Hoy no vamos a desayunar en el hotel. Vamos a ir al Adita café donde comimos ayer, ya que a las 8:00 está abierto y vimos que había desayunos.
Pedimos para los 2 uno continental (5.5cuc) cambiando el zumo por otro café con leche, y con 2 tostadas y lo demás que ponen está súper bien.
Nos apuramos porque se está echando la hora encima y tenemos que bajar el equipaje.
Puntual aparece nuestro taxista, un hombre regordete llamado Ramón, que lleva un taxi oficial (con todos sus extras!!!)
El camino lo hacemos compartido con un par de británicas, y Ramón nos hace muy entretenido el viaje porque nos cuenta mil batallas, desde que trabajaba en una fábrica, y de cómo fue buscándose la vida para comprarse la que hoy es su casa.
Nos cuenta también que es el chofer de Andreu siempre que vienen de España.
También cómo no hablamos de la situación del país y nos cuenta del secretismo que siempre ha habido en torno a Fidel, donde no se sabía con certeza dónde vivía, y que la seguridad en su entorno era enorme.
Ya en la Habana, tenemos que decirle adiós con mucha pena, porque ha sido muy amable y servicial.
Nos para en el sitio de intercambio a las afueras de la Habana, así que al menos nos quitamos el meternos en la ciudad.
Allí nos espera el chofer nuevo y 4 guiris (unos personajes, pero personajes). Aprovechamos donde paramos a comer 2 trozos de pan con york y tortilla por 40cup. Tenemos que esperar un poco más porque debería venir alguien más con nosotros, pero al final el chofer decide salir sin ellos.
A la hora estimada, y tras siete horas de ruta, por fin llegamos.
Nuestra cabaña en Viñales nos espera.
Aquí nos quedamos en una cabaña de madera, del estilo de construcción que había en el campo de la zona antiguamente. Nos sorprende cuando la vemos en directo, porque es incluso más bonita que cuando la vimos en fotos por Airbnb. Yelenis, nuestra anfitriona nos da la bienvenida, y procedemos a dejar las cosas, darnos una ducha y ponernos rumbo al centro del pueblo a comprar más tarjetas ETECSA.
Hoy también hace un calor tremendo, y la cola en la tienda de ETECSA es demasiado grande. Encima a pleno sol por lo que mi mujer y yo nos turnamos para hacer la cola.
Parece que la señora que despacha las tarjetas se lo toma a ritmo cubano, y tras 15 minutos por fin ya tenemos las tarjetas.
Lo mejor de todo, es que después de esperar lo más grande, en menos de 30 segundos hemos pagado y todo. Yo no sé qué habría pasado pantes pero en Cuba pasan unas cosas...
Frente al ETECSA hay un bar llamado Bily, el cual tenía apuntado así que nos paramos a tomar un coctel y ver algo de internet. Las bebidas aquí valen 3 o 3.5cuc pero hay que sumarle el 10% de servicio (esto aquí en Trinidad es muy normal)
Tras eso, nos vamos a buscar un súper donde haya agua, y tras ver que en el primero no hay, vemos que cerca hay otro con bastante agua, aunque en tamaño pequeño por lo que compramos 6 botellas.
De camino nos encontramos con un pequeño mercado de souvenirs, y dado que yo no tengo gorra ni sombrero para quitarme el calor, veo que un señor vende sombreros a 5cuc. Tras mirarlo y remirarlo el hombre me dice que por 4 me lo deja así que tampoco doy más vueltas y le digo que sí. Así ya tengo mi sombrero de cowboy.
También nos para un chico que vende excursiones, y nos convence para hacer por 15cuc un paseo a caballo y por otros 15 la excursión a cayo jutías en taxi compartido.
Al llegar al alojamiento, Yelenis nos dice que ella también oferta la excursión por 20cuc, así que como yo soy muy de repartir beneficios y que no se los lleve uno solo, le digo a ella que sí (y creo que fue el mejor acierto como diré en el próximo capítulo). La putada es que esto tendrá otras consecuencias inesperadas...
Ya de noche, nos disponemos a buscar algún sitio donde cenar. Esta vez sin tirar de maps.me, y como teníamos antojo de comer algo a la brasa, vemos una barbacoa con pollo al carbón 5cuc y mojitos a 1cuc, así que no nos lo pensamos y paramos allí. El pollo está riquísimo, pero yo creo que con un plato para los dos y alguna cosita más hubiéramos cenado perfectamente, ya que venía medio pollo para cada uno.
Tras el homenaje, nos damos un paseo por el pueblo para ver dónde tomarnos algo antes de irnos a la cama. Escuchamos algo de música y allí que vamos. Es como una especie de asociación de música, donde están unos señores cantando y tocando, así que nos paramos y nos pedimos otro mojito más (3cuc)
A las 2 canciones, el grupo deja de tocar
Como apenas queda gente en el bar, los chicos se ponen a buscar voluntarios para bailar, con tal suerte de que me elige a mi la chica. Por primera vez doy mis primeros pasitos bailando salsa.
Mi mujer aprovecha para grabarme en vídeo y que toda mi familia y amigos se rían de mi por culpa del pataje que tengo al bailar.
Tras el espectáculo, nos tomamos una más y nos vamos a dormir, que mañana nos toca cabalgar con caballos.