ETAPA 5: ROMA
Aunque parecía que ya habíamos acabado en Florencia, no se si los nervios o que fue, pero a las 6 de la mañana estaba que no podía pegar ojo, así que decidí levantarme y dar un último paseo por la ciudad. Solo los repartidores y algún runner estaban por la calle a esas horas, por lo que pude hacer fotos que en otro momento serían imposibles por el gentío, así como disfrutar tranquilamente del último paseo, sin gente, sin agobios, sin empujones. Disfruté como un enano, y es una experiencia que recomiendo a todo el mundo.
Il Duomo de FlorenciaCuando regresé, desayunamos y cogimos el coche rumbo a Roma. Tardamos unas 3 horas en llegar. Allí nos alojamos en el Hotel Arcangelo, muy cerca del Vaticano. Había leído buenas críticas del hotel, y aunque no era desastroso, no es precisamente moderno, y el parking no son más que tres aparcamientos en la calle (por suerte uno de los tres estaba libre cuando llegamos). Lo positivo, el desayuno y su situación que nos permitió ir andando al Vaticano, a lo que le doy mucha importancia porque es el sitio donde más cola vimos para entrar con muchísima diferencia, incluso en el acceso preferente para resrvas online.
Nada más llegar dejamos los bártulos y buscamos un sitio donde comer. Entramos en L’Antica Griglia Toscana. No fue una experiencia buena ni mala, sin duda es algo que no quedó en nuestro recuerdo.
De allí nos fuimos dando un paseo hasta la Fontana di Trevi. Pasamos primero por el Castel Sant’Angelo, seguimos hacia Piazza Navona, el Panteón de Agripa, la Basílica di Santa María Sopra Minerva, la Iglesia de San Ignacio de Loyola, y de allí a la Fontana di Trevi. Magnífica, hermosa, gigantesca y cautivadora, pero llena de gente, había que hacer cola hasta para sentarse al borde de la fuente a tirar las famosas monedas (aún así reconozco muy a mi pesar que la hicimos, cómo negarse).
Fontana di TreviTras salir de allí fuimos hasta la Piazza di Monte Citorio, paramos en Bortolucci (la tienda de Pinoccio, muy curiosa, merece la pena visitarla), y volvimos al Panteón. Lo visitamos por dentro y, al salir, nos dirigimos hacia Largo di Torre Argentina, famosa por la colonia de gatos que allí vive. De allí callejeamos hasta el Palazzo Farnese y nos adentramos en el Campo de’Fiori, una bulliciosa plaza llena de bares, terrazas y pintores callejeros alrededor de la estatua que recuerda lo que un día fue aquella plaza, donde la Santa Inquisición llevaba a cabo sus quemas y ahorcamientos (la estatua representa a Giordano Bruno, que fue quemado en esa misma plaza por adherirse a la teoría heliocéntrica de Copérnico).
Tienda Bortolucci
Pantheon de Agripa
Campo de'Fiori
Estatua de Giordano BrunoNos acercamos a cenar a la famosa pizzería La Montecarlo. Aunque la atención es muy acelerada (se llena hasta los topes), fue buena, y la pizza estaba bastante bien y a buen precio, salimos bastante satisfechos.
Después de cenar, otro paseíto para bajar la cena hasta el hotel, y a dormir. Al día siguiente tocaba visitar el Coliseo y queríamos estar descansados.