Día 26-06-2009
Túnez
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Desembarcamos a las 14,15, y lo primero que nos encontramos son a tres moros tocando el himno de España, un poco más adelante dos moros con camellos para hacerte la foto y después cinco moros vestidos de romanos con un halcón para hacerte otra foto.
En inmigración, nos toman la temperatura corporal con una cámara, todo por culta de la gripe H1N1, nos sellan el visado y salimos a la calle.
El autocar esta fuera del recinto del puerto, en el camino no hay nada más que taxistas ofreciéndote sus servicios, pero no insisten cuando dices que no te interesa.
Subimos al autocar, el guía nos suelta todo su nombre en bereber, como 30 seg. de nombre, pero para simplificar le llamaremos Manolo.
Esta excursión yo la calificaría la peor de todo el viaje: Primero nos lleva a una destilería de aceites esenciales, el precio 10 € el frasco, eso si roll-on, de 10 c.c., lo bueno que el comercio tiene un baño gratuito.
Después nos lleva al zoco, bueno no al zoco sino a una tienda de todo a 100 mora, te dan una cesta “como en Carrefour” nos dicen, donde metes todo lo que quieras comprar, sin saber el precio, cuando terminas pasas por caja, te dicen un precio abusivo, tu regateas, mínimo el cuarenta por ciento, el te dice que no y baja al 70, tu subes al cincuenta y cuando me dijo que era poco le contesté que dejaba todo, al final me pidió 5 € más de lo que yo ofrecia, se lo dí y cerramos el trato, (una chilaba, una palestina con su cinta, un traje de mora para Silvia, otra chilaba para Diego, y un imán total 55 €) cosa curiosa mientras me cobraban el “dependiente” me pidió 1 € de propina, sólo por lo que se molestó en atendernos se lo dí, tampoco era tanto.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Las calles están llenas de callejones con arcadas para combatir el calor
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Es curioso ver los distintos llamadores de las puertas, dependiendo de quien sea el que llame dan un sonido distinto, con lo cual la mujer que esta dentro sabe si es un hombre o una mujer, pues la forma de recibir a la persona es distinta en cuanto al atuendo a llevar.
Volvimos a montar en el autobús que nos va a llevar a Sidi Bou Said, el pueblo blanco y azul, se me olvidaba decir que desde que bajamos en Túnez el tiempo ha retrocedido 30 años, los coches y sobre todo el autocar son antediluvianos, eso sí con un aire acondicionado cargadito de calor, casi nos morimos dentro.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Llegamos a Sidi, debe ser bonito, ahora tampoco nos lleva al pueblo, sino a la calle comercial, esta en lo alto de una cuesta, y subimos, subimos hasta que llegamos, ya casi sin ganas siquiera de hacer fotos, compramos otro par de cosas, regateando igualmente y volvemos al autocar.
Bajamos a donde habíamos quedado con el autocar, no tenemos mucho tiempo para llegar al barco, y además se retrasa, “Manolo” le llama un par de veces, y al final aparece, menos mal que no estamos muy lejos.
Ahora no hay que pasar por la aduana, sino por la tienda, todo muy bien puesto, pero ya no nos quedan ni ganas, en la pasarela del barco nos controlan los de inmigración, y finalmente entramos.
(Una opinión personal, si volviera ha hacer este crucero, la excursión de Tunez la haría con el barco, es un poco más cara, pero se visitan las ruinas de Cartago, y el Museo del Bardo, también la Medina y Sidi Bou Said, la verdad que con Sami se ve poco y nada interesante)
Esta ha sido nuestra última excursión, mañana toca todo el día de navegación hacia a Barcelona, para despedirnos nuestro camarero nos pone un cisne en la cama.
En inmigración, nos toman la temperatura corporal con una cámara, todo por culta de la gripe H1N1, nos sellan el visado y salimos a la calle.
El autocar esta fuera del recinto del puerto, en el camino no hay nada más que taxistas ofreciéndote sus servicios, pero no insisten cuando dices que no te interesa.
Subimos al autocar, el guía nos suelta todo su nombre en bereber, como 30 seg. de nombre, pero para simplificar le llamaremos Manolo.
Esta excursión yo la calificaría la peor de todo el viaje: Primero nos lleva a una destilería de aceites esenciales, el precio 10 € el frasco, eso si roll-on, de 10 c.c., lo bueno que el comercio tiene un baño gratuito.
Después nos lleva al zoco, bueno no al zoco sino a una tienda de todo a 100 mora, te dan una cesta “como en Carrefour” nos dicen, donde metes todo lo que quieras comprar, sin saber el precio, cuando terminas pasas por caja, te dicen un precio abusivo, tu regateas, mínimo el cuarenta por ciento, el te dice que no y baja al 70, tu subes al cincuenta y cuando me dijo que era poco le contesté que dejaba todo, al final me pidió 5 € más de lo que yo ofrecia, se lo dí y cerramos el trato, (una chilaba, una palestina con su cinta, un traje de mora para Silvia, otra chilaba para Diego, y un imán total 55 €) cosa curiosa mientras me cobraban el “dependiente” me pidió 1 € de propina, sólo por lo que se molestó en atendernos se lo dí, tampoco era tanto.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Las calles están llenas de callejones con arcadas para combatir el calor
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Es curioso ver los distintos llamadores de las puertas, dependiendo de quien sea el que llame dan un sonido distinto, con lo cual la mujer que esta dentro sabe si es un hombre o una mujer, pues la forma de recibir a la persona es distinta en cuanto al atuendo a llevar.
Volvimos a montar en el autobús que nos va a llevar a Sidi Bou Said, el pueblo blanco y azul, se me olvidaba decir que desde que bajamos en Túnez el tiempo ha retrocedido 30 años, los coches y sobre todo el autocar son antediluvianos, eso sí con un aire acondicionado cargadito de calor, casi nos morimos dentro.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Llegamos a Sidi, debe ser bonito, ahora tampoco nos lleva al pueblo, sino a la calle comercial, esta en lo alto de una cuesta, y subimos, subimos hasta que llegamos, ya casi sin ganas siquiera de hacer fotos, compramos otro par de cosas, regateando igualmente y volvemos al autocar.
Bajamos a donde habíamos quedado con el autocar, no tenemos mucho tiempo para llegar al barco, y además se retrasa, “Manolo” le llama un par de veces, y al final aparece, menos mal que no estamos muy lejos.
Ahora no hay que pasar por la aduana, sino por la tienda, todo muy bien puesto, pero ya no nos quedan ni ganas, en la pasarela del barco nos controlan los de inmigración, y finalmente entramos.
(Una opinión personal, si volviera ha hacer este crucero, la excursión de Tunez la haría con el barco, es un poco más cara, pero se visitan las ruinas de Cartago, y el Museo del Bardo, también la Medina y Sidi Bou Said, la verdad que con Sami se ve poco y nada interesante)
Esta ha sido nuestra última excursión, mañana toca todo el día de navegación hacia a Barcelona, para despedirnos nuestro camarero nos pone un cisne en la cama.
*** Imagen borrada de Tinypic ***