Este pueblo de cuento es el culpable de nuestra parada en Hannover y el mejor final de viaje que hubiéramos podido elegir, aunque no fue finalmente así, después les cuento.
Hamelin es precioso, con mayúsculas, estuvimos ahí en la mañana del 3-6-15, el pueblo que gira en torno al cuento El flautista de Hamelin y le hace honor.
El pueblo en si es precioso, sus casas en las callecitas angostas, con macetas y flores, de por si son de cuento.


En la calle hay marcas en forma de ratoncito del circuito turístico recomendado, este si se veía, no era pintado estaba grabado en el empedrado.

En la calle principal y comercial hay rastros del cuento por todos lados, desde una inscripción en una casa que dice que desde ahí salió tocando el flautista para que los niños lo siguieran, según internet “hay una ley no escrita, pero que todo el mundo sabe, en memoria a los niños desaparecidos, que dice que en esta calle está prohibido cualquier música, desde tarareos, silbidos, cantar o tocar instrumentos”. El nombre de la calle lo deja bastante claro, Calle sin tambores. (no saque foto de la inscripción o no la encuentro). Hay un restaurante que se llama El Flautista de Hamelin,

La calle principal aparte de ser muy comercial tiene edificaciones muy bonitas.

Una estatua en una fuente, que como no podía ser de otra manera, es del flautista, en la misma calle principal.
