Hoy toca cambiar de pais, nos vamos a Bosnia. Salimos tempranito y en el puesto fronterizo que utilizamos, es una pequeño, no había mucha gente unos 3 ó 4 coches, aquí si nos pidieron los papeles del coche, comprobaron los DNI, y listo no mas de 10 minutos y entramos en Bosnia.
Las carreteras aquí cambian, no son malas, pero si un poco peores que las de Croacia, la sensación según vas por la carreteras es de una mayor despoblación y los pueblos con un aspecto un poco más pobre, además si te fijas un poco en las banderas que ondean en las distintas localidades se ve que aún quedan mucha heridas que cerrar.
Paramos a poner gasolina, es un poco más barata que en Croacia, y el gasolinero encantador, le podías pagar en kunas, en euros o en marcos, y el cambio te lo hacía perfecto.
Llegamos a Mostar y seguimos las indicaciones del centro ya que nuestro alojamiento, el hotel Kriva Cuprija sabíamos que estaba muy cerca del puente, justo al lado hay un parking y dejamos allí el coche, a menos de 100m estaba el hotel.
El hotel está genial, totalmente reformado, justo en el bazar antiguo y a poco más de 200m de puente, todo un acierto. Como llegamos pronto aún no estaban listas nuestras habitaciones, pero nos recogieron las maletas sin problemas, y una chica muy amable nos dio un mapa de la ciudad, señalando los monumentos mas importantes mientras nos invitaban a un refresco
Aprovechamos nuestra primera toma de contacto con la ciudad para comer, comprobamos que aquí los precios bajaban bastante la comida de los 4, 25€. Tanto en el sitio en el que comimos como en el resto de tiendas, restaurantes y el hotel lo pudimos pagar en euros sin el más mínimo problema.


La tarde la dedicamos a pasear por el bazar antiguo, el puente, etc mientras nos tomábamos unos buenísimos y baratísimos helados. Toda la parte antigua está perfectamente restaurada, pero en cuanto te sales un poquito de la zona más turística las huellas de la guerra siguen muy presentes.
A la hora de la cena nos decantamos por decantamos por el Tima Irma después de la muy buenas críticas que habíamos visto en Tripadvisor, el local está en el bazar, por tanto a pocos metros de nuestro hotel, es pequeño , la terraza tampoco es muy grande, y normalmente suele haber bastante gente, y después de comer allí entendimos por que. Solo hay una persona atendiendo Irma, la dueña, pero no he visto a nadie atender tal número de mesas a semejante velocidad, es una persona encantadora y la comida es muy buena. Pedimos una parrillada para cuatro, dos cervezas y dos coca colas y el total de la cuenta fueron 33€, difícil superar la relación calidad precio. Además al traernos la cuenta Irma nos regaló una cerveza local para que la conociéramos, al día siguientes repetimos.
