Día 14 (Viernes 7 de Agosto)
Nos levantamos con la calma, desayunamos bien en el Junction Restaurant, al lado del Best Western Inn, y cogemos el coche. Vamos pasando por aldeas indias, que son realmente cuatro casas, con un tormentazo de arena terrible. Hace tanto viento que vemos como montones de arena llenan la carretera. No se puede ni sacar la cabeza por la ventanilla. Delante nuestro una carretera que parece infinita, sin apenas cruzarnos con ningún coche.

Millas de carretera recta y deshabitada
Cuando se calma el aire intentamos visitar un antiguo poblado Hopi (llamado Wolpi) pero nos piden demasiado dinero (los indios de las reservas de allí siempre intentan ganar dinero como sea) por lo que seguimos conduciendo hasta que llegamos a Cameron, que se asemeja a un antiguo centro de comercio del Far West. Es famoso también por un puente del ferrocarril. En este lugar venden muchos artículos de regalo a precios correctos, por lo que compramos los suvenires del viaje. Además tienen un restaurante donde hacen platos mexicanos muy buenos con raciones enormes. Como siempre, volvemos a reventar.

Puente de ferrocarril del Far West
De allí ya nos vamos hacia el Grand Canyon, entrando por la parte este del South Rim, y pasando por el Kaibab National Forest (un bosque enorme, que después de dos días de ver desierto nos parece precioso).
Tenemos mucha suerte en el Grand Canyon ya que nos acercamos a dos de los miradores y pillamos tanto la puesta de Sol como la salida de la Luna. Vistas espectaculares. En uno de esos miradores nos encontramos con un fotógrafo con el que hablamos un rato, le explicamos nuestra ruta y nos recomienda visitar el pueblo de Seligman cuando vayamos por la Ruta 66 destino Las Vegas.

Contemplando la inmensidad de la naturaleza

Cuando anochece nos vamos hacia el hotel en el pueblo de Tusayan (Quality Inn), que está bastante bien, con piscina y todo.