Preparativos previos:
-Tarjeta sanitaria europea
-Pasaporte de los niños, que ya habíamos hecho para irnos a Marrakech éste verano.
-Billetes de tren impresos en la estupenda página del servicio de trenes belga www.belgiantrain.be/en
-Reservas con Booking y Airb&b
Salimos hacia Santander desde Asturias y dejamos los coches en el eficiente Parking Parayas, como siempre (35€ de lunes a Domingo), embarcando en hora con Ryanair y llegando a la hora prevista al aeropuerto de Charleroi, sobre las 16:45. El chofer que teníamos contratado con Gettransfer nos avisa que hay accidente y llega tarde…al final más de media hora de espera, con los niños y mis suegros, y un frio polar, llega, con solo una silla en vez de las dos contratadas, un desastre.
Finalmente recogemos las llaves del piso de Airb&b y dejamos las cosas en el más que aceptable y cómodo piso, muy cercano a la Grand Place; tras acomodarnos y dejar las camas de los peques lista nos fuimos ya sin maletas hasta el cercano Maneken Pis, a 5 minutos, para ver uno de los símbolos de la ciudad, que éste primer día estaba “desnudo” ya que posteriormente lo veríamos siempre disfrazado.


Alrededor de este simbólico meón, hay varias tiendas de souvenires así como la famosa Gofreria Le Funambule, que tenía una pinta estupenda y mucha variedad para elegir (6€ cada uno):

Tras hacer las típicas fotos familiares nos acercamos a la fastuosa Grand-Place bruselense, que es sencillamente espectacular, previo paso por la estatua de Everard T Serclaes que también tocamos para ser guiris del todo

El juego de luces y sonidos de esta plaza junto con el árbol de Navidad es sencillamente único, nos encantó y nos quedamos embobados viendo el espectáculo:





Salimos por una de las calles en dirección a las plaza e iglesia de Santa Catherine, en donde había leído que había un mercado navideño, puesto que en la Grand Place nos sorprendió no ver ninguno; nada más salir de la plaza ya vimos casetas y más casetas navideñas
para disfrute de mis mellizos y aún más de Olga que fue mirando adornos para traernos a casa, como siempre hacemos en estas escapadas invernales.Llegamos a la Plaza de la Bolsa donde está la Bourse de Bruxelles, mirando puestos y mas puestos, y allí mismo comimos unas salchichas, bratwurst y unas patatas con salsas, acompañadas de Glühwein, el vino caliente típico, acompañados de una leve llovizna:


Hay que seguir, el autentico y gran Mercado Navideño está detrás, a lo largo del Quai aux Briques, una interminable multitud de casetas coronadas por la gran noria de 50 metros al final del mismo:



Tras recorrer el Mercado Navideño tentado estuve de acercarme al Zinekke Pis, el perrito meón, pero como ya era tarde, los niños estaban cansados y amenazaba más lluvia, nos fuimos dando un paseo hasta el piso a descansar, que estaba a 14 minutos.