El tercer día nuestro objetivo era llegar hasta Blonduós viendo fiordos y más fiordos. Teníamos una cantidad interesante de kilometros por delante, pero eso no nos desanimó
Los fiordos del oeste son preciosos, no me entendáis mal, es una zona muy despoblada, muy salvaje y te sientes todo un aventurero. Pero también es una pesadez conducir fiordo arriba fiordo abajo todo el día, porque te pasas mucho tiempo conduciendo alrededor del mismo fiordo, hasta que llegas a otro parecido, con la misma forma, al que también tienes que recorrer entero, porque si no, no avanzas. Dicho eso, no le quita un ápice de belleza y yo recomiendo visitar esta zona menos transitada de Islandia, pero tenéis que tener en cuenta que se puede hacer un poco tedioso en cuanto a coche. Eso si, los paisajes...




Si estáis en un sitio tan poco frecuentado como este y de repente veis unos cuantos coches parados al lado de la carretera, es una señal clara de que algo hay, así que lo que se debe hacer es parar, bajar con aire resuelto como diciendo "si, si, se que aquí hay algo que ver, dejadme paso" y luego mirar hacia donde mira la gente para saber qué es eso tan interesante. En nuestro caso fue una colonia de focas, los fiordos del oeste ya nos habían regalado frailecillos y ahora nos daban la posibilidad de ver focas ¿qué más podíamos pedir? Bueno, si, quizás que hubiera un puente en cada fiordo, pero no se puede tener todo, así que nos conformamos con las focas.




Saliendo ya de la zona de los fiordos, veréis que se puede seguir por la carretera 1, la principal, o desviarse para ver la península de Vatnsnes. El porque los nombres de los sitios más visitables son tan complicados de decir, escapa de mi entendimiento y daría para otro diario. Quizás lo hacen para que el turismo, a pesar del crecimiento de los últimos años, no sea masivo, porque como estrategia de marketing funciona muy mal. Cuando vuelves a casa y quieres decirle a tus amigos los sitios donde has estado y que te han encantado, solo te sale una especie de galimatías incomprensible del que luego nadie se acuerda, ni tu mismo. Porque seamos sinceros, los que escribimos diarios sobre Islandia tenemos que ir a google (o a la guía de viaje los más clásicos) cada vez que queremos poner un nombre.


El caso, que decidimos hacer la península en busca de más focas, porque parece que es el sitio ideal para ello, pero sin darnos cuenta que después de tanto fiordo se nos había hecho tardísimo, así que tenemos que reconocer que la hicimos un poco por encima, parando en algunos sitios muy chulos que nos dejaron con ganas de más.


Llegamos a Blonduós donde nos alojamos en un bungalow en un camping. La parte positiva es que tenemos baño y ducha propios, y que podemos cocinar, la mala es que el bungalow no está muy limpio y le falta bastante mantenimiento: www.gladheimar.is Creemos que nos dieron probablemente el peor bungalow de todo el camping y dando un paseo vimos otros por allí más grandes y con mejor pinta. Lo de que estuviera descuidado y un poco sucio no tiene excusa.

