Nos dispusimos a desayunar en una salita minúscula a tono con el edificio. Incluía unos cannoli por lo que pudimos disfrutar de otro de los “must” de la comida siciliana. En este caso de ricota. También dispone el hotel para desayunar de una terraza pero no había sitio pues tenía unas tres mesas. Pero en este caso era más agradable el interior pues el calor no daba descanso. (Perdonad la reincidencia en el comentario del calor pero es que las temperaturas mínimas eran de 32º por lo que ni por la noche remitía). Cargamos con nuestro equipaje hasta el aparcamiento y pusimos rumbo al centro del Val di Noto, y que le da nombre: Noto. Está próxima y a solo una hora de Ragusa. La mejor ruta, más rápida, es pasando por Modica e Ispica. Lo digo pues el GPS elige como ya he comentado la ruta en teoría más corta pero luego no es más rápida por el estado de las carreteras. No obstante hay que decir que el paisaje agrícola de esta zona es muy bonito con muchas zonas de olivos con separaciones de muros de piedras perfectamente colocadas.
Cuando llegamos, nos dirigimos a un aparcamiento de pago próximo al centro o lo que es lo mismo la Via Vittorio Emanuele (se ve que no son muy originales poniendo nombres a las calles en toda Sicilia). El aparcamiento en la via Cavour cerca del Estadio Municipal (Stadio Cumanale) no es muy grande pero encontramos a esa hora todavía sitio. Más tarde y siendo sábado encontrar plaza sería evidentemente más complicado.
Noto se reconstruyó íntegramente tras el malhadado terremoto a 10 kilómetros de las ruinas que quedaron. Por lo que su urbanización responde al trazado lineal que corresponde al Barroco. Tres vía paralelas que respondían a los tres estamentos de la época: nobleza, iglesia y pueblo. Construida en piedra caliza que le da actualmente ese color dorado como pasa en Malta. El mundo barroco en sus edificios da al conjunto una impresión de escenario. El edificio más llamativo, la Catedral de san Nicolo, sufrió daños con un nuevo terremoto en 1996, pero tras siete años de obras se reconstruyó respetando el original. Todo un hito para la ciudad y Sicilia entera.

Recorrer la Via Vittorio Emanuele es todo un espéctaculo hasta la Piazza 16 Maggio con la fachada del convento de San Domenico.



Lástima, que un sol sin piedad nos enturbiara las vistas con los sudores que nos provocaba. No hacía más que tratar de quitar protagonismo a los lugares únicos que estábamos viendo a lo largo de este viaje.
Tras nuestro recorrido nos decidimos por irnos para Siracusa, donde íbamos a pernoctar y comer allí. No era mucho tiempo pues en las cercanías de Noto empieza la autopista que recorre todo el este de la isla. Llegamos a Siracusa. El hotel Posta está en la isla de Ortigia justo a la entrada junto a uno de los puentes que la unen con el resto de la ciudad, el Ponte Umbertino.

Curiosamente al lado del hotel había un “100 Montaditos” (que no sabíamos que fuera una multinacional) pero nosotros buscamos un restaurante italiano también próximo llamado Trattoria del Buongustaio (esta es la forma en que se conoce en italiano al gourmet o sibarita, el amigo de lo bueno) que tenía aire acondicionado y estaba muy tranquilo y pudimos comer agradablemente. Yo particularmente pulpo y calamares a la Luciana, muy ricos.
Tras los deberes estomacales completados nos dirigimos hacia el interior de Ortigia. Mencionar Ortigia en particular y Siracusa (segunda fundación corintia en la isla después de Naxos, próxima a la actual Taormina) en general, es hablar de Historia en mayúsculas: del sabio y dicen que despistado Arquímedes (nacido aquí), de los tiranos (antiguos dictadores) que como Dionisio el Viejo que cuentan se le ocurrió poner la espada encima a Damocles colgada por un pelo de caballo, que visitaron el poeta Píndaro, Esquilo, el padre de la tragedia griega, y Platón y sus relaciones agitadas con los tiranos, de la ninfa Aretusa convertida en manantial y su acosador Alfeo que no cesó en su empeño hasta mezclar por amor sus aguas de río con las de su amada.
Fue reconstruida con el resto de las ciudades del Val del Noto tras el terremoto ya mencionado. Modernamente tampoco tuvo mucha suerte pues los aliados y alemanes bombardearon esta zona antes, durante o después del desembarco en la isla de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial.
Iniciamos el recorrido por la Piazza Emanuele Pancali, donde están las ruinas del Templo de Apolo




Continuamos hasta la fuente Aretusa cuyas aguas son dulces, pues aquí cuenta la mitología que es donde la diosa Artemisa (a la que estaba consagrada la ciudad) convirtió en manantial a la ninfa Aretusa que huía de su obstinado amante Alfeo.



