Domingo 30 de Julio:
Al igual que el día anterior, nuestros amigos se fueron a conocer Kyoto por su cuenta, dejándonos en el hotel a nosotros. Hoy se iban a conocer el templo dorado, el plateado, el camino de la filosofía, el castillo Nijo... y nosotros en la habitación.
A la hora de comer Victor dijo que se encontraba mejor y más aninmado, quería salir a dar una vuelta por la zona del hotel y así aprovechar para comer fuera. Salimos del hotel y vimos que hacía un día bastante bueno, calor, pero no llovía. Comimos pizza y pasta en un sitio cerca de nuestro hotel, ya que él tenía antojo de esto. Cuando acabamos de comer se seguía sintiendo bien ¡y nos fuimos a nuestro primer templo en Japón! Visitamos el Higashi Hongan-Ji, que quizá no es de los más importantes de la ciudad pero sí el más cercano a donde estábamos y no era cuestión de arriesgar mucho dadas las circunstancias. Este templo se construyó en 1602 y es la sede de la facción Otani de la secta budista Jodo. Consta de varios edificios, siendo el salón principal la estructura de madera más grande de Kyoto. Está muy bien conservado y tiene un aire sobrio y elegante propio de este tipo de templos. Algo curioso para ver es una cuerda de grosor considerable hecha con cabellos humanos que sirvieron para izar las grandes vigas y que fue realizada con el cabello donado por mujeres devotas.

Nuestra siguiente visita no podía ser más diferente, habíamos empezado con un templo budista y nos dirigíamos a un edificio aparentemente anodino ubicado en una zona residencial cercana a nuestro hotel, concretamente en:
Kagiyacho (Shomendori), Shimogyo Ward, Kyoto, Kyoto Prefecture 600-8126, Japón
Coordenadas: 34.991711 135.766257
Resulta que esta es la sede original de una de las grandes compañías de entretenimiento de Japón, Nintendo, que originalmente se dedicaba a la fabricación de cartas y acabó evolucionando a lo que es hoy, una compañía dedicada a videojuegos y creadora de personajes tan conocidos como Mario, Yoshi, Peach, etc. Una placa al lado de la puerta lo indica, y además está enterrado en el sótano el fundador de la compañía, Fusajiro Yamauchi.

Gion
Como veíamos que la cosa iba bien cruzamos el río Kamo y seguimos andando hacia el norte siempre a la orilla del río, hasta llegar al barrio de Gion, el barrio de las Geishas. En esa zona se han conservado numerosas casas tradicionales, casas de te, de geishas, etc, y está siempre abarrotada de turistas, algunas vestidas con yukatas (kimonos tradicionales) y otras con disfraces de geishas, ya que hay estudios fotográficos que te visten y te maquillan y te dejan pasear por la calle así, pero ver auténticas geishas es complicado, nosotros no vimos ninguna.
Se pueden distinguir cuatro zonas dentro del barrio:
-La zona de la calle Hanamikoji.
-La zona de la calle Shijo.
-La zona del riachuelo Shirakawa.
-La zona de Gion Higashi.
Comenzamos con la de la calle Hanamikoji, la más típica y turísitica y lo que en general se asocia más con el barrio de Gion, y además la que nos encontramos primero. Dimos una vuelta por las calles repletas de restaurantes, ochayas (casas de te), okiyas (casas de geishas), etc. En la esquina entre la calle Hanamikoji y la calle Shijo Dori se puede ver la entrada a la casa de té Ichiriki, famosa por su cortina roja con un kanji escrito. Esta casa tiene tanto prestigio que se dice que un cliente de esta casa de té puede acudir a cualquier otra casa de té sin aval de otros clientes.
En esta zona del barrio también está el teatro Gion Corner, donde hacen demostraciones de las artes tradicionales japonesas: arreglos florares, caligrafía, música, ceremonia del te, etc, que las geishas debían dominar. Como llegábamos a tiempo entramos para ver los precios pero salía demasiado caro (3125 yenes, unos 23 euros) y había mucha gente, así que desistimos y seguimos viendo el barrio. Por si a alguien le interesa, hay funciones todos los días a las 18:00 y a las 19:00, y duran 50 minutos. Esta zona tengo que reconocer que me decepcionó un poco. No me gustó especialmente y la cantidad de gente que había le quitaba aún más encanto.

La calle Shijo es muy comercial y abierta al tráfico, por lo que es más ruidosa. Está llena de establecimientos donde las geishas hacen sus compras de ropas, maquillajes, etc. También hay establecimientos más mundanos y nosotros entramos en un Starbucks a tomar un café y en mi casó probé un donut con matcha, el té verde típico japonés.
Después de la pausa fuimos al santuario Yasaka, considerado el templo protector del barrio de Gion y que destaca con su entrada de color rojo y blanco. Data del siglo VII y dice la leyenda que se construyó sobre un lago subterráneo para facilitar que el dios del este (el llamado dragón de aguas azules) recibiera agua y así asegurar el bienestar de la zona. En 869 dio origen al festival más importante de todo Kioto, el Gion Matsuri, que sigue celebrándose año tras año por las calles del centro de Kioto.
La entrada principal o nishi romon (literalmente, puerta del oeste) del santuario Yasaka, que se encuentra al final de la calle Shijō, se pintó de su característico color rojo en 1497 y sorprende por no disponer del típico torii sintoísta, sino de una puerta de estilo budista, demostración de que antes de 1868 ambas religiones cohabitaban sin problemas.
Dentro del recinto del templo encontramos varios edificios y tiene varias "atracciones": cascabeles para tocar, zonas donde poner ofrendas como tablillas o velas, etc. Los farolillos que adornan el salón Buden principal y la puerta del sur muestran los nombres de las grandes empresas y comercios de la ciudad, que realizan donaciones en el santuario para asegurarse buena suerte en sus negocios.
El santuario está abierto las 24 horas del día y la entrada es gratuita.

Ya estaba anocheciendo (en verano en Japón lo hace sobre las 7 de la tarde) y nos fuimos a otra parte del barrio de Gion que no es tan conocida, la que da al riachuelo Shirakawa, y que nos encantó. Quizá porque había menos gente, por las casas ya iluminadas junto al río... pero tenía una atmósfera que en la zona principal del barrio no pudimos apreciar. En las ochayas se pueden observar placas de madera con nombres en kanji de las maikos y geishas que viven o frequentan el establecimiento. También vimos el memorial a Yoshii Isamu, un famoso poeta y escritor que tenía una gran estima por el distito de Gion, como dejan bien claro los versos inscritos en la piedra que da forma a su memorial:
Profundamente
amo Gion.
Hasta en mis sueños
el murmullo del agua
fluye por debajo de mi almohada.

Todos los 8 de noviembre maikos y geishas de Gion se reúnen aquí para rendirle homenaje. En esta zona del barrio también se encuentra el Museo Tetsuo Ishihara de Peinados Tradicionales Japoneses. Tetsuo Ishihara es uno de los cinco últimos keppatsu-shi o peluqueros de geishas de Kyoto. El museo consta con 115 ejemplos de peinados tradicionales diferentes hechos con pelo humano, 200 adornos de pelo, colecciones de peines utilizados por maikos y geishas y vídeos en los que el maestro muestra su arte. Además, en la planta baja del museo encontramos la peluquería de Ishihara, así que es fácil encontrarse con maikos que van a peinarse. Nosotros no llegamos a verlo ya que era tarde y estaba cerrado.
Pontocho
Tras visitar esta zona cruzamos el río Kamo y pasamos a ver otra zona de Geishas, el callejón Pontocho. Este callejón discurre paralelo al río y está lleno de restaurantes, bastante caros la mayoría, que ofrecen terrazas con miradores al río. Había bastante gente y ya estaba oscuro, así que tampoco es que lo viéramos bien del todo, pero se puede disfrutar del ambiente de la zona, es muy animada. Estuvimos buscando un pequeño santuario dedicado al tanuki, el perro mapache de la fortuna. En 1978 hubo un incendio en la calle, que hasta se llevó la vida de una geisha. En el lugar exacto donde el fuego se detuvo encontraron un tanuki de cerámica hecho pedazos por el calor del fuego.
Los residentes y negocios de la zona quisieron agradecer al pequeño tanuki de cerámica su esfuerzo en parar el fuego (porque era como si se hubiese sacrificado para detenerlo) y construyeron un pequeño santuario donde alojar sus restos. El santuario está lleno de pegatinas y tarjetas de geishas y maikos de la zona, que siempre que pasan por aquí le piden que por favor mantenga la calle libre de incendios. Si se tira una moneda al pequeño santuario suena una grabación con mensajes y consejos para tener salud y felicidad. Lamentablemente debía estar cerrado porque no lo vimos.

Como ya estábamos cansados y era tarde volvimos para el hotel, también andando, pero esta vez por la Kawaramachi Dori, una avenida comercial con muchas tiendas, grandes almacenes, restaurantes, luces, gente.... Conforme nos íbamos para el sur la calle se iba oscureciendo y tranquilizando y vimos que en esa zona las farolas estaban adornadas con imágenes de distintos Pokemon.