A primera hora de la mañana, después de desayunar comenzamos una nueva etapa de viaje con cambio de país incluido. A la hora de hacer el chek out en el hotel, nos regalaron un pequeño cuadrito agradeciendonos nuestra estancia en hotel, os pareció todo un detalle.
Tiramos carretera y calculando que nos sobraba bastante tiempo decidimos hacer una parada en Medjujorge que inicialmente no estaba en nuestra ruta. El pueblos es pequeño, si seguis las indicaciones del santuario hay una explanada de tierra en la que se puede aparcar gratis, a nosotros nos costó un poco porque era el día de la Virgen y había muchas peregrinaciones, pero lo conseguimos.
El santuario es de construcción moderna, no tiene nada destacable en cuanto a su arquitectura. La importancia del lugar es el aspecto de la devoción de las personas que van allí, y realmente es impresionante la fe que se ve en muchos peregrinos.
Es resto del pueblo no tiene nada destacable, en la calle principal hay una sucesión de tiendas de recuerdos religiosos, y restaurantes.
Es un lugar en el que merece la pena parar si para ti tiene importancia religiosa, sino el lugar no tiene demasiado interés.

Continuamos nuestro viaje de regreso a Croacia, poco antes de la frontera te incorporas a la nueva autopista de peaje, se recorren poco menos de un kilometro y tienes la cabina de pago, yo muy contenta intento pagar en euros, moneda que había utilizado para todo en Bosnia, y el señor de la cabina me dice que no, le digo que si puedo pagar en kunas y me dice que tampoco, que solo admiten marcos, cosa que nosotros no teníamos, al final acabamos pagado con tarjeta de crédito la cantidad a pagar fueron 0,60€, creo que nunca he pagado una cantidad tan baja con tarjeta, fue curiosa la situación.
Continuamos nuestro viaje hasta Split por autopista (6,70 € en peaje), el alojamiento lo habíamos conseguido a través de booking, en el apartamento Chic and Cozy, habíamos quedado con el encargado, que hablaba un español fanático, cuando vimos el lugar por fuera nos pusimos a temblar, porque el aspecto era bastante curte y no se parecía nada a las fotos que habíamos visto, pero cuando subimos al apartamento las buenas expectativas se cumplieron, y el sitio es fantástico, además de la situación está a unos 300m del Palacio de Diocleciano. Hay un par de supermercados en la zona. El único problema es que puede ser un poco complicado aparcar en las calles que son gratis, ya que son estrechas y nos demasiado sitio, nosotros tuvimos suerte; pero si no , hay un parking de pago a poco más de 50 m.




Tras una ducha reparadora y un ratito de descanso nos fuimos a tomar contrato con la ciudad, en poco más de 10 minutos estábamos en la puerta de oro y empezamos a conocer un poco el centro de la ciudad, cuando llegamos al Peristilo y como ya hacía un poco de hambre nos sentamos en la primera terraza que encontramos, era el típico sitio súper turístico, no fue la mejor comida de Croacia, pero fue bastante correcta y el precio no demasiado elevado (53€ los 4) teniendo en cuenta el sitio y el estar a la sobra de la Catedral.
Toda la parte vieja, el Palacio de Diocleciano, es una preciosidad y bien merece perderse por ella un poco sin rumbo ya que al no ser muy grande no hay peligro de perderse. Como era el mes de agosto había mucha gente, pero se podía uno mover bien.
Acabamos llegando a la Riva para tomar un cafe en una de sus numerosas terrazas, y luego miramos un poco la oferta de excursiones que se ofrecían por un sinfín de agencias, como ya dije al principio no teníamos intención de ir a las islas, quedan para otro viaje, pero vimos una excursión en catamarán que nos gustó, era todo el día de navegación llegando hasta Havar (lo describiré con detalle en la etapa correspondiente), con la comida incluida, no era barato 80€ por persona, pero nos pareció una buena opción, y lo contratamos, y como os contaré fue un acierto.
Hicimos un poco de compra en uno de los supermercados que teníamos cerca de nuestro alojamiento, para los desayunos y decidimos cenar "en casa".