Un día, el 18-5-15, de los que hicimos base en Munich lo dedicamos íntegramente a visitar este pueblo y sus castillos.
El tren de Múnich a Füssen tarda 2 horas después hay que caminar unas cuadras hasta llegar a la parada del autobús que te deja en el estacionamiento del castillo Hohenschwangau, para llegar al otro castillo se debe ir caminando por una ruta de vistas estupendas. Vale decir que ambos están en la cumbre de sendas colinas por lo cual desde que se empieza a subir se nos ofrece un regalo de panorámicas para recrear nuestros ojos.

En la parada del bus ocurrió la primera anécdota del viaje, cuando esperábamos se nos adelantó una señora asiática con cara de inocente y nosotras educadamente no dijimos nada, hasta que llegó el bus y cuando quisimos ir detrás de ella aparecieron muchos más asiáticos que cuando protestamos nos decían que iban todos con ella y se metieron como manada amarilla dejando a estas argentinas con cara de idiotas en la parada a esperar el próximo bus.
Al castillo Hohenschwangau no entramos, solo estuvimos en sus jardines que son muy bonitos y ofrecen unas vistas maravillosas del pueblo de Fussen y del paisaje que lo rodea


A partir de este punto hay que seguir caminando en una ruta que tiene varios miradores desde los que se ven el castillo Hohenschwangau cada vez más lejos y acercándose el de Neuschwanstein

Neuschwanstein al que llaman el castillo del Rey loco, dicen que fue la inspiración de Disney para crear el castillo de Disney World, lo cual es muy posible porque se parecen mucho.

(copio la descripción de un blogero porque yo no creo poder hacerlo mejor) “La opulencia y fantasías del rey se reflejan en las diversas salas que se visitan durante el tour por el castillo. Desde la inmensa y barroca sala del trono al dormitorio real pasando por una gruta artificial, podemos encontrarnos con multitud de murales y pinturas con referencias a los personajes y leyendas medievales con las que el monarca soñaba (como Tristán e Isolda) así como a las obras del compositor Richard Wagner. El edificio fue dotado con electricidad y dicen que la cocina se realizó siguiendo varios estudios de Leonardo Da Vinci para optimizar el poder calorífico”.
Una maravilla increíble de la imaginación humana.
Al salir del castillo fuimos al mirador de Marienbrücke, desde donde observamos Neuschwanstein en todo su esplendor. Este mirador siempre está abarrotado de gente, así que es un poco agobiante poder hacer una foto decente. El mirador en realidad es un puente, bastante angosto, como si estuviera colgado sobre el rio entre dos peñones. La mejor imagen del puente se puede obtener desde el castillo y la mejor del castillo desde el puente.
