Sábado 17 de agosto de 2019
¡Empieza nuestra parte de “parque temático” del viaje!
A pocos kilómetros entre Angers y Nantes se encuentra el parque temático histórico Puy du Fou. No tiene montañas rusas ni otro tipo de atracciones, sino que se basa únicamente en espectáculos. Y con esta descripción es como mi marido intentó (con éxito
El planteamiento inicial no parecía muy atractivo, pero fue suficiente ver el primer espectáculo para saber que estábamos en un parque único. Nunca habíamos visto nada igual.
El día empezó madrugando en Angers para tomar el shuttle de Puy du Fou. Se toma a las 9:30 desde la estación de autobuses y el trayecto dura una hora y cuarto. Nos deja delante del hotel Les Iles de Clovis. Es uno de los cinco hoteles temáticos del parque.
Este será nuestro hotel para esta noche, está basado en una aldea medieval, situada alrededor del siglo V, con acogedoras cabañas construidas sobre la superficie de un lago, entre vegetación silvestre. Pero con todo el confort de un hotel de tres estrellas (y precio de cinco
Bajo la lluvia, desde el acceso de los hoteles, entramos al parque. Que más bien parece un bosque. Sólo un par de farolas y unas discretas señales nos dan alguna pista de civilización.
Cruzamos “La Cité Medievale”, con casitas con vigas de madera a la vista, parece cualquiera de los pueblitos que hemos visitado estos días pasados. Es una de las cuatro zonas históricas del parque, junto con “El fuerte del año mil”, de temática vikinga, “La villa del siglo XVIII” y “El burgo 1900”.
Cada una de estas zonas tiene artesanos que utilizan técnicas y herramientas de su época (soplado de cristal, trabajos de cuero, madera, piedra…) y restaurantes (que tienen más o menos oferta similar y precios similares).
Nos dirigimos a “Le Dernier Panache” uno de los pocos espectáculos cubiertos. Falta más de media hora para que empiece pero ya está el aforo completo.
Todos los visitantes estamos deseando protegernos de la lluvia. Pero este caso será una excepción, lo habitual es que si llegas a la cola entre media hora y veinte minutos antes puedas entrar sin problemas.
Vamos a “Los amantes de Verdún”. Lo que por fuera es un pabellón cubierto, por dentro te transporta a las trincheras de la Primera Guerra Mundial, donde experimentamos la angustia de los soldados, rodeados de explosiones, tiroteos, gritos, miedo y dolor. Todo, unido por una desgarradora narración de la correspondencia entre un soldado y su enamorada. Salimos sobrecogidos. Por suerte, el resto del parque es más animado.
El segundo pasaje es la historia de un naufragio. El recorrido nos mete en la fragata de la expedición del capitán La Pérouse, a finales del siglo XIX, que corrió fatal suerte en su misión científica alrededor del mundo. Los efectos visuales y sonoros consiguen que sintamos una total inmersión en el barco.
Y el tercer pasaje es la novedad de este año. El protagonista es el mismo que le da nombre a nuestro hotel: El rey Clovis, que fue el primer rey cristiano de Francia. "Le premier royaume" no será el único show en el que al final el cristianismo triunfa.
Y en cuanto a los espectáculos, hay de todo, pero todo de calidad.
Desde un circo romano, “Le Signe du Triomphe” en el que cuatro cuadrigas compiten frente al emperador, además de varios felinos (un tigre, leones…), que desfilan siguiendo las órdenes del hábil domador y una pelea entre gladiadores en la que vemos saltar la sangre a mansalva hasta una invasión vikinga (“Les Vikings”) en el que la acción se ve envuelta entre efectos especiales de fuego y agua.
Eso sí, todo en francés. Por suerte, en la aplicación móvil tienen un sistema de traducción simultánea de la mayoría de shows.
Especialmente sorprendente es “Le Dernier Panache”. La página web del parque lo describe como épico y emotivo, y se queda corto. Basado en una historia real (como todo el parque) de un militar de la Guerra de la Independencia, en poco más de media hora de duración presenciamos desde el gigantesco teatro un derroche de tecnología, escenografía, coreografía,... que nos deja flipando.
Se va acabando el día pero nosotros tenemos un plan esta noche.
Tenemos entradas para la Cinéscénie, el espectáculo nocturno de 1 hora y 40 minutos de duración. En unas gradas tamaño estadio de fútbol y con 2.400 actores voluntarios en un escenario de 23 hectáreas, presenciamos la narración de la historia de la región en la que estamos, la Vendée, con batallas, danzas, canciones, fuego, agua y un sinfín de ingeniería técnica puntera.
Aunque hemos seguido el consejo de su página web y nos hemos abrigado, hemos pasado algo de frío durante la representación. Advertidos quedan los próximos visitantes.