La visita empieza en la pl. de la Merced, muy cerca del apartamento, llena de bares y restaurantes.
Bajando por c/ Alcazabilla se llega enseguida al Teatro romano,
de pequeñas dimensiones aunque bien conservado, no hay que pagar entrada, hay un Centro de Interpretación del mismo.
Muy cerca, la Iglesia de Santiago, creo que la más antigua de la ciudad, de estilo mudéjar, como se aprecia en la fachada y por la torre, similar a las que se ven en Zaragoza capital o en pueblos de Teruel. Está en obras, no se visita el interior.

En la c/S. Agustín, el Museo Picasso, visita obligada ( entrada, 8 € o 5 € reducida ), magnífica colección, muy bien organizada y con textos que sitúan perfectamente al artista en sus distintas épocas y estilos. Está enclavado en un palacio muy agradable, con un bello patio
y muy bonitos artesonados de madera en los techos

prácticamente en todas las salas y pasillos, fijaos en ellos, merecen la pena. No se pueden hacer fotos a las obras, sí en el patio.
Bien surtida tienda de recuerdos.
Desde allí ya se divisa la torre de la catedral, a ella nos dirigimos por unas callejuelas peatonales muy típicas, donde se vé algún bar con encanto, estilo andaluz.
La Catedral ( 5 o 3 € ) causa una gran impresión, por su enorme mole y dentro por sus naves, amplias y luminosas - hay que decir también que está profusamente iluminada con focos - , y por sus bonitas vidrieras, si bien éstas se localizan en lo alto y se ven desde bastante lejos.

Muy notable también la sillería del coro, con 40 estatuas de santos en madera de Pedro de Mena.
Enfrente, el Hospital de Santo Tomás, de indudable estilo árabe, con azulejos de dibujos geométricos muy similares a los que se ven en Marrakech o Fez.

Frente a la fachada de la Catedral, el Palacio Arzobispal, bello palacete de colores pastel.
Y enseguida se llega a la pl. Constitución, el corazón de la ciudad. Es el punto final de la c/ Larios, las mas famosa de la ciudad, muy grata para pasear, llena de comercios de todo tipo.
Bajamos hacia el S y tomamos, a la derecha, la c/ Antón Luján, que nos llevará a la pl. de Felix Saenz, arquitecto autor de notables edificios de la ciudad, como por ej. los Almacenes que llevan su nombre,

actualmente una franquicia de ropa. Es una finca de estilo modernista mediterráneo, no muy distinto de los que hay en Barcelona o Valencia, con predominio de las líneas curvas.
Muy cerca, el mercado de las Atarazanas, con una bonita vidriera en la parte posterior y una fachada de estilo árabe en la anterior.

Detrás hay un curioso edificio de estilo orientalizante, restaurado.

Bien, y esto es todo lo que dió de sí nuestra visita a Málaga ciudad, nos faltaron muchas cosas por ver ( Alcazaba, colección Carmen Thyssen, museo de S. Petersburgo, pasear por el paseo del Parque, el Muelle 1, la Farola, el paseo Redding, etc ). Una lástima.