Nos despertamos con el sol penetrando por las ventanas de nuestro apartamento, hemos dormido bien, nos desperezamos y preparamos el desayuno que tomamos tranquilamente en "nuestro jardín" mientras nos regalamos la vista con el despertar del Lago Hallstatt y el sol produciendo reflejos plateados en sus tranquilas aguas.
Hoy tenemos un corto camino hasta el lago Gosau o Gossausee, apenas media hora (21 kms). Dejamos el coche en el aparcamiento habilitado unos metros antes, allí también hay un hotel con restaurante tradicional que seguro que no vamos a desaprovechar a la hora de comer.
Gosau es un lago de orígen glaciar con esencia de lago, es decir a simple vista lo abarcas todo que es mucho mas bonito que esos lagos grandes donde se pierde la inmensidad. Nuestro plan de hoy consiste en recorrer el sendero que bordea el lago y disfrutar de la tranquilidad que se respira y del aire puro. Poca gente, mejor, las vistas del Dachstein nevado. El paseo a ritmo tranquilo y con paradas apenas nos lleva hora y media.
Aprovechamos que hace calor y nos refrescamos los pies en el agua fría repleta de pequeños pececillos y renacuajos.
Tras la excursión aprovechamos la terraza del restaurante, comemos unos platos de carne y verduras mientras soportamos los trabucazos de un grupo de paisanos, que vestidos con el traje típico y arrastrando una caja de cervezas, se dedican a disparar al aire con sus trabucos antiguos entre cerveza y cerveza
Dejamos el lago con una sonrisa de oreja a oreja, nuestra dirección es verlo ahora desde las alturas, desde el Dachstein cuyo glaciar alimenta las aguas del Lago Gosau. Aunque parece que este relativamente cerca, para acercarse al telecabina que da acceso a la estación de esquí situada en el glaciar debemos de dar un rodeo de de 64 kms que por estas carreteras de montaña supone una hora y veinte de coche.
LLegamos pero nos llevamos la desagradable sorpresa de que al ser más tarde de las 5 pm. se han terminado los viajes de subida, otro día volveremos. Decidimos volver a Hallstatt para visitar el pueblo que todavía no habíamos podido.
Poco que comentar del pueblo que para eso están las fotos, preciosoooooo y además, a esta hora, casi vacío de turistas y nativos. El paseo maravilloso y la tranquilidad que nos inunda aún más. Subimos hasta la iglesia y su colorido cementerio. Suenan violines sobre nuestras cabezas, silencio, murmullo de conversaciones y cubiertos, las campanas de la iglesia......












