¿No me digáis que Italia no tiene un encanto especial? Arquitectura y un patrimonio cultural único, una gastronomía que nos vuelve locos, esos helados cremosos que no pararías de comer, buen tiempo y un gusto por los pequeños detalles que no encuentras en otros sitios. Sin duda es mi país europeo favorito después de España, especialmente por su arte y por esa facilidad de entendernos sin hablar el mismo idioma.
Nuestro amor por Italia viene desde hace tiempo. Conocemos Milán, Roma, Florencia, Venecia, Nápoles, Sicilia, etc. En Italia siempre hay rincones por explorar, y esta vez le tocó el turno a Bolonia y la región de Emilia Romagna, que comprende localidades como Módena, Parma o Ferrara.
¡Dicen que esta zona de Italia es donde mejor se come y dimos buena cuenta de ello! De aquí procede la famosa pasta a la boloñesa, los tortellini, el jamón de Parma, el queso parmesano y el aceite balsámico de Módena, entre otras cosas. No os extrañéis si en la factura del restaurante os cobran tres o cuatro euros por el “coperto”. Lo hacen en casi todos.
Para circular por Bolonia lo mejor es comprar un bono bus de 10 viajes por € 12,- También se puede comprar en el mismo bus por el precio de € 1,50 cada billete.
Para realizar esta escapada, fijamos Bolonia como centro de operaciones y desde ahí nos fuimos moviendo a las diferentes localidades de alrededor. Toda esta zona nos ha sorprendido muchísimo. Bolonia es una maravilla y Parma, Regio Emilia, Módena y Ferrara cuatro pequeñas ciudades cada cuál más bonita.
Esta zona aún está por descubrir, en cierta manera, así que el espíritu italiano se respira al 100%.