Sitio recomendado para comer: el food court del Kandy City Centre.
La primera tarde visitamos una fábrica de madera donde regateé arduamente unas máscaras (y bien caras que fueron).
El día siguiente lo dedicamos a ver los tres templos de Embekka (situados en tres lugares diferentes, a los que no se puede ir andando), el templo del diente de Kandy, una procesión que vimos por la calle, y el show cultural.
Templo de Embekka
El templo del Diente es enorme, se puede estar un buen rato paseando por él. Y el show cultural… para lo que cuesta, no está mal.
Templo del diente
Dormimos dos noches en Marvel Hills Kandy, con una familia encantadora (menos encantadoras las hormigas voladoras de la segunda noche y los dos perros –que no vi al avisar de que tenía miedo- que tienen)