21 de Julio. Despidiendo Kimolos para dirigrinos a Antiparos.
Tras el rico desayuno, recogemos las maletas y las dejamos en el coche, pues por la tarde abandonaremos la isla. Nos da mucha pena ya que, aunque se trata de una isla pequeña, ofrece una autenticidad que nos hace sentirnos totalmente en Grecia. Queremos aprovechar al máximo nuestro último día aquí y ver la parte que nos queda: la costa oeste. Nos dirigimos a las playas de Dekas, Ellinka y Mavrospila, a las que se accede por un camino de tierra. Estas playas son vírgenes y aisladas, pero el viento no acompaña para quedarse en ellas y decidimos ir a las del sur, donde creemos que estaremos mejor. Vamos a la playa de Kalamisti y es todo un acierto. Es pequeña, con árboles que dan sombra en una zona, y sus aguas azules y tranquilas nos invitan a quedarnos. Además, hay una taberna en la que nos han recomendado comer, por lo que no dudamos en quedarnos allí a pasar la mañana.
Después comemos en la taberna del mismo nombre, Kalamisti, de maravilla, mirando al mar: dakos, calamares fritos con patatas, vaso de vino, y zumo: 20€.
De allí nos dirigimos al puerto, pasando por las playas de Bonatsa, Aliki y Psathi, que se ven algo más concurridas que la de Kalamisti, pero igualmente tranquilas. En el puerto nos espera el dueño del coche de alquiler y se lo entregamos. Nuestro ferry estaba previsto a las 15:35 pero llega a las 16:00. Tenemos 4 horas de trayecto hasta la isla de Paros, aunque el recorrido es ameno parando en Serifos y en Sifnos, dos islas que conocemos y nos hace ilusión ver y recordar. Al llegar a Paros vemos la puesta de sol desde la cubierta del ferry, y cuando anochece del todo, ya estamos en nuestro destino.
El ferry atraca en el puerto de Parikia, donde notamos un gran cambio por la cantidad de gente, el ambiente y el movimiento que hay en este pueblo. Enseguida encontramos la agencia de alquiler donde tenemos reservado el coche, “K&K car rental”, donde nos atienden muy bien y nos entregan nuestro coche. De Parikia nos dirigimos al puerto de Pounda, que es de donde salen los ferrys a la isla de Antiparos que permiten introducir el coche. Durante el verano, el ferry está cruzando constantemente, cada media hora aproximadamente y el trayecto es cortísimo y muy cómodo.
Una vez en Antiparos, nos dirigimos al sur de la isla, a la playa de Agios Giorgios, donde se encuentra nuestro hotel: Dolphin Antiparos Villas & Suites. La dueña nos está esperando y nos dirige a nuestra habitación, con la sorpresa de que nos ubica en una villa superior: Glaros Suite, de 35m2, para 3 personas, con dos habitaciones separadas y dos terrazas frente al mar.
Es tarde y estamos cansadas del viaje, por lo que nos viene de maravilla tener tantas cosas para cenar que traemos del hotel de Kimolos: Ladenia de tomate y queso, sándwiches, fruta y yogur.