Después de desayunar y tras volver a tener que llevar a cabo diversas gestiones con la administración del hotel, cuando hemos considerado que podíamos cumplir nuestro plan, nos hemos lanzado a la calle Lavalle. Por Florida hemos bajado hasta Corrientes para tomar el metro hasta Retiro. Pero no había personal que nos indicase cómo hacer los trasbordos, así que le hemos preguntado a un vendedor del subsuelo. Él, amable, nos ha sugerido ir caminando, ya que no estaba muy lejos. Por Florida hemos subido hasta San Martín y, seguido a la estación de trenes.
Estación espectacular, muy similar a la Abando, en Bilbao. O a la de Atocha, en Madrid. Con una techumbre de hierro curbada, con un entramado de hierro que lo sujeta, al estilo decimonónico.
El trayecto entre Buenos Aires y Tigre va cruzando lugares y mundos muy diferentes y dispares. Desde restos de vagones viejos, grafititeados, oxidados, con cristales rotos, ofreciendo un paisaje de abandono y desidia. Otros barrios con mejores o peores casas, nuevas, viejas, altas o bajas, más o menos modernas, entremezcladas, no manteniendo ningún orden. La vegetación a base de árboles, unos con flores azules, otros con flores moradas, algunos con flores blancas. Y de vez en cuando, jardines, y zonas con escombros, desvencijadas.
Llegamos a Tigre y nos acercamos a Información Turística, donde nos ofrecen diversas opciones para surcar las aguas del delta del Paraná. Adquirimos tickets para uno de los barcos que llevan por el río Capitán. Comemos en un restaurante cercano.
Ya en el barco iremos navegando por el río Luján, luego por el Sarmiento y, finalmente, por el citado Capitán.
Un paisaje repleto de pequeños muelles palafíticos. Casas buenas, mediocres, casetas, chabolas. Y la vegetación abundante, donde los árboles en ocasiones dejan caer sus ramas hasta el agua, como es el caso de los sauces llorones.
De vuelta, unas infusiones, y nuevamente en el tren. Llegamos a Retiro, fotos de la estación.
Cruzamos la plaza Malvinas, fotografiando la torre Monumental, que nos recuerda mucho a la de ???, Cruzamos la Avenida San Martín. El tráfico está bastante parado, efecto del cacao que se está produciendo por la reunión en Puerto Madero de la XI Organización Mundial Comercio (OMC), a la que han asistido ministros de 164 países.
Parece ser que Argentina habría impedido el ingreso al país al presidente de una ONG noruega y a una periodista angloecuatoriana que iban a participar de reuniones paralelas a la citada OMC, ya que tendrían organizada para el domingo una marcha en repudio de la conferencia ministerial, junto con sindicatos nucleados en la Central de Trabajadores Autónoma (CTA), que tendrían convocada una concentración en el Congreso Nacional bajo el lema “fuera OMC de Argentina y América Latina”.
Las deportaciones de las personas citadas, se produjeron el viernes desde el aeropuerto internacional de Ezeiza, 30 km al sur de la capital argentina, que es desde el que nosotros partiremos el jueves.
Seguimos por la calle Leandro N. Alem, y continuamos por la calle Reconquista. Muchas terrazas con gente guapa. En el Hotel Meliá hay una fiesta con mucho glamour. Chicas muy elegantes y chicos a la altura del evento. Miramos, vemos, observamos, pero no nos entusiasma el ambiente.
También nos cruzamos con hinchas del equipo de fútbol Independiente, que tendría que jugar la Final de la Copa de Sudamérica contra el Flamengo brasileño.
Encontramos barricadas con alguna compañía de la policía antidisturbios, en formación. Si la palabra no es miedo, al menos debo decir que provocan respeto.
La noche ha ido extendiendo su manto sobre la ciudad.