Para poder aprovechar al máximo nuestros dos días en San Francisco sabíamos que teníamos que llegar muy pronto a la ciudad, así que cogimos un vuelo que salía de Las Vegas a las 6 de la mañana para llegar a San Francisco a las 7:30. Todo fue según lo previsto y a las 7:45 ya estábamos en nuestro destino. Barajamos distintas opciones para ir del aeropuerto al hotel, pero en todas ellas íbamos a tener que terminar cogiendo un taxi, por lo que al final decidimos ir directamente en taxi desde el aeropuerto hasta la puerta del hotel por aproximadamente 55$. Hay muchos hoteles que tienen un shuttle gratuito que te lleva o te trae al aeropuerto. Nosotros no lo sabíamos, pero es conveniente mirarlo con antelación, ya que 55 dólares es bastante pasta.

El hotel seleccionado fue el Travelodge by Fisherman's Wharf, no es que fuese un gran hotel, pero su ubicación era fantástica. Por lo demás resultó muy caro para lo que ofrecía. Dejamos las maletas y nos lanzamos a la calle. Esa mañana la aprovechamos para visitar la Lombard Street, el Downtown, Union Square, Chinatown y luego cometimos un pequeño error… Nos sobraba algo de tiempo y no teníamos muy claro qué hacer y decidimos coger un autobús hasta el Golden Gate Park para visitar el Tea Garden y el parque en general. En mi opinión se encuentra demasiado alejado del centro como para que merezca la pena visitarlo en una estancia de dos días en la ciudad. Nuestra idea era parar de vuelta en las Painted Ladies, pero comenzó a llover bastante y hacía mucho frío, así que abortamos misión. Para esa hora ya teníamos una visión de San Francisco que no nos estaba gustando demasiado. Veníamos de calor y piscina y nos chocamos con frio y lluvia (y eso que somos de Santander). Por otra parte, todo lo que se comenta en webs sobre los mendigos de San Francisco es real. Yo no diría homeless o al menos no son como en España. No es gente que tenga problemas económicos, es gente colgada. No sé si me explico. Vimos gente gritando, rezando, bailando, incluso a un tipo paseando con una katana… Es cierto que no molestan, pero es una pasada la cantidad que hay. La zona del centro está plagada y vas caminando entre gente tirada en el suelo. Muy chungo.

Entre que estábamos mojados y cansados y no nos estaba gustando mucho la experiencia, decidimos hacer una parada en el hotel para darnos una ducha calentita y acercarnos después a visitar la zona del Pier 39 y Fisherman's Wharf. ¡Qué buena idea! Esta parte de San Francisco nos encantó, es muy bonita, tiendas muy originales, un ambiente muy agradable con música en directo y mucho movimiento. Sí que es cierto que es una especie de Disneylandia. Todo parece preparado por y para el turismo pero qué queréis que os diga, después del mal sabor de boca de la zona centro eso nos parecía el paraíso.


Después de pasear y hacer algunas compras nos tomamos una cerveza en el Hard Rock y fuimos a cenar al Bubba Gump. No son sitios muy baratos, pero la verdad es que la decoración merece la pena. El Hard Rock no deja de ser una franquicia como cualquiera de las que puedes ver en España, pero el Bubba nos gustó un montón. La comida está muy rica, el precio no es excesivo y seguro que pasas un rato muy agradable viendo todos los detallitos que cuelgan de paredes y techo referentes a la película.