Reanudamos la caminata después de un generoso desayuno a base de arroz y tortilla de verduras que nos regala la Sra. Viamonte.

Durante la subida a Llactapata aparecen todos los grupos organizados que no hemos visto desde Mollepata. En una hora los hemos dejado todos atrás y ya no los veremos mas, dejándonos disfrutar de las ruinas.

En el logde camping se puede vislumbrar la silueta del Machupichu.

Solo queda bajar todos los metros subidos desde ayer y empezar el clásico recorrido al lado de las vías del tren para llegar a Aguas Calientes o recién nombrado Machupichu pueblo.

Unos kilómetros antes del pueblo, se puede acceder al cauce del río para un baño o para explorar los caos de bloques.

Del turístico y caro Aguas Calientes solo salvo el mercado donde justo a la entrada comimos un chicharrón antológico si no tienes muchos miramientos.