
Días 16 y 17: vuelo de vuelta Victoria Falls- Addis Abeba- Madrid- Barcelona
Tras nuestra aventura africana con final en las Cataratas Victoria, poco más hay que añadir, ya solo faltaba lo peor: volver a la cruda realidad. En resumen, nuestro ajetreado regreso fue como sigue:
El sábado por la mañana, tras un último desayuno de reyes en el Victoria Falls Hotel nos dirigimos al aeropuerto de Victoria Falls. Había algo de cola, pero facturamos sin problemas, aunque a algunas parejas les tocó ir en asientos separados porque ya no había disponibilidad juntos. El vuelo hacía parada técnica en Gaborone para dejar y recoger pasajeros, pero nosotros no bajábamos del avión. Y ahí ya empezamos a sospechar que nos tocaría correr: estuvimos más de dos horas parados en Gaborone, así que salimos más tarde de lo previsto, acumulando el consiguiente retraso. En teoría teníamos que llegar a las 21:30 a Addis Abeba, pero pintaba queno iba a ser así...
Teníamos que tomar el vuelo de conexión en Addis Abeba a las 23 y no llegábamos ni de coña, pero bueno, había que intentarlo y nos mentalizamos para correr como alma que lleva el diablo por los pasillos de la terminal… Solo había un pequeño problema: cuando aterrizamos en Addis Abeba vimos que estábamos en mitad de la pista y teníamos que ir hasta la terminal en bus, no había opción de echar a correr nada más salir del avión: mi gozo en un pozo! Total, que no llegábamos ni de coña, ya me veía pasando la noche en aquél caótico aeropuerto
Pero bueno, la esperanza es lo último que se pierde, así que nosotros a lo nuestro: cuando por fin llegamos a la terminal, echamos a correr como locos por los pasillos, preguntando donde estaba la puerta de embarque para el vuelo a Madrid. Nos indicaron una puerta y tuvimos que pasar un rápido control, aunque aquello no hacía más que aumentar nuestros nervios, porque ya no llegábamos… por suerte no había demasiada cola.
Finalmente, tras unos momentos de estrés máximo, llegamos a la puerta y… todavía estaban embarcando!
Por supuesto, fuimos los últimos y de nuevo había que subir a un bus que nos llevaría hasta el avión, pero la carrera valió la pena. Hay que mencionar que llegamos porque el avión Addis Abeba- Madrid salía con retraso, que si no, ni en sueños llegamos (lo que no sé es si el retraso estaba hecho expresamente para esperar a nuestro vuelo, pero lo dudo mucho).Este vuelo, aunque más largo, no se me hizo pesado y en nada nos plantábamos en Madrid, donde todavía nos tocaba hacer otro trasbordo para llegar hasta Barcelona. Aterrizamos en Barna a las 8:45 y en un momento estábamos en el parking dispuestos a recoger el coche, pero por ley de Murphy al intentar ponernos en marcha aquello no arrancaba. Pues nada, que la batería se había muerto (debía de estar en las últimas y al estar más de dos semanas sin arrancar decidió jubilarse definitivamente
Fuimos a las oficinas del parking del aeropuerto y, atención: tienen un servicio de arranque de coches gratuito, menos mal. Así que completamos un formulario con los datos del coche y la plaza donde estaba aparcado, y al rato apareció una chica con un aparatillo, puso las pinzas en la batería y lo arrancó en un segundo. ¡Salvados! Con algo de retraso, pero a media mañana nos plantamos en casa.
Y aquí finaliza nuestra primera incursión en el África Austral, una aventura altamente recomendable que me deja con ganas de más. Si os interesa y todavía no las habéis leído, podéis encontrar mis conclusiones sobre el viaje en la siguiente etapa:
¡Ya estamos de vuelta! Conclusiones finales y reflexiones sobre la rutaAsí que esto es todo, tan solo dar gracias de nuevo a nuestros compañeros y a Teri por los momentos compartidos. Espero que este diario resulte útil a los futuros viajeros y consiga transmitir un poquito lo mucho que hemos disfrutado en esta maravillosa y todavía salvaje zona de África, a al que algún día espero volver. ¡Hasta pronto!
