Nos levantamos a las 7 de la mañana

y, aunque teníamos pensado ir a desayunar a una cafetería al lado del apartamento recomendada por Dirk, resultó que estaba cerrada, por lo que acabamos comprando algo en el Seven Eleven y lo vamos comiendo de camino a nuestro destino. Nos dirigimos al puente Saphan Taksin (a unos 15 minutos del apartamento), para coger un barco. Ya en el embarcadero nos encontramos con Merche y Fernando, unos compañeros de aventuras que conocimos a través de un grupo de WhatsApp. Cogemos un barco de bandera naranja en el Chao Phraya por 15 THB por persona y nos dirigimos a la parada 8 – Tha Thien. Primera parada, el Wat Pho o Templo del Buda reclinado. Entrada 100 THB (incluye una botella de agua). Contiene la mayor colección de Budas de Tailandia y el Buda reclinado más grande, en cuyos pies están grabados en nácar los 108 augurios de Buda. En su interior se encuentra la escuela de masaje tradicional tailandés, donde te puedes dar un masaje de una hora por unos 220 THB. Nosotros no nos lo dimos porque había aún mucho por hacer, como para iniciar la mañana pasando 1 hora haciéndonos un masaje.
Lo recorrimos con calma y sacamos un montón de fotos. El Buda reclinado es impresionante.

Nos dirigimos de nuevo al embarcadero en el que nos habíamos bajado, para coger un barco por 3 THB que nos lleve al Wat Arun o Templo de la aurora. La verdad es que no nos mereció nada la pena porque seguía en obras y no se podía visitar, por lo que pagamos la entrada de 50 THB para dar una vuelta súper rápida e irnos.
De nuevo nos dirigimos al embarcadero para volver enfrente, a la primera parada inicial (la 8 - Tha Thien). Por no haber cambiado el dinero en el SuperRich cuando debíamos, perdemos un montón de tiempo buscando luego una casa de cambio

El columpio en sí no nos impresionó nada de tanto haberlo visto por internet, pero el templo nos emocionó porque justo coincidió que era la hora de rezar y fue bastante “zen” todo.
En este momento nos separamos de Merche y Fernando, puesto que tenemos ganas de visitar cosas diferentes. Nacho y yo nos dirigimos a Chinatown. Tardamos unos 30 minutos en llegar caminando. Para mi gusto, los olores eran demasiado intensos. Había una zona muy guay llena de accesorios para los móviles, pero poco más que nos interesase. Queríamos visitar un templo que tenía apuntado pero estaba cerrado y no conseguimos ver nada. De aquí ya nos dirigimos al inicio de Chinatown, a visitar el Wat Traimit o Templo del Buda de oro, cuya visita nos llevó unos 10 minutos, lo suficiente para subir a ver el Buda y marchar. Visitamos la puerta principal de Chinatown, que la verdad no vale para nada, y cogimos el metro. Nos bajamos en la parada de Silom para visitar Silom Road.
Fuimos a comer a un restaurante que había encontrado recomendado por un foro y, aunque quedamos encantados, nos costó 30€ por 2 rollitos de primavera, pad thai (el primero que probé y que me encantó) y un arroz con pollo. Toda la atención del personal buenísima, pero a este ritmo nos fundimos todo el dinero en la primera semana.
Desde aquí fuimos caminando a ver el templo hindú Sri Mariamman o Wat Khaek, que la verdad que me encantó
porque era muy diferente a todo lo que habíamos visto y, no sé, la verdad que me llegó. No dejaban sacar fotos dentro, es pequeñito y se visita en 10 minutos. Desde aquí fuimos caminando hasta la parada del Skytrain más cercana, hasta la parada del National Stadium para visitar el MBK Center. Al principio nos impactó bastante, pero luego la verdad es que no le sacamos ningún partido y no compramos nada. Estuvimos alrededor de 1 hora y media dando una vuelta. Estábamos agotados y notábamos las piernas destrozadas. Buscábamos un lugar donde darnos un masaje, pero no nos convencía ninguno en el propio MBK, por lo que cogimos de nuevo el BTS y volvimos a Silom road, donde nos dimos nuestro primer masaje de Tailandia. 225 THB una hora completa por un foot masaje, que incluye masaje de pies y piernas y, al final, durante 5 minutos te masajean la cabeza, el cuello y la espalda.

Quedamos encantadísimos con la experiencia
y, aunque no recuerdo el nombre del sitio, lo importante es ver la relación precio y duración, puesto que a partir de eso nos guiaríamos para los próximos masajes. De aquí nos dirigimos al mercado de Patpong, que me sorprendió sobre todo por lo pequeño que es, puesto que es una calle únicamente en la que hay puestos divididos a lo largo de tres filas. Muy pesados los de las mafias ofreciendo todo el rato el ping pon show. Echamos un vistazo y acabé comprándome una mochila rosa llena de bolsos que me encantó :hrt:, además, con un regateo que me salió genial de pura chorra, puesto que en la primera tienda no me quisieron aceptar el regateo y en la de al lado me la aceptaron pensando que era otra mochila y cuando les dije cuál era no les quedó otro remedio que aceptar el precio aunque la mochila fuese más cara, con lo cual, me la querían vender por 1900 THB y la acabé sacando por 550 THB, jijijiji. Contaba con acabar aquí el día pensando que el mercado de Patpong sería mucho más grande, pero como lo recorrimos en unos 20 minutos, decidimos coger un taxi y dirigirnos hasta Khao San Road, donde cenamos por primera vez en un puesto de la calle y quedé encantada y flipando :shock:, puesto que tomé lo mismo que había comido al mediodía y, en vez de gastar 30€, gastamos 2€ entre los dos, por 2 de rollitos de primavera y 2 pad thai y buenísimo todo (se acabaron los restaurantes para nosotros). 
Dimos una vuelta por Khao San Road, que también me sorprendió por su pequeño tamaño, no sé porque me esperaba algo mucho mayor, pero disfrutamos mucho porque había un montón de ambiente. De aquí tomamos de nuevo un taxi para dirigirnos al apartamento. Decir que ninguno de los taxis que cogimos en Bangkok nos ha costado nunca más de 80 THB, pese a hacer distancias largas por la ciudad.
A la camita que mañana toca madrugar de nuevo.
