Llegó el último día de estancia en Dublín en la primera parte del viaje. Tras desayunar y hacer el check-out me fui en autobús hasta Dame St, para visitar la catedral Christchurch. La entrada la había comprado por Internet, no sé muy bien por qué. Imagino que por si había cola como en Trinity College, pero nada que ver. Me costó 6 euros.
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El aspecto exterior de la catedral es imponente, construida en piedra del característico color gris que había visto en construcciones de Kilkenny.
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El aspecto exterior de la catedral es imponente, construida en piedra del característico color gris que había visto en construcciones de Kilkenny.

Fue edificada a principios del siglo XI por un rey vikingo, pero con la conquista de buena parte de Irlanda por los normandos procedentes de Inglaterra, fue reconstruida en estilo anglonormando avanzado el mismo siglo. Durante el siglo XIX fue rehabilitada, dado el mal estado de conservación en el que se encontraba. Tiene culto anglicano y es la sede de la diócesis de Dublín y Glendalough.

Destaca la nave central con los arcos góticos y la cripta con objetos históricos y religiosos.

Unido a la catedral por un arco construido en la década de los 70 del siglo XIX, se encuentra el Synod Hall, que es sede de Dublinia y el Mundo Vikingo. La entrada cuesta 8'50 euros. Se trata de una exposición sobre el asentamiento de los vikingos en Dublín y sus costumbres (comercio, religión, ritos funerarios, vestimentas), la Dublín medieval de los anglonormandos, con maquetas de la ciudad y la recreación de un mercado con diferentes tipos de puestos, hechos relevantes de la ciudad, etc... Está entretenida, pero está muy dirigida a los niños.

Me fui al otro lado del río Liffey para coger el autobús por Four Courts con destino al Museo Arqueológico. Para el recorrido que hice más me hubiese valido no ir, porque estaba afectado por haber subido un trozo por Loughcrew el día anterior y no estaba cómodo
. Vi la colección del Tesoro, el Oro de Irlanda y la Irlanda prehistórica, con objetos como el Broche de Tara o la Cruz de Cong, pero muy rápido. Más de media hora no estuve.

Desde el museo me fui caminando por Nassau St hasta Suffolk St. En esta calle entré a comer en O'Donaghue's, pub con solera en 15 Suffolk St. Sirven algunos platos como por ejemplo el estofado de ternera con Guinness (Beef & Guinness stew). Con una cerveza Guinness la cuenta fue de unos 13 euros.

www.odonoghues.ie/bar.htm
En este pub también organizan música en vivo todos los días creo que a partir de las 9 de la noche. Creo recordar que también los sábados a partir de las 17:00-17:30, según me dijeron. Me lo apunté para ir el sábado siguiente cuando estuviese de nuevo en Dublín.
Para endulzar un poco el almuerzo, fui al contiguo Café Avoca. Está en la última planta de una tienda de complementos. Me pedí una porción de tarta de naranja. Casi 4 euros.
Para endulzar un poco el almuerzo, fui al contiguo Café Avoca. Está en la última planta de una tienda de complementos. Me pedí una porción de tarta de naranja. Casi 4 euros.

www.avoca.com/ ...treetcafe/
Ya no me quedaba mucho tiempo libre antes de partir para Galway, así que me fui derecho al hotel para recoger la maleta e ir a la parada de autobuses de Citylink, en 2 Aston Quay. El autobús estaba bastante bien y tenía wi-fi. El tiempo de viaje hasta Galway es de 2 horas y media, así que se me pasó volando.
El hotel Imperial Galway se encuentra en la misma plaza Eyre, llegando desde la estación de autobuses en el extremo opuesto de la plaza, o lo que es lo mismo, al principio de la calle peatonal que se dirige hacia el barrio Latino (William St).
El hotel Imperial Galway se encuentra en la misma plaza Eyre, llegando desde la estación de autobuses en el extremo opuesto de la plaza, o lo que es lo mismo, al principio de la calle peatonal que se dirige hacia el barrio Latino (William St).

La zona de las habitaciones me pareció un poco extraña, ya que es una sucesión de pasillos separados por puertas. Para llegar a mi habitación tuve que pasar por 3 pasillos con rampas y con una distribución de habitaciones un poco rara. Todo enmoquetado en un color rojizo o granate. Esta parte no me gustó mucho y además olía un poco raro. Supongo que a moqueta usada o a falta de movimiento de aire. Dicho lo cual, la habitación si estaba bastante bien: muy amplia, escritorio, mesa con sillas, TV sin canales internacionales, armario con bastantes perchas. El cuarto de baño también era amplio, con bañera, diversos productos de baño y pañuelos de papel. En todo el hotel hay wi-fi gratuito.

Como estaba todavía un poco renqueante de la excursión del día anterior y tenía bastante cansancio para andar, me quedé a cenar en la cafetería del hotel: una tempura de gambas con ensalada y una crema de mariscos, por un total de 15'50 euros. No estuvo mal.
www.imperialhotelgalway.ie/ ...t-bar.html
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