos y volvimos al hotel a dormir.