¡Que suenen campanas de boda!!!
Y empecemos a maquinar un nuevo y gran viaje!
Nuestra luna de miel!!

Si señores.
La noche no acabó donde dejé la anterior etapa, sino que siguió con uno de los momentos más bonicos y maravillosos de nuestras vidas.
Del que no daré detalles, ya que esos recuerdos los queremos solo para nosotros.
¡Ahora lo sabía todo!!
¡Maldito tifón Noru!!
La idea inicial de Enric era pedirmlo en la cima del Fuji viendo el amanecer, el que iba a ser el momento más épico de nuestro viaje, pero Noru no quiso.
Ahora entendía porque tanta pregunta:
¿Después del Fuji, que es lo que más ilusión te hace de este viaje???
Y sin duda, era ver Miyajima. La isla donde conviven humanos y dioses, y desde ese momento, nuestra isla.
Gracias Miyajima por ser el mejor escenario para un momento tan maravilloso
.Y ahora sí, vamos a lo que vamos.
07:30a.m. y en pie.
Queríamos aprovechar para pasear por “nuestra” isla antes de que llegaran masas y masas de turistas.
Paseamos prácticamente solos desde nuestro hotel hasta el Torii.
Evidentemente tardamos mucho más de lo normal…


Y después de un rato disfrutando de la tranquilidad de la playa nos fuimos a ver el Santuario de Itsukushima.
Uno de los santuarios sintoístas más bonitos y mejor preservados de todo Japón, además de ser un precioso ejemplo de arquitectura tradicional en un entorno natural maravilloso como es la isla de Miyajima.




Era curioso como poco a poco iba subiendo la marea hasta dejar todo el santuario sobre el agua.

Desde el santuario veíamos como era un constante ir y venir de ferrys cargaditos de turistas. Era una auténtica locura.
Por eso os recomiendo hacer noche en la isla, porque así tendréis la oportunidad de disfrutarla con la tranquilidad y la paz que se merece.
Salimos del santuario y fuimos paseando hacia la calle comercial de la isla. Llena de tiendecitas de galletas y dulces típicos y souvenirs.
Y claro. No me pude resistir.

A eso de las 10 fuimos al hotel a sacar las maletas y aprovecharíamos para tomar un rico y fresquito café.
Y allí en la recepción volvimos a coincidir con Eli y Christian que se marchaban ya para Kioto.
Nuestros recorridos no volvían a coincidir. Aun asi nos dimos los teléfonos, porque viendo lo visto con lo de seguir el itinerario marcado, igual Noru hacía que volviéramos a vernos.
Volvemos a salir a pasear por la isla, y no os podéis imaginar cómo estaba todo de gente. ¡En cuestión de media hora!
Y sin parar de llegar barcos.
Además, el calor era horroroso. Tenía pinta de que iba a ser como el día anterior…
Fuimos otra vez a pasear por la “calle comercial” y aprovechamos para comprar unos souvenirs y ya que estábamos para comer algo.
Vimos un puesto con los mismos palitos que probamos en Nishiki Market en Kioto y allí que fuimos.

Pedimos uno de cangrejo y otro de pulpo. Deliciosos!!

Y con mucha pena fuimos al hotel a por nuestras mochilas, no sin antes pararnos a tocar todo ciervo que se cruzara en mi camino.

Nos tocaba coger el barco que nos llevaría de vuelta a Hiroshima. Y si soy sincera me hubiera quedado una noche más.
Miyajima siempre te recordaremos.

Los barcos salen cada 10 minutos. Así que podéis apurar todo lo que queráis, que si se os escapa enseguida viene otro.
Y ahora venia nuestra odisea de trenes desde Hiroshima. Como el día que fuimos a reservar asientos ya casi no habían, tuvimos que coger un Shinkansen en Hiroshima a las 15:22h con destino Shin-Osaka a las 16:48.
Y en Shin-Osaka un cambio de tren que salía a las 16:53h con destino a Kyoto.
HIROSHIMA / SHIN OSAKA / KIOTO
(15:22h) - (16:48 / 16:53) - (17:07)
Pues suerte que el tren de Shin-Osaka a Kioto se retrasó porque sino, no hubiéramos llegado.
Normalmente los cambios de tren son para coger el que hay justo en el anden de al lado. Pero en este caso, tuvimos que cruzar parte de la estación y subir y bajar escaleras corriendo como demonios.
El tren se retrasó nada mas y nada menos que 23 minutos. Algo impensable en Japón. No paraban de decir algo por megafonía en un “clarísimo” japonés… Así que allí estábamos todos los occidentales con cara de “pasmaos” intentando pillar algo
A día de hoy seguimos sin saber que pasó…
Finalmente llegamos a Kyoto. Fuimos a el hostel a por las maletas y de ahí a el apartamento que teníamos alquilado vía AirBNB muy cerca de la estación central.
La verdad que el apartamento de 10, en cuanto a tamaño, limpieza, utensilios, localización… Todo
Una ducha y a buscar donde cenar.
El subsuelo de la estación esta a reventar de restaurantes, así que fuimos a lo fácil.
Encontramos un bar donde había pizzas (mi gran vicio) y de cabeza. Y para nuestra sorpresa, tenían vinos españoles y jamon serrano!! Incluso gambas al ajillo!!!
Pero los 2 estábamos ansiosos por una pizza y una cerveza bien fría.
¡Y olé!

Y con la panza llena, fuimos al Daiso que hay justo al lado de la estación a comprar bollerías varias para el desayuno y al apartamento a descansar.
Good night!!
GASTOS DIARIOS:
Galleta dulces: 140 JPY
Souvenirs: 2.950 JPY
Comida: 600 jpy
Bebidas varias: 776 JPY
Cena: 3024 JPY
Santuario: 800 JPY
Daiso: 734 JPY
TOTAL GASTOS: 9.024 JPY (67,69€)