Nos levantamos pronto, con sueño, ha sido una noche mágica. Llegamos al comedor para reponer fuerzas, saludas a los japoneses, te sientes bien.
Recogemos y tomamos una vez mas la RR para seguir con nuestro camino. Nuestra primera parada es en Vyk i Myrdal, aprovechamos para echar gasolina y reponer nuestros víveres...

De allí salimos hacia las playas de Dyrholaey. Me encanta el mar, su fuerza, las olas rompiendo contra las rocas. Esas playas de arena negra me encantan, transmiten fuerza. Pasamos un buen rato contemplando la estampa que nos dejan las playas y el sol.

Nos ponemos en marcha para visitar el avión abandonado en la playa, un Douglas DC-3 que se estrello en los años 70 y que pertenecía a la marina estadounidense. Nos encontramos, con que la carretera que llega hasta el avión esta cerrada y por tanto, hay que continuar a pie. Desde el parking hasta el avión son 4 kms, así nos lo avisa un cartel al inicio, ya que estamos allí, pues habrá ir...
Reventados, así acabamos, una caminata de 8 kms, pero el lugar es curioso y la historia del avión, mas aun. Lo que queda del avión, esta bien conservado para llevar allí tantos años. Un buen lugar para los amantes de la fotografía como yo.

Decidimos ir a descansar, porque la caminata ha sido dura y preferimos reponer bien pilas, para el próximo día.
Nos alojamos en Welcome Hotel Lambafell, un sitio curioso. Es una casa completamente de madera, con habitaciones y zonas comunes. También tiene un jacuzzi en el exterior, pero el agua esta para pelar pollos, casi pierdo los dos pies al intentar meterme. Solo alojamiento con baño privado, 89€.
Mañana mas y mejor!
