17 de julio.
Nos dirigimos de nuevo a la estación de tren rumbo Copenhague. Nos hospedábamos en un albergue Sleep in Heaven, en una habitación femenina de 6.

Dos noches, la primera estuvimos solas pero la segunda tuvimos una compañera. Pobrecita la noche que le dimos, pero eso lo cuento luego.
Después del check-in, de soltar los mochilones y de tomar una cerveza fuimos directas a Christiania, ese barrio “independiente” que dicen no pertenece a la UE y donde es legal vender y consumir marihuana. De camino, vimos el palacio de Christiansborg, la bolsa y la preciosa torre de la Iglesia de San Salvador.
Una vez en Christiania el lugar nos encantó, a pesar de que habíamos leído que había muchos sin techo y un ambiente “peligroso” nada de eso, en aquel lugar había incluso familias con niños, la gente en general es amable y el ambiente era de “felicidad” y buen rollo. Si es cierto que no les gusta mucho que hagas fotos o vídeos dentro del lugar, así que si haces fotos sed discretos y que solo salgáis vosotros y no los tenderetes de marihuana, ni gente consumiendo.
Nos sentamos en Nemoland a tomar unas cervezas, fumar un cigarro de la alegría (uno para las 5) y comernos una hamburguesa. Pasamos un rato muy agradable. He de decir que nuevamente otra ciudad supera a Amsterdam en lo que la hace famosa: los porros. Nos fumamos uno en un coffee shop de Amsterdam y otro aquí en Christiania y el de aquí estaba mucho más rico y el ambiente era mucho mejor. Pobrecita Amsterdam, la estoy dejando por los suelos, cuando vuelva espero hacer un diario en el que deje a esa maravillosa ciudad en una mejor posición.
Vuelta al albergue, ducha y a dormir.