Nos faltaban un par de días completos antes de irnos y debíamos planear un poco lo que queríamos hacer. La idea inicial era ir a las islas Eolias desde Milazzo. Concretamente me ilusionaba mucho poder hacer un mini-crucero que te lleva a Stromboli de noche , previo paso por Panarea, para poder ver el volcán en erupción por la noche desde el mar. Queríamos aprovechar los días que estábamos en Taormina porque era lo que mas cerca nos caía de Milazzo, pero la salida que nos gustaba, solo la hacían los jueves y los domingos y nosotros estábamos por la zona de lunes a miércoles
Ante esta decepción, la visita al Etna se convirtió en innegociable y decidimos ir ese mismo día, pero antes dedicaríamos la mañana a conocer Taormina. A conocerlo y a disfrutarlo porque realmente es precioso.
Primero el desayuno en el jardín del hotel. Mesitas blancas bajo unas carpas al lado del césped, unos croissants y unos bizcochos excelentes. Buena manera de empezar el día !
Decidimos darnos un paseo,callejear un poco, disfrutar de unas vistas preciosas y, aprovechando las rebajas, hacer algunas compras.Y Taormina es un sitio especialmente indicado para todo eso. Teníamos un buen rato para disfrutar porque habíamos decidido no marcharnos hasta después de comer y lo aprovechamos bien.
Atravesamos la ciudad de punta a punta el corso Umberto II. Desde el norte (Porta Messina) al sur (porta Catania), pasando por la piazza IX Aprile,escoltada por la torre de l’orologio y la chiesa San Giuseppe, que se transforma en un magnífico mirador al mar Jónico y también por la piazza dei duomo , donde se encuentra la catedral. Pudimos disfrutar de las callejuelas que acceden a la calle principal y nos dejamos para el día siguiente la visita a su famoso teatro griego.

CORSO UMBERTO II

PORTA MESSINA - DUOMO - PORTA CATANIA

TORRE OROLOGIO - PIAZZALE IX APRILE - CHIESA SAN GIUSEPPE


Después del paseo y cargados con unos pantalones, ropa para la peque y un par de curiosos relojes que habíamos visto a muchos italianos nos fuimos a la piscina del hotel a refrescarnos una ratito hasta la hora de comer.
Con el buen día que hacía , la piscina era el lugar idóneo para pasar el rato y además la niña estaba super contenta con la idea de darse un chapuzón… Además, el paisaje desde la terraza de la piscina era muy bonito y todo estaba decorado con muy buen gusto, por no hablar del hecho que la ducha de la piscina tenía ¡¡agua caliente!! Y me evité el amago de infarto que me da siempre que me ducho antes de entrar a una piscina con agua congelada…


Comimos en el restaurante Anfora, que elegimos porque estaba en la puerta del hotel. Nos sentamos en la terraza, que como en muchos de los restaurantes de Taormina, estaba en las escaleras de la calle. El chico que nos atendió , super amable , hablaba un castellano bastante aceptable y nos ofreció lo que habían traído de la pesca del día. De entre las muestras que nos enseñó, elegimos una dorada que nos hizo a la sal y que la peque se comió de maravilla, nosotros nos comimos un plato de pasta y mientras mi mujer y mi hija subieron a buscar algo de ropa de abrigo para subir al Etna, el encargado del restaurante se quedó charlando conmigo sobre sus visitas a Barcelona e incluso me invitó y nos tomamos uno licor típico de la zona, que no me acuerdo de cómo se llamaba, pero era una especie de vino dulce bastante rico.
Cogimos el coche y nos dirigimos al volcán. Estaba hasta nervioso !! A medida que nos acercabamos nos dabamos cuenta de las dimensiones del Etna… es colosal. Lástima que el tiempo no acompañaba porque la cima estaba completamente nublada y no se veía muy bien. Cuanto mas subíamos, las vistas de las laderas del volcán , son mas impresionantes. Llegan hasta el mar, se pueden ver los pueblos de costa y hasta Catania y las coladas de lava forman una especie de ríos de piedra impresionantes.


Cuando llegamos al rifugio sapienza , que está a unos 2000 metros, dejamos el coche y estuvimos dando un paseo por los pequeños cráteres que hay , admirando el paisaje gastando el botón de disparo de la cámara… mi mujer , que tiene vértigo y se marea con las curvas, estaba todavía un poco mareada y cuando vimos el funicular que te dejaba aún mas cerca del cráter me miró como diciendo : “ni se te ocurrirá subir ahí, no ???!!!”


La sensación de pequeñez que experimentas cuando estás en el Etna es indescriptible. Por muchas fotos que veas, por mucho que te expliquen, tienes que sentir ese tipo de indefensión que te provoca el volcán para entenderlo… De verdad es imprescindible una visita si estáis en Sicilia, no os lo podéis perder!!


Nos acercamos a una zona donde habían unas casetas llenas de tiendas de souvenirs y que estaba al lado de la estación del funicular y entonces mi mujer me dijo que creía que podría soportar la subida y que fuéramos a sacar los billetes que estaba decidida a subir. Supongo que fue el “hechizo” del volcán o algo así
En fin, nos volvimos a comprar algún recuerdo y estuvimos hablando con la mujer de una de las tiendas que nos contó que todo esa zona de casetas era nueva porque hacía unos años estaba en otro sitio y en una erupción del volcán pusieron unos diques de piedra para salvar el refugio por su interés histórico y desviaron la lava por la zona de casetas que quedaron todas arrasadas, claro. La señora, muy amable , nos enseño una foto(postal) donde se veía el momento que nos contaba y nos la regaló después de un rato de charla.También compramos miel a un hombre que tenía una camioneta llena de diferentes tipos y sabores de miel. Nos dio a probar miel de naranja, de limón , de eucaliptos, etc. y no sabía como decirle que a mí no me gustaba , que era para regalarla …


Ya en el camino de vuelta, vimos que el cielo se había despejado y la cima estaba totalmente destapada!! Solo se veían los vapores que emitía el volcán y la imagen era espectacular. Incluso paré en una gasolinera para fotografiarlo…


Cuando llegamos a Taormina, ya era de noche y nos cambiamos para darnos un paseo nocturno y salir a cenar. Elegimos el restaurante – pizzeria Granduca que tiene la entrada en el corso Umberto, pero la comida la sirven en las terrazas de atrás que tienen vistas al mar. Nos comimos una pizza bastante buena, pero se olvidaron de nosotros y el postre tardó una eternidad !!. De todas maneras, supongo que se disfruta mas por las mañanas porque las vistas deben ser preciosas y de noche no se aprecian.
Después nos volvimos al hotel dando un paseo y a dormir que estábamos reventados!!