Martes, 1 de Agosto:
Este día el grupo de 6 se dividió en 2. Por un lado, Mar, Jorge, Victor y yo nos fuimos a Nara, y Juanly e Isa se dirigieron al pueblo de Uji ya que en su anterior viaje ya visitaron Nara.
Nara, la primera capital permanente de Japón, fundada en el año 710 como Heijo. Fue capital de Japón hasta el año 784 cuando debido a las influencias y las ambiciones políticas de los monasterios budistas empezaran a ser una amenaza para el gobierno la capital se trasladó a Nagaoka. Debido a su pasado como la primera capital permanente, está lleno de tesoros históricos, incluyendo algunos de los templos Budistas más antiguos de Japón.

La zona más importante de la ciudad es el Parque de Nara (Nara Koen). Es un parque grande y agradable en el centro de Nara, fundado en 1880. Es la ubicación de muchas de las atracciones de Nara incluyendo Todaiji, Kasuga Taisha, Kofukuji y Museo Nacional de Nara especializado en arte budista. El parque es la residencia de cientos de venados que vagan libremente. Considerados mensajeros de los dioses en Shinto, los venados de Nara se han hecho un símbolo de la ciudad y han sido designados unos tesoros nacionales.
En Nara hay dos estaciones, Nara Station, de la compañía JR y a la que se llega si vamos con el JR Pass desde Kyoto y Kintetsu Nara, que pertenece a una compañía privada. Ésta última está justo al lado del parque, pero la JR tampoco está muy lejos, a unos 10 o 15 minutos andando de la estación. Nosotros fuimos desde Nara Station por la Sanjo Dori, una calle peatona con muchos restaurantes y tiendas que lleva directamente al parque. Entramos en una especie de Todo a 100 donde compramos algunas provisiones para pasar la mañana y continuamos hacia el parque.
Templo Kôfuku-ji:
Kofukuji solía ser el templo de familia del Fujiwara, el más poderoso clan familiar durante gran parte de los períodos de Nara y Heian. El templo fue fundado en Nara al mismo tiempo que la capital en 710. En la cima del poder de los Fujiwara, el templo constaba de más de 150 edificios. Hoy, quedan un par de edificios del gran valor histórico incluyendo dos pagodas (una de tres pisos y otra de cinco). La pagoda de cinco pisos es una de las más altas de Japón (la segunda tras la del Toji en Kioto) y el símbolo de Nara. Vimos los exteriores del templo, incluyendo un monje que estaba allí recitando algo o rezando. Aquí encontramos ya los primeros ciervos, que se nota que están más que acostumbrados al contacto con humanos pues no tienen ningún miedo, y aprovechamos para hacernos algunas fotos con ellos.
La sala del tesoro Nacional de Kofukuji exhibe parte de la gran colección de arte del templo.
Entrada: Gratis a los terrenos del templo; Sala del tesoro 500 Yenes. Horario: Templo: abierto siempre; Sala del tesoro: 9:00 a 17:00

Justo al lado de Kofukuji está Sarusawano-ike un estanque desde el que se refleja la pagoda de 5 pisos del templo. Es uno de los sitios más populares en Nara, pero el día que estuvimos nosotros estaba vacío porque lo debían estar limpiando.
Nos metimos de lleno en el parque, atravesando zonas de cesped y árboles con más ciervos. Pasamos por delante del Museo Nacional de Nara, que cuenta con una exposición de arte budista japonés pero no nos interesaba demasiado y no entramos.

Templo Todaiji:
Este templo es el más importante de Nara y donde se encuentran las mayores aglomeraciones, tanto de gente como de ciervos :lol:. Aquí los animalitos son algo más agresivos y reclaman atenciones de los humanos, especialmente comida. En el parque venden unas galletas especiales para ellos y todo el mundo compra un paquete para darle de comer a los ciervos y hacerse más fotos con ellos. Nosotros también, por supuesto.
Todaiji (Gran templo del oriente-del este) es uno de los más famosos e históricamente significativos de Japón y es punto de referencia de Nara. Fue construido en 752 como el templo central de todos templos budistas de Japón y creció tanto que la capital fue cambiada de lugar de Nara a Nagaoka en 784 por su influencia sobre los asuntos del gobierno.
La puerta Nandaimon (南大門), un gran portón de madera de 20 metros cobijado a ambos lados por dos guardianes Nio, data de 1199, y está considerada un tesoro nacional. Una vez superada ya se ve el pabellón principal del templo, famoso por albergar la estatua de buda en bronce más grande de Japón con 16.2m de altura y 500 toneladas de peso (Daibutsu). Además también es el edificio de madera más grande del mundo, aunque la reconstrucción actual de 1692 es solamente dos tercios del tamaño del templo original.
Dentro del templo, además de estatuas de Buda y algunos guerreros se encuentra un pilar que contiene un pequeño agujero por el que los niños y algunos adultos pueden intentar pasar. Se supone que si lo consigues conseguirás la iluminación en la próxima vida. Nuestros amigos Jorge y Mar lo intentaron y lo consiguieron, levantando un gran aplauso entre el público asistente.
A la salida del pabellón encontramos una estatua de madera de un discípulo de Buda, con cara algo tétrica y con una capucha. Según ponía en un cartel, si tocabas la estatua y luego te frotabas alguna zona del cuerpo dolorida, sanaría. Victor lo hizo con su riñón, ¡cualquier ayuda era bienvenida para expulsar la piedra! Y casualmente, esa misma noche la echó, pudiendo así disfrutar del resto de viaje sin miedo a que le diera problemas o dolores rn el momento más inesperado.
Entrada al templo: 500 Yenes
Horario: Abierto de 7:30 (8:00 desde Noviembre a Marzo), cierra a las 17:30 (16:30 de Noviembre a Febrero, 17:00 de Marzo a Octubre).

Cuando salimos del templo se puso a llover bastante fuerte y nos tuvimos que refugiar en los soportales de la zona exterior esperando a que amainara, aunque tardó un buen rato. Nuestro siguiente destino estaba algo alejado y teníamos que cruzar todo el parque y no era de plan de pillar un catarro por remojarnos demasiado. Cuando escampó un poco comenzamos a andar por el parque y encontramos un pequeño bar donde entramos a tomarnos algo. Lo llevaban un par de ancianos y el sitio estaba lleno. Yo me tomé una soda con sirope de melón, una de esas guarrerías que les gustan a los japoneses... no volví a probarlo en todo el viaje
Después de haber descansado un rato seguimos por el parque. Pasamos por delante de un pequeño templo que no íbamos a visitar porque no parecía demasiado interesante, pero vimos que dentro se empezaba a llenar de visitantes. Picados por la curiosidad entramos y nos encontramos con un escenario montado. Había carteles anunciando un concierto de música de cámara de la corte japonesa medieval, que sólo se celebraba los días 1 de cada mes. Como quedaban unos 5 minutos para empezar nos quedamos para poder verlo. Estuvo interesante, escuchar ese tipo de música en un entorno como aquel. Lo que escuchamos sería algo parecido a esto:

Santuario Kasuga Taisha:
Acabado el concierto seguimos caminando por el parque. Llegamos a una zona con vegetación más frondosa y cerrada, y unos caminos de piedra flanqueados por linternas de piedra. Llegábamos así al santuario Kasuga Taisha. El camino hacia este santuario me gustó mucho. Fundado por la familia Furiwara en el 768 y es uno de los santuario shinto más famosos del país. Los edificios rojos, al estilo del Yakasa de Gión, contrastan con el verde del bosque. Es famoso por sus cientos de faroles que lo adornan. La visita se realiza siguiendo un itinerario marcado que te lleva por las diferentes estancias. Hay una muy curiosa, que está a oscuras, y donde encuentras un montón de faroles encendidos. Además, como las paredes son espejos el efecto es muy peculiar.
Horario de 9.00 a 16.00 (420 Yenes).

Barrio Naramachi
Es el antiguo distrito del comercio de Nara, donde han sobrevivido algunos almacenes tradicionales y edificios residenciales de la época de los samurais, algunos se pueden visitar. Hay muchas tiendas y restaurantes y calles cubiertas a modo de centros comerciales. Tam Nosotros estuvimos dando vueltas buscando alguno que nos llamara la atención, y el barrio no nos dijo gran cosa, la verdad. Comimos en un sitio que no estaba mal y que sobre todo era más barato que la media. En mi caso, un arroz con curry.
Después de comer teníamos previsto visitar otra zona de Nara que queda más alejada, el Templo Horyuji. Este templo es el más antiguo de Japón y alberga también las estructuras de madera más antiguas del mundo, pero se nos había hecho tarde y tuvimos que dejarlo o no llegaríamos a nuestra siguiente cita, que es uno de los "imprescindibles" en un viaje a Japón.
Fushimi Inari:
Aunque el grupo se había separado este día, habíamos quedado con Juanlu e Isa en la estación de Inari para ver juntos este templo, ya que en el otro viaje lo habían visto pero con mucha lluvia y querían verlo en mejores condiciones.
Fushimi Inari es un importante santuario sintoísta del siglo VIII en el sur de Kioto y una de las imágenes más conocidas del país internacionalmente. Es famosa por sus miles de puertas torii de color bermellón que se extienden por una red de senderos detrás de los edificios. Los senderos permiten subir el monte Inari, de 233 metros. En la parte trasera del templo empieza una senda cubierta de puertas torii, que en cierto momento se bifurca en dos. Esta zona suele estar llena de gente y todos queremos la típica foto de la fira de toriis sin gente que nos estropee la foto. Parece mentira, ¡pero al final se consigue! Nosotros nos habíamos comprado unas cintas para la cabeza en Nara, y aprovechamos para hacernos algunas fotos frikis entre los toriis.
Las puertas torii a lo largo de todo el recorrido son donaciones de particulares y empresas, y se puede ver el nombre del donante y la fecha de la donación inscrita en la parte posterior de cada puerta. El coste va desde los 400.000 yenes por una puerta pequeña y aumenta a más de un millón yenes por una grande. Inari es el dios del comercio y se le suele asociar también con la riqueza. El zorro es uno de sus símbolos y pueden encontrarse estatuas de zorros por todo el recinto.
La caminata a la cumbre de la montaña y vuelta dura aproximadamente 2-3 horas. Nosotros no llegamos a tanto ya que estaba oscurenciendo, nos conformamos con subir un trecho de toriis, una media hora de caminata o así.
La entrada es gratuita y nunca cierra.

La parada de tren del templo, Inari, está muy cerca de la estación de Kyoto, así que en pocos minutos estábamos de vuelta en la ciudad. Cuando salimos de la estación nos encontramos con un espectáculo de luces y sonido en unas fuentes que hay justo al salir de la estación, así que nos quedamos un rato viendo el show para luego irnos al hotel y cenar algo que compráramos en algún combini.