Última escala de nuestro crucero. Hemos hecho escala en Nápoles varias veces, ya hemos estado en Pompeya, Herculano, hemos subido al Vesubio, hemos ido a Capri, hemos visitado la ciudad de Nápoles, su Museo Arqueológico, así que valoramos la posibilidad de recorrer la costa amalfitana en coche de alquiler, pero al ser domingo, no encontramos ninguna oficina cercana abierta, así que finalmente decidimos ir en ferry a Sorrento.
Salimos del crucero y fuimos a sacar los billetes del ferry. Las taquillas están muy cerca de donde atraca el barco y el ferry se coge al lado. Cogimos un ferry a primera hora de la mañana para estar de vuelta en Nápoles pronto.
Llegamos a Sorrento, y desde donde deja el ferry y caminando un poco por la costa, llegas hasta unas escaleras que suben al pueblo que está en lo alto. También hay un ascensor que por un 1,50 te lleva hasta arriba. Nosotros subimos caminando viendo las vistas. Toda la zona está llena de pasillos que se adentran en el agua con tumbonas y sombrillas y escaleras para bajar al agua, son playas privadas. Había un pequeño trozo de playa pública.

Una vez arriba caminamos hasta Piazza Tasso, la plaza principal, vimos la catedral, la Basílica de San Antonino, la calle peatonal, callejeamos por estrechas calles, con tiendas. Todo estaba impregnado de olor a limoncello, era el regalo estrella.

Una vez en Nápoles decidimos subir al Castillo de San Telmo, no lo conocíamos. Hicimos una parada en la Galería Umberto I para tomar un refrigerio y luego fuimos por Via Toledo hasta la parada del funicular, en Augusteo. Los funiculares salen cada 10 minutos. A la subida hubo dos paradas intermedias, pero para bajar cogimos uno directo. Se tarda muy poco en llegar hasta Piazza Fuga, y luego desde allí hay que caminar siguiendo las indicaciones del Castillo. Una vez allí sacamos las entradas y visitamos el castillo. Las vistas desde arriba son espectaculares, se ve toda la ciudad y la bahía de Nápoles con el Vesubio al fondo, aunque ese día había bastante calima y la vista no era clara.

Bajamos de nuevo, tomamos una pizza en una pizzeria cercana al puerto y vuelta al barco. Había que preparar la maleta, ya que la recogían a las 23:00 h.

