Dia 22. Christchurch
Antes de empezar a visitar la ciudad, nos acercamos al hotel Sudima Airport para descargar las maletas. Aunque no tengamos la habitación, nos permiten dejar las maletas.
Nos vamos a Britz para devolver la CamperVan y nos quedamos maravillados de lo rápido que es. En esta oficina no hay estantería para dejar comida o productos que sobran, y la chica nos dice que lo podemos ofrecer a otros pasajeros que empiezan la ruta. Seguro que les irá bien un poco de papel higiénico, de cocina, jabón de ropa, lavavajillas y cuatro cosas más...
Dejamos nuestra Campervan, nuestra casa durante casi 3 semanas con 5162 km recorridos...

Desde Britz hay un shuttle hasta el aeropuerto y desde allí sale el bus hacia el centro de la ciudad. El día es frío y llueve. No recordamos el número del bus pero sí que va al Downtown.
Nos bajamos en Hagley Park, un inmenso parqué dentro del cual hay un Club de Golf, uno de Críquet y el Jardín Botánico. Y como, no, con gente practicando golf a pesar de la lluvia.. En todas las guías recomiendan la visita del Jardín, pero claro, con esas temperaturas las plantas y las flores están tristes. Los pinos y los cedros son altísimos y frondosos. A pesar del frío, lucen espléndidos… El Jardín termina delante del Museo de Canterbury, algo así como el museo de historia de la ciudad ( gratuito).

Nos interesa la parta dedicada a la cultura maorí y la sección dedicada a la Antártida y las Bases Científicas allí instaladas, muchas de las cuales salen desde Nueva Zelanda. Nos acercamos a la Catedral, bueno, a lo que queda de ella ya que el terremoto del 2011 la destruyó parcialmente. Desde entonces, espera una intervención y mientras tanto, se utiliza una llamada “ provisional”.

Nos acercamos a la Catedral Anglicana Provisional, un precioso edificio de cartón construido por el arquitecto japonés Shigeru Ban, quien se ha especializado en construcciones efímeras en territorios afectados por seísmos. Según leemos en el plafón, Ban considera que “en un terremoto, los edificios de hormigón caen mientras que los de paper aguantan”, de ahí que se haya optado por este material. Apuramos las últimas horas paseando por la ciudad y comprando algún que otro souvenir…

Al día siguiente, muy pronto volaremos hasta Auckland y desde allí, iniciamos la operación regreso. Nos quedan por delante 24 horas de vuelo y un recuerdo maravilloso de estas 3 semanas y más de 5000 kilómetros.
Incluso desde el avión, Nueva Zelanda nos regala esta imagen...

Kia Ora !!!