Este es mi primer diario sobre nuestro viaje en pareja de mochileros por Sri Lanka en diciembre de 2025, post ciclón. Autor:Anton_lensFecha creación:⭐ Puntos: 4.8 (4 Votos)
Me dispongo a escribir este diario ya que los actualmente publicados me han ayudado mucho a la hora de organizar y planificar nuestro viaje, y si puedo aportar un granito de arena a los próximos viajeros ya me doy por satisfecho.
Nuestro viaje empieza allá por el mes de mayo, donde nos decidimos a comprar los billetes de avión para viajar entre el 4 y el 19 de diciembre de 2025. (620€ ida y vuelta p/p, Qatar Airways). A partir de ahí empieza la búsqueda de información sobre cómo organizar nuestro itinerario por el país, sobre todo en este foro gracias a la cantidad de apartados diferentes. Nuestra intención era ir por libres, sin agencia, y con mochila, para así poder recorrer de manera más sencilla el país. Yo ya había hecho un viaje parecido con amigos el verano pasado por Indonesia (Jakarta, Bali, Gili y Lombok) y todo había salido muy bien.
Este sería mi primer viaje largo con mi pareja Aitana, ya que anteriormente hemos estado en París, Lanzarote y en diversos puntos de las costas españolas y portuguesas en una furgoneta, pero nunca superando los 5 días de duración. (spoiler, la prueba salió genial).
Poco a poco fuimos definiendo nuestro itinerario para así empezar con la búsqueda de los hoteles, aunque había leído en el foro que es un destino sencillo para reservar sobre la marcha -y es cierto-. Aún así, preferimos asegurarnos para tener los mejores apartamentos posibles en relación calidad - precio.
Una vez definido, nuestro itinerario quedaría tal que así:
4 dic: Vigo - Madrid - Negombo
5 dic: Negombo - Sigiriya
6 dic: Sigiriya
7 dic: Sigiriya - Kandy
8 dic: Kandy
9 dic: Kandy - Nuwara Eliya (posteriormente modificado por el ciclón)
10 dic: Nuwara Eliya - Ella (posteriormente modificado por el ciclón)
11 dic: Ella
12 dic: Ella - Tangalle
13 dic: Tangalle
14 dic: Tangalle
15 dic: Tangalle - Weligama
16 dic: Weligama
17 dic: Weligama
18 dic: Weligama - Negombo
19 dic: Negombo - Madrid
Más adelante iré dejando el nombre de los apartamentos (homestays) en los que hemos estado, día por día.
Una vez llegado el mes de noviembre, ultimamos los preparativos del viaje, como el seguro -con Heymondo- y el visado -online, 48 euros y rápido-.
Cuando faltaba una semana para el comienzo de nuestra aventura, recibimos las preocupantes noticias sobre el ciclón que estaba azotando Sri Lanka, además de otros países como Tailandia e Indonesia, por lo que aprovecho para mandar mis sinceras condolencias a todas las familias afectadas.
Por lo que habíamos leído, las zonas más afectadas eran las regiones centrales del país, pertenecientes a lugares de alta montaña y plantaciones de té.
Decidimos mantener nuestro viaje a pesar de nuestra preocupación e ir modificando la ruta durante la marcha si fuese necesario.
Llegado el día 4 de diciembre, comenzaría nuestro viaje que podréis seguir leyendo en las próximas etapas.
Por fin llega nuestro tan deseado día, el 4 diciembre, que indicaría el comienzo de nuestra aventura por Sri Lanka.
Los dos vivimos en Vigo, por lo que esa misma mañana cogimos un vuelo a Madrid que nos permitiese llegar con margen al siguiente vuelo, que era a las 15:20. Llegamos a Madrid a las 11:15, por lo que teníamos 4 horas de espera en el aeropuerto, las cuales he de decir que se pasaron rápido. Los siguientes vuelos serían con Qatar Airways, por lo que desde Madrid hicimos una escala en Doha de 1 hora y media y ya nos dispusimos a embarcar para nuestro destino, Colombo, para el que nos esperarían unas 4 horas y media de viaje.
He de decir que se nos pasó el tiempo volando (literalmente) y entre varias pelis, las comidas del avión y alguna que otra siesta, llegamos a nuestro destino a las 9:30 de la mañana del día siguiente. Yo intenté dormir un poco en el último vuelo para estar descansado al día siguiente, aunque Aitana no fue capaz y notaría las consecuencias más adelante.
Ya en el aeropuerto de Colombo, aunque en realidad está en Negombo, nos sentimos como en el escenario de una película de los años 80. El decorado parecía de época y la luz lúgrube que alumbraba las instalaciones ayudaba a sentirse en ese ambiente.
Tras leer el foro antes del viaje, decidimos comprar la SIM mismamente en el aeropuerto, y fue un acierto. Con la compañía DIALOG, la más recomendada aquí, tuvimos cobertura perfectamente durante todo el viaje y a un precio irrisorio -5€, 20 GB-.
Ya con datos en el móvil, nos dispusimos a contactar con nuestro transfer encargado de llevarnos a Sigiriya. Este fue nuestro primer contratiempo -aunque se solucionaría rápido- ya que hubo un malentendido con la agencia Sri Lanka Holidays y estos habían entendido que el transporte elegido era un bus compartido, además de avisarnos durante nuestro vuelo que justamente ese día finalmente no se llevaría a cabo el bus. A pesar del error, fueron rápidos gestionando el transporte, y en media hora tendríamos a nuestro conductor esperándonos, que también sería nuestro driver para el posterior viaje de Kandy a Ella, debido al corte de las vías del tren afectadas por el ciclón. La agencia nos hizo un descuento en el precio -o eso nos hicieron creer- por el malentendido y nos rebajaron de 16.000 rupias a 12.000 -unos 32 euros-. Nuestro driver, muy majo, se llamaba Gihan Sandeepa y nos dio su número para gestionar unilateralmente próximos viajes. Dejo su número ya que por lo que pudimos comparar, tenía precios bastante competitivos (+94 77 838 1299).
Todavía nos esperaban unas 3 horas y media de viaje en coche, y ya después de 3 aviones estábamos deseando llegar a nuestro apartamento para descansar un rato. A Aitana no le duró mucho la batería, y pocos minutos después de subir al coche se le empezaron a cerrar los ojos. Yo, estimulado por la adrenalina del viaje y ver nuevos paisajes, iba mirando por la ventana mientras conversaba a ratos con nuestro diver. Por el camino paramos en un puesto de carretera para beber nuestro primer coco, al cual nos invitó Gihan, ganándose así la posterior propina. Tras un par de cabezaditas más de Aitana, al fin llegamos a nuestro destino en Sigiriya para las dos siguientes noches. El sitio se llamaba Shan Mango Homestay, y como su nombre indica -no da lugar a equívoco-, está rodeado de árboles de mango. Os recomiendo totalmente este alojamiento -67€ dos noches con desayuno incluido- gestionado por una familia súper amable y atenta.
Una vez dejamos organizada la habitación, fuimos al centro de Sigiriya a recargar pilas. Encontramos un local donde tomar un brunch a las 18 de la tarde (Moats Café), y que sería nuestra última comida del día, ya que esa noche nos íbamos a ir pronto a dormir debido al cansancio acumulado y que además al día siguiente nos teníamos que despertar a las 6 de la mañana para comenzar nuestro safari.
Al día siguiente quedamos a las 6:30 de la mañana en la puerta de nuestro apartamento para ir desde allí en Jeep al safari. Todo esto fue gestionado por el dueño del local el día anterior y nos costó en total 20.000 rupias (unos 55 euros) incluyendo tanto entrada al parque como el conductor. Poco más tarde de empezar nuestro día, tuvimos nuestro segundo percance -también se solucionó rápido. En el trayecto del apartamento al parque, paramos a retirar dinero para pagar al conductor. Debido a mi inexperiencia en estos temas de sacar dinero -como persona perteneciente a las Generación Z pago todo con tarjeta- se me olvidó la tarjeta en el cajero después de coger el dinero, aunque no me daría cuenta hasta que ya estábamos en el safari. Como somos una pareja tranquila y estoica, seguimos disfrutando del momento una vez bloqueada la tarjeta y tras ver que no se había realizado ningún cargo a mayores.
Más tarde volveríamos al banco y al ver que la tarjeta no estaba, supusimos que se la habría tragado el cajero, así que decidí anularla completamente y hacerme otra tarjeta nueva al momento con Revolut, ya que así podría pagar por lo menos desde el móvil.
El safari lo hicimos en el Hurulu Eco Park, parque natural cercano a Minneriya, y el cual es más barato. Tampoco tuvimos poder de decisión ya que el dueño del apartamento gestionó todo, pero fue otro acierto. Creemos que es un parque menos concurrido que Minneriya, ya que en nuestro safari no observamos muchos Jeeps -nos cruzábamos siempre con los 5 mismos coches- y hasta pudimos observar una familia de unos 15 elefantes nosotros solos, sin ningún coche más a nuestro alrededor. Íbamos con un poco de preocupación, porque el día anterior nos habían dicho que el mejor momento para avistarlos era en el safari de tarde, pero mantuvimos nuestro plan y pudimos llegar a ver en las 3 horas que duró nuestro safari, a casi 25 elefantes aproximadamente. Nos hizo mucha ilusión, además de por ser nuestro primer safari, porque nos encantan los animales y poder haberlos observado en total libertad y sin el acoso de los Jeeps de otros parques fue todo un lujo.
Ya de vuelta en el apartamento, la familia nos tenía preparado el desayuno, que consistió en un manjar de comidas típicas srilankesas además de café y té. Como Aitana es vegana, avisamos previamente para concertar un desayuno sin proteína animal, ya que cuando estoy con ella yo también como vegano para poder compartir platos y probar más cosas diferentes. Nos prepararon una mezcla de platos salados y dulces, de los cuales nos llamó la atención como unas crepes rellenas de una masa de coco -aunque repletas de azúcar- igual por eso estaban tan ricas.
Una vez terminamos nuestro desayunos, me relajé un poco en la piscina del Homestay mientras Aitana se echaba una siesta. (Sí, a las 12 de la mañana). Hicimos un trato para que ella pudiese disfrutar del día ya que estaba muy cansada y yo en los viajes acostumbro a tener energía infinita -o casi-.
Al mediodía nos esperaba nuestra siguiente parada, ni más ni menos que las cuevas y el templo de Dambulla. Cogimos nuestro pimer tuktuk -por la aplicación Pickme, imprescindible- y nos dirigimos a esta pequeña ciudad, a unos 25 minutos en tuktuk de Sigiriya. Nuestra primera visita fueron las cuevas de Dambulla, que se trata de un complejo de 5 cuevas excavadas en la propia montaña con templos en su interior. Me recordó bastante a Setenil de las Bodegas, donde mis padres tienen unos amigos y según ellos tendrían que estar hermanados con Dambulla. Para entrar, tuvimos que pagar una entrada de 3.000 rupias, quitarnos los zapatos -como en todos los templos budistas- y taparnos los brazos y las piernas. Merecen la pena ya que las figuras del interior están muy bien conservadas y es un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad.
Una vez fuera, pudimos observar una gran cantidad de monos y perros callejeros -que están por todo el país, desgraciadamente-. También aprovechamos nuestra visita a Dambulla para observar la estatua gigante de Buda llamada el Templo de Oro, el cual su nombre tampoco da lugar a equivocación.
Ya eran las 3 del mediodía, aunque ya solo quedaban otras tantas horas de luz, y nuestro plan era ir a ver el atardecer a la Pidurangala rock -nunca supe escribirlo bien, tuve que buscarlo-. Nos decidimos por ir a esta roca en vez a la del León ya que la entrada es bastante más barata -3€ vs 30€- y en mi opinión, las vistas son más bonitas con la Lion's rock de fondo que desde la propia roca.
De modo que en otra media hra en tuktuk, ya estábamos en el inicio del recorrido para iniciar nuestra subida a la roca. Es una subida sencilla, salvo el tramo final, en el que hay que "escalar" un poco -los escaladores de verdad me matarían ahora mismo-. Digamos que hay que hacer uso de las manos y alguna que otra cuerda para poder llegar a la cima. Calculo que la subida nos llevó un poco menos de media hora, aunque somos una pareja deportista -vamos al gimnasio pero no hacemos cardio-. Una vez arriba, nos sacamos nuestras fotos de rigor presumiendo de la camiseta del Celta y esperamos hasta que se puso el sol. Intentamos bajar rápido ya que presuponíamos que se iba a montar un atasco y efectivamente así sucedió, aunque finalmente no duró mucho.
Teníamos bastante hambre ya que no habíamos comido desde el desayuno, ya que Aitana tenía mejores cosas que hacer (como echarse una siesta) por lo que lo primero que hicimos al bajar de la roca fue buscar un sitio cerca para devorar. Nos decantamos por el Sigiriya Wew Thawulla Restaurant, el cual fue nuestro pimer acercamiento al rice & curry, los rotis y los noodles, todo ello vegano. Tres platos para los dos, que puede parecer mucho, pero era tal el hambre, que no sobró nada.
Nos despertamos por último día en Sigiriya, una zona tranquila en la que tampoco hay mucho más que visitar. Habíamos leído sobre los yacimientos arqueológicos de Polonnaruwa y Anuradhapura -esta última fue la capital original de Sri Lanka-, pero finalmente decidimos no visitarlos ya que suponía perder casi un día y la entrada no era especialmente barata, unos 30 euros,y nuestra economía no está como para tirar cohetes.
Así que tras el desayuno preparado por la familia del Homestay que varió respecto al del día anterior y pudimos probar nuevas comidas, nos relajamos un rato más en la piscina del hotel, preparamos nuestras mochilas y nos pusimos rumbo a Dambulla -otra vez- para coger desde allí nuestro primer bus (de muchos) hasta Kandy.
El trayecto duró aproximadamente unas 2 horas y media y fue nuestra primera experiencia en las discotecas srilankesas -o buses, como prefiráis llamarlos-. El billete fue muy barato, creo que no llegó ni a un euro (300 rupias) y tuvimos la suerte de poder ir sentados. Eso sí, con las mochilas encima de nuestras piernas, ya que aún no sabíamos que se podía dejar equipaje en la parte delantera del bus, al lado del conductor. Las más de dos horas de viaje se pasaron rápido, a pesar de que los últimos kilómetros el bus fuese a 10km/h por las pronunciadas cuestas llegando a Kandy.
Llegamos a Kandy al mediodía, un poco cansados y con las mochilas encima, pero decidimos ir a comer algo rápido antes de ir al nuevo homestay, ya que estaba a 10 minutos en tuktuk. Camino al restaurante, nos pararon varias personas ofreciéndonos entradas para el baile tradicional de Kandy, que según ellos era una celebración que solo se hacía en diciembre -y que luego descubriríamos que no era así gracias a nuestro driver-. Aún así, buscamos información sobre ello y nos pareció una turistada de manual -acertadamente-, así que decidimos no ir.
Nuestro nuevo apartamento se llamaba Villa Forest View y nos costó 44€ dos noches, sin desayuno incluido. Estaba en lo alto de la colina y tenía unas maravillosas vistas desde la habitación hacia la montaña.
Ya quedaba poco para el atardecer y decidimos ir a dar una vuelta bordeando el lago que tiene la ciudad mientras intentábamos esquivar -exitosamente- las cagadas de los numerosos cuervos que se posaban en los árboles. Por el paseo que rodea el lago, pudimos ver diferentes especies de aves, entre ellos un pelícano y un pájaro de color azul eléctrico que nos cautivó.
Seguimos nuestro paseo esta vez adentrándonos más por el centro de la ciudad y de paso buscando un sitio para ir a cenar más tarde. Finalmente, encontramos un local cerca del lago y de la calle principal, que justamente era el que nos había recomendado el dueño del hotel al decirle que éramos veganos. El restaurante se llamaba Balaji Dosai, un local súper auténtico, repleto de personas locales y especialistas en Dosas -una especie de crepes-. Probamos varios tipos de dosas diferentes, todas veganas, con relleno de setas y patatas entre otros. Este fue nuestro primer contacto con el verdadero picante, sobre todo la dosa rellena de setas, pero estaba todo delicioso y lo acabamos sin ningún problema.
El día siguiente comenzó bien temprano y de la mejor manera, ya que mis nuevos ritmos circadianos decidieron que a partir de ahora a las 6:30 aproximadamente sonaría mi despertador biológico. Pero con una buena noticia todo despertar se lleva mejor, y es que la noche anterior el Celta conseguía ganar 0-2 ni más ni menos que al Real Madrid en el Santiago Bernabeu. Así que mientras Aitana seguía durmiendo, me puse un rato del partido repetido, intentando no despertarla con la emoción.
Teníamos el día completo en Kandy y no habíamos planificado nada especial para ese día, así que decidimos dejarnos llevar. Desayunamos en el Avo Coffee Kandy, un sitio pequeñito pero en el que estaba todo muy rico. Tomamos unos bowls de fruta y granola y unos smoothies para cargar fuerzas.
Camino al sitio, habíamos visto un mercado local que tenía buena pinta y una cárcel que no sabíamos de su existencia. Nos dispusimos a callejear por el mercado, no sin antes comprar un paraguas -o una sombrilla- para el intenso sol que hacía en Kandy ese día, ya que allí es bastante típico que la gente use paraguas para taparse del sol, y la piel blanquita de Aitana también lo agradecería.
Observamos nuevos tipos de fruta que aún no habíamos visto y nos dimos cuenta de que todas son en tamaño mini -seguramente porque no están modificadas genéticamente como aquí- desde las calabazas o sandías, hasta los plátanos. Después de un agradable paseo por este mercado, visitamos la cárcel que habíamos avistado anteriormente. El precio de la entrada eran 1000 rupias y un guardia nos esperaba en la entrada para hacernos una visitada guiada no programada -y así también ganarse su posterior propina-. Después de explicarnos minuciosamente y con mímica digna del pictionary cómo se ahorcaba a los presos en la cárcel y otros datos interesantes sobre la prisión, decidimos darle 500 rupias de propina.
Al salir de la cárcel -que no se malentienda- fuimos a la estación de tren a preguntar sobre el estado de la circulación de los trenes desde Kandy a Nuwara Eliya, y muy a nuestro pesar pero como nos imaginábamos, las vías se encontraban cortadas debido a los desprendimientos producidos por el ciclón, así que tendríamos que buscar una manera alternativa para continuar nuestro viaje.
Visitamos posteriormente el mercado principal de Kandy, el cual tiene una zona exterior con puestos de verdura y fruta para las personas locales, y otra interior con diferentes souvenirs para los turistas, donde acabamos comprando gran variedad de especias y tés -bastante más baratos que en el sur-.
Ya por la tarde, visitamos el templo del Buda gigante que está en una de las montañas y se puede ver desde el centro de la ciudad de Kandy. La entrada era barata -creo recordar que 1000 rupias a lo sumo- y se puede subir a la cabeza del Buda que es a su vez un mirador de toda la ciudad de Kandy, desde donde se puede observar la cárcel y toda la zona del lago.
Se estaba haciendo de noche y no nos quedaba mucho más que visitar en Kandy, así que nuestra alma vigoréxica nos pudo y decidimos ir a entrenar un rato a un gimnasio para hacer tiempo -y hambre- hasta la hora de la cena. Fue una buena experiencia el probar un gimnasio local, y hasta me grabaron un vídeo entrenando, aunque tampoco estoy tan fuerte.
Cenamos en el restaurante Soul Food, donde pudimos comer una hamburguesa vegana de falafel -buenísima- y un poke de tofu y otros vegetales, también muy bueno.
Nos fuimos al apartamento, ya que al día siguiente tocaría un largo viaje en coche directamente hasta Ella, a pesar de que no estaba en nuestros planes iniciales.
El diario va muy bien. La narración es excelente y la lectura muy agradable.
En cuanto a las fotos, efectivamente ya las tienes subidas a las galerias y relacionadas con cada etapa, apareciendo al final de cada una de estas. Lo único que tienes que hacer es intercalarlas entre el texto correspondiente. Para ello pinchas en la foto, al final de la etapa, y la arrastras con el ratón al lugar del texto donde quieras que aparezca.
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No ,no necesitas guias ,Srir Lanka es muy facil ,es mejor alquilar un coche pequeño o moverte en tren para tramos largos ,los precios por 15$20$ con desayuno hay muchos
Sri Lanka ahora ofrece visas de turista gratuitas (ETA) para nacionales de 40 países
Sri Lanka ha facilitado la visita a ciudadanos de 40 países, ya que ahora ofrece visados turísticos gratuitos (ETA, por sus siglas en inglés) a partir del 25 de mayo de 2026.
Nacionales que pueden optar a una ETA (visa de turista) gratuita de 30 días:
Los nacionales de los países mencionados que posean pasaportes diplomáticos, oficiales, de servicio u ordinarios pueden obtener una visa de turista (ETA) gratuita bajo este programa.
Tenga en cuenta que todos los extranjeros, incluidos los nacionales de los 40 países mencionados y los nacionales de países con acuerdos bilaterales recíprocos con Sri Lanka (es decir, Maldivas, Seychelles y Singapur), deben obtener una Autorización Electrónica de Viaje (ETA) antes de su llegada a Sri Lanka. De acuerdo con el acuerdo bilateral recíproco entre Sri Lanka y Maldivas, los ciudadanos maldivos recibirán una visa de turista de 90 días a través del sistema ETA.
La Autorización Electrónica de Viaje (ETA) para los nacionales de los 40 países mencionados y para los nacionales de Maldivas, Seychelles y Singapur se tramitará gratuitamente. Sin embargo, las tasas de la ETA abonadas por los solicitantes antes del 25/05/2026 no son reembolsables.
Bajo este programa, los turistas tienen derecho a una visa de turista (ETA) gratuita con una validez de 30 días (los ciudadanos maldivos recibirán 90 días), con la posibilidad de doble entrada a partir de la fecha de su primera llegada a Sri Lanka dentro del período de validez de 30 días.
Los solicitantes que hayan obtenido una visa gratuita y deseen permanecer en Sri Lanka más allá de los 30 días pueden solicitar una prórroga de la visa previo pago de la tasa correspondiente.
Tenga en cuenta que, a excepción de los ciudadanos que pueden solicitar la ETA gratuitamente, los ciudadanos de todos los demás países seguirán sujetos a las normas y reglamentos generales que rigen el sistema ETA de Sri Lanka.
¡Hola a todos!
Una amiga me ha pasado este blog y leyendo los comentarios me parece súper útil. Me ha animado a que os comparta mi experiencia.
El año pasado, mi pareja y yo estuvimos treinta días enteros en Sri Lanka, parte de agosto y septiembre.
El sobrino del mejor amigo de mi pareja nos pasó el contacto de Dayan, un hombre fantástico.
Queríamos vivir la experiencia más auténtica posible y decidimos dividir nuestro viaje en dos. Una parte en tuk-tuk y otra parte con driver privado. Gracias a Dayan y su experiencia pudimos descubrir sitios secretos y verdaderamente auténticos, de... Leer más ...