Jueves 9 de marzo y ha llegado el verano de repente.
Y eso es porque hoy pasaremos uno de los días más calurosos del viaje. Incluso más que en Death Valley.
Pero no adelantemos acontecimientos. Amanece un nuevo día, y ya van unos cuantos, en USA; y salimos de Lordsburg tras el desayuno rumbo oeste, cambiando nuevamente de estado para entrar (otra vez) en Arizona. La verdad es que a lo tonto, durante este viaje hemos cruzado una línea estatal en 18 ocasiones, sin contar la tontería de Four Corners de saltar de estado en estado. La de hoy es la décimo-séptima, y solo nos faltará la última hacia Nevada.

Los primeros kilómetros transcurren sin incidencias por la Interestatal 10, aunque por estas llanuras avisan de que se pueden producir episodios de muy baja visibilidad por el polvo del desierto, vista la gran cantidad de carteles en la autopista avisando del peligro.
Nos salimos de la autopista en Bowie para desviarnos al sur y llegar a nuestro primer destino de hoy: el Monumento Nacional Chiricahua.
Este lugar no estaba inicialmente en nuestro planning, porque el día de hoy se iba a dedicar exclusivamente a Saguaro NP (que está dividido en dos zonas, al este y oeste de Tucson), pero al final decidimos eliminar una de las zonas para dedicar un tiempo a este sitio. También aprovechamos el desvío para pasar por Fort Bowie. Y la verdad es que ha sido un acierto.
Fort Bowie está a unos 20km al sur del pueblo de Bowie, atravesando algunas tierras de cultivo de frutales. La carretera está pavimentada pero es estrecha y continuamente está atravesada por arroyos secos. No hay puentes con lo que en momentos de lluvia se puede volver impracticable. Al final hay un poco de confusión porque las indicaciones te dirigen hacia un lado pero hay un acceso para minusválidos que te indica el otro lado... Al final entendimos por qué.
Confiábamos que aunque no teníamos mucho tiempo para dedicarlo a Fort Bowie, al menos veríamos algo. Pero no fue así. Realmente la carretera te conduce a un parking desde el cual comienza un trail de tres millas ida y vuelta para llegar a las ruinas. Desde el parking no se ve absolutamente nada y a unos cien metros marcan lo que dicen ser una ruina de una casa de minero, pero no dejan de ser dos medias paredes. Claro, para aquellos que no pueden hacer el trail les dejan acceder con el coche hasta el fuerte por otra carretera, pero solamente a ellos.
Vamos que:

- Pues hasta allí va a ir su ************
Como la carretera ya nos servía de acceso a Chiricahua, no estaba planeado y esto quedaba de paso, pues no nos ha preocupado demasiado el no verlo. Seguramente pueda tener algo interesante, aunque ya se sabe que en USA las ruinas más cutres son tenidas en cuenta aquí como si encontrasen un foro romano.
Desde el parking se podría dar la vuelta y volver a la I-10 o seguir adelante por un atajo que nos evita un gran rodeo. Se trata de la Apache Pass Road; unas 8 millas de carretera de tierra por las montañas. En todo el trayecto solo hemos encontrado una ranchera de un ganadero local junto a sus vacas. Hay que ir con un poco de precaución, pero se puede pasar bien, incluso sin tener un SUV o similar.


Que por estas carreteras es mejor ir con precaución y disfrutando del paisaje lo atestigua esto:


En menos de 20 minutos nos hemos encontrado primero con un correcaminos cruzando la pista, y después un coyote!!!
Haciendo honor a su nombre, el correcaminos nos lo encontramos de casualidad tras una curva, justo cruzaba él. Apenas pudimos hacerle una foto antes de que se ocultase entre las hierbas. El coyote por su parte cruzaba la carretera en una recta muy larga y lo vimos ya de lejos, parando el coche en el lugar donde había cruzado, lo vimos alejarse por la pradera no sin antes dedicarnos este saludo. Tras el fiasco de Fort Bowie, el día ya ha merecido la pena!!
Llegamos al parque Chiricahua, ubicado en las montañas del mismo nombre, que ascienden hasta casi los 3000m. Son de origen volcánico, y se caracterizan, como no, por sus formaciones rocosas en medio de un bosque de montaña que contrasta nuevamente con el desierto circundante.
Chiricahua solo tiene una carretera de acceso desde el oeste, y que lo cruza totalmente hasta los miradores de Sugarloaf y Massai Point. Desde ahí comienzan varios trails de dificultad variada. Está lleno de gente, sobre todo gente mayor y americanos todos. Se ve que aquí no llega el turismo extranjero como en otros lugares. Nosotros haremos parte del Echo Canyon Loop. No lo terminamos por tiempo y el calor, pero es un paisaje diferente con las formaciones graníticas a tu alrededor.








Aunque no se hagan trails, ya solo recorrer la carretera te olvidas por un momento que estás en medio del desierto de Arizona y a pocos kilómetros de México. El clima de la alta montaña permite que crezcan estos bosques en un área desértica. Ha sido todo una sorpresa y muy agradable.


Regresamos al Visitor Center y desde allí animamos a D. a que pruebe por primera vez en su vida lo que es conducir en USA. Su primera vez aquí, su primera vez con un coche tan grande y su primera vez con un coche automático. Pero realiza el trayecto de 56km por la carretera 186 desde Chiricahua hasta Willcox perfectamente.

Willcox es una "ciudad" que nació al abrigo de la actividad del ferrocarril (hoy sustituido por la interestatal) y cuya principal actividad parecen ser los viñedos. Tiene un centro curioso y fotografiable, un restaurante en un vagón de tren... A nosotros nos sirve para comer (no en el vagón, nos fuimos al Mcdonalds como cutrosos)


A poco más de una hora por la autopista está la ciudad de Tucson, aunque no es nuestra intención detenernos en la ciudad. No hemos encontrado algún atractivo que merezca la pena, y basta echar un vistazo en google street view al entorno en el que se encuentran el presidio que fue orígen de la ciudad, o la misma catedral.
Así que nos vamos directos al parque Nacional Saguaro. En el camino desde Willcox hemos comprobado como a medida que descendía la altitud subía la temperatura. en Tucson hemos tenido la temperatura más alta del viaje, superando ampliamente los 30º (a pesar de ser febrero). Así pues en este viaje hemos tenido una amplitud térmica superior a los 40º, desde los -9ºC de Bryce Canyon donde estuvimos hace apenas diez días, hasta hoy.


Tucson está en una llanura aluvial junto al río Santa Cruz, y rodeado de montañas que superan los 2800m (supongo que por eso es como un horno). En las montañas del este y oeste de la ciudad se asienta el Parque Nacional Saguaro. El nombre viene del cactus más famoso del oeste americano, los saguaros, que son típicos del desierto de Sonora. En estas zonas de montaña se dan mejor y forman auténticos bosques de saguaros.
Como he dicho antes, el día de hoy iba a ser dedicado en exclusiva a los saguaros, pero visto el acierto de ultima hora de cambiar por Chiricahua, posiblemente quedaríamos saturados de cactus. Al final solo nos acercamos a la parte oeste, ya que habíamos leído que es mejor porque los bosques de saguaros son más densos.
Primero pasamos por el Visitor Center de Red Hills, donde nos avisan de que tengamos cuidado con las serpientes, que esa misma semana habían encontrado una cascabel junto al Centro. La forma más fácil de ver saguaros (bueno realmente ya los ves en la carretera de acceso al parque) es realizando el Bajada Scenic Loop, que es una pista de tierra desde la que tienes acceso al Valley View Overlook Trail y a Signal Hill, donde también hay petroglifos. O al menos los había hasta que a D. se le ocurrió subirse a una piedra y fuese reprendido por un turista local...
"Vandalismos" aparte, el sitio está muy chulo, con todos esos saguaros elevándose al cielo con un atardecer de fondo. En el Valley View paseas entre un bosque de Saguaros hasta ir a dar a un mirador con unas vistas impresionantes del Avra Valley, fue sin duda lo que más nos gustó. Allí nos quedamos embobados mirando el sol poniéndose sobre el horizonte.






Aunque seguro que el parque da para más, y se pueden hacer bastantes trails por las colinas, el atardecer marca nuestro punto final al día de hoy. El trayecto de algo más de una hora que tenemos hasta Casa Grande va marcando el final de nuestra jornada por hoy, mientras el sol se oculta en el horizonte y la oscuridad vuelve una noche más. Una autopista, el desierto, y un tren sin final.

El hotel: Una habitación para cuatro con desayuno en el Super 8 de Casa Grande, por 72.55€.
La habitación bastante correcta, aunque ya nos pareció algo caro por los precios que veníamos pagando los días anteriores. El desayuno será cutre como en todos los Super 8, muy muy básico y en mesitas pequeñas.
Para cenar nos fuimos a un sports bar enfrente del hotel, donde nos hacían descuento si enseñábamos la llave del hotel. Lo mejor, las cervezas a 2.50$
Otro día más que queda en nuestras retinas con gratos recuerdos.