(13/07/2019) Suena el despertador prontito, a las 5:30h, duchita y bajamos a desayunar (el desayuno normalillo pero suficiente).
Hoy nos vamos a Borneo! Aunque el avión salía a las 9:25, queríamos ir con tiempo a ver si encontrábamos una tarjeta para el teléfono.
Pedimos en el hotel que nos llamasen a un taxi. Esta vez pagamos 50000 idr (el doble que la noche anterior) y en nada estábamos de nuevo en el aeropuerto de Jakarta. No encontramos donde comprar una tarjeta para el móvil pero al final fue lo mejor.
El avión se retrasó como una media hora pero he de decir que fue el único retraso que tuvimos en todo el viaje. En la espera ya se nos acercó una chica pidiéndonos una foto y con la que charlamos como pudimos así que la espera resultó muy divertida.
Por fin llegamos a Borneo y ya está Dede (que iba a ser nuestro guía en el klotoc) esperándonos con un taxi, que nos llevará a Kumai donde nos subiremos al klotoc para pasar dos días increíbles.
Nos subimos al klotoc, y tras las presentaciones previas (con nosotros iban la cocinera, el capitán, el guía y el ayudante) y tras esperar a que llegase Yusuf para pagarle, emprendimos la marcha.
Al poco una super suculenta comida de nuestra cocinera Aida y tras un agradable paseo en klotoc, llegamos nuestra primera parada, el primer campamento donde ver orangutanes. He de decir que en este solo vimos 4 y estábamos bastante alejados pero la cosa mejoraría al día siguiente.
Volvemos al klotoc y volvemos a tener comida! Esto es un no parar de comer. Nos ponemos en marcha,
durante la travesía podemos contemplar infinidad de monos narigudos en las ramas de los árboles.
Cena rica y velada con guitarra y cantos por parte de nuestros acompañantes. (He sabido después que algunos turistas no tuvieron contacto con la gente del klotoc pero no fue nuestro caso y para nosotros fue estupendo compartir la experiencia con ellos, que nos contaron un montón de cosas y aprendimos mogollón).
(14/07/2019) El mejor despertar de mi vida pese a la abrasadura de mosquitos, pulgas? Mira que habíamos llevado una sábana de esas como si fuese un saco y habíamos echado mucho repelente pero me levanté con un montón de picaduras. Eso sí, fueron las únicas de todo el viaje.
Abro los ojos, todo en silencio, salvo los pajarillos. Así estuve cerca de una hora, viendo como la bruma se abría paso y escuchando el despertar de la selva hasta que comienzo a oír ruidos, la gente va despertando. Nos ponemos en marcha para llegar al segundo campamento. Al poco nos traen un desayuno delicioso y seguimos disfrutando de la tranquilidad del klotoc.

Y ya en el tercer campamento, Camp Leakey, vimos un montón sobrepasando nuestras cabezas, esperando ansiosos la comida de los rangers. Una pasada! Aquí también pudimos ver un gibbon con su enormes brazos que bajaba a por comida con una rapidez apabullante. Fue genial.


Al oscurecer intentamos ver un cocodrilo pero no hubo manera pero vimos cientos de luciérnagas que hicieron la última velada más mágica aún.
Esto se iba acabando, qué pena más grande!
Para mi fue una experiencia increíble, desconexión total, el verde, los orangutanes, y demás especies, la fabulosa comida y por supuesto nuestros acompañantes, todos maravillosos, así que si tenéis oportunidad de hacerlo, no lo dudéis. Y aunque sí que es verdad que a la llegada a los campamentos había muchos klotocs amarrados, por el río apenas vimos a nadie y estuvimos muy tranquilos pese a ser temporada alta.