Magic Kingdom
El cuarto día de nuestro viaje era acción de gracias, ilusa de mí creí que era perfecto para que nuestra primera visita a Disney fuera aun más especial, ¡ERROR!
Fuimos con el coche de alquiler y al llegar nos dirigieron a un parking distinto, estábamos contentos porque al darnos el ticket nos dijeron que era gratuito. Unos asistentes nos dirigieron hacia un tren y después entendimos el por qué del aparcamiento gratuito, estábamos a casi media hora de los transportes para el parque, había tantísima gente que abrieron todos los espacios disponibles en el complejo. Al llegar tienes que decidir si quieres ir al parque en barco o en tren, escogimos el barco pero apenas vimos nada, apenas podíamos respirar de la gente que había. Recogimos las entradas en taquilla, te dan una pulsera, y a pesar de encontrarnos con cientos de miles de persones, entramos bastante rápido.
Una vez dentro nos dirigimos a la calle principal desde donde ves el castillo y me eché a llorar, apenas podíamos andar, estábamos en un río de gente, una hora para pedir un café solo en el Starbucks, me vine abajo. Somos muy fans de Disney y desde pequeña siempre había soñado con ese momento y lo único que estaba viviendo era tal agobio que le dije a mi marido que me quería volver al hotel. Nos retiramos a un rincón de los jardines de la entrada y justo con mi llorera y mi moco colgando apareció el personaje de Mary Poppins (mi película favorita), salía del edificio y mi marido la saludó, me vió, se acercó, hizo su saludo elegante con la falda, me sonrío y continuó
Se puso cerca de dónde estábamos y se empezó a organizar la cola para hacerse fotos con ella.
Fue mi mensaje para continuar, teníamos reservada la atracción de los piratas del Caribe y hacia allí que fuimos. Cuando compras las entradas por Internet puedes reservar hasta tres atracciones, es su fast pass, es un servicio gratuito y cuando has terminado esas tres atracciones puedes ir cogiendo una a una mediante la aplicación. Sólo nos montamos en las atracciones con el fast pass, no lo intentamos en ninguna más porque ya os podéis imaginar las colas. Tuvimos suerte en pillar un buen sitio para la cabalgata, sí que es verdad que esos momentos son mágicos, se te despierta el niño interior y en ese momento nos alegramos de no habernos marchado.


Comimos en la taberna de Gastón, comida mala y cara, al igual que los helados y los cafés. Compramos muy pocos recuerdos, en el outlet los habíamos encontrado a mitad de precio, así que ahorramos un poco más de lo que creíamos. Vimos los fuegos desde el barco de vuelta, nos dio miedo pillar a todo aquel mogollón de gente a la salida y por la mañana teníamos que madrugar. Prometí volver si algún día era madre y en un día lectivo.

Al ser Acción de Gracias, todos los restaurantes estaban cerrados, no había ni personal en el hotel y estuvimos a punto de coger la cena en una tienda de gasolinera 7/11. Suerte que no lo hicimos
Viaje a Cancún
Hicimos el check out por la noche porque salíamos muy temprano, cogimos un vuelo pronto para poder aprovechar al máximo nuestras vacaciones en la Riviera Maya. Apenas había tráfico hacia Miami y pudimos disfrutar del viaje. En el aeropuerto devolvimos el coche y fuimos hacia facturación. ¡Qué mal rato pasamos! No te atiende el personal, tienes que sacar las etiquetas para las maletas con unas máquinas , nosotros no lo sabíamos y nadie nos ayudaba, pedimos varias veces información al personal de American Airlines y se limitaban a decir que fuéramos a las máquinas. De los nervios me puse bastante borde y después me ayudaron todavía menos. Al final una familia Chilena nos echó una mano, sacamos las tarjetas y dejamos las maletas en la cinta de facturación (yo estaba convencida que en Méjico me tendría que comprar ropa, por si acaso me puse un bañador y unas chancletas en la mochila).
Los registros para entrar son muy severos, me hicieron descalzar, subirme los pantalones me deshicieron la trenza y me pidieron que me quitara la chaqueta sudadera, cualquiera rechista con lo serios que son. Todo el personal siguiente fue muy amable, incluso bromeaban cuando veían el pasaporte y nos decían Barselona muy fiesta. A las 11h embarcamos pero el motor del avión no arrancaba
Bahia Principe Luxury Sian Ka'an
La llegada al aeropuerto, otro mundo, qué buen ambiente, se nota que esa zona vive del turismo. En la entrada nos esperaba un representante de Soltour, reservamos traslado privado desde la página oficial de Bahia Principe, nos costó poco más de 100€ ida y vuelta, nos ofrecieron bebida y nos iba contando historias durante el viaje.
En el check in del hotel nos recibieron con unos cocktails frescos, se llevaron las maletas y nos dieron todas las indicaciones: un mapa, los teléfonos y los horarios. Nos trasladaron a la habitación con un carrito de golf y como ya era muy tarde esa noche pedimos room service con la cena: bocadillos, ensalada de salmón y con la fruta que nos dejaron en la habitación ya teníamos suificiente.

Pedimos una junior Suite Penthouse, impresionante, habitación con baño con ducha pero en el piso de arriba una terraza enorme con un jacuzzi de lujo. La nevera llena de refrescos, cerveza y snacks además de una botella de tequila de regalo por estar de luna de miel. Habíamos acertado con el hotel.


A pesar de estar apenada por no haber hecho todo lo que tenía organizado en Orlando, esa primera noche en Méjico fue la primera noche que dormí como un bebé.