Jueves 12 de agosto
Hoy toca el plato fuerte del viaje, el castillo de Eltz. Recomendar su visita es una obviedad, su belleza y entorno son el reclamo para los cientos de miles de personas que vienen anualmente.
Es inevitable compararlo con el castillo de Neuschwanstein. Aunque también en el sur de Alemania, en un paraje natural idílico, lo separan 500 kilómetros y unos 700 años de historia.
¿Qué cuál de los dos es mejor? Hay que considerar que la construcción del castillo bávaro fue un acto mayormente estético, y en esto, es insuperable. Pero a nivel histórico probablemente Eltz es más interesante y sin duda, es más auténtico.
De momento, seguimos en Cochem y tenemos que llegar al castillo.
Si hoy fuera fin de semana, podríamos ir a un pueblo cercano en tren y luego tomar la línea de bus 330 que nos llevaría al castillo, pero hoy es jueves, así que nos tocará caminar.
Tomamos el tren hasta el pueblo más cercano al castillo, Moselkern y desde aquí nos esperan 5 kilómetros a pie, que nos tomarán aproximadamente una hora y media.
Por suerte el camino es bastante llano. La mitad de él está por zona urbanizada, a las afueras del pueblito, en el que no hay ni un alma. (¿Puede ser que ninguno de los turistas que visitan Eltz pase por el pueblo? :shock:) La otra mitad del trayecto va por el margen de un arroyito, en un sosegado bosque.
Aparece de repente, en la cima de un peñasco. El gris piedra de sus muros y el negro de sus tejados de pizarra harmonizan con la verde vegetación que lo rodea.
Ha abierto sus puertas a las 9:30 y ya son las diez y cuarto. Hay unos 10 minutos de cola para entrar.
Por las restricciones de la pandemia su aforo está limitado a 300 personas y vemos que el contador del exterior se acerca mucho a esta cifra. Por suerte, también van saliendo personas así que el flujo de entrada es lento pero constante.
Cuando salgamos de nuestra visita la cola será como mínimo diez veces más larga.
La visita es guiada y dura unos 40 minutos. Nos dejan elegir si hacerla en alemán o en inglés. En el interior no se pueden hacer fotos pero estas son de su web. (Espero que los moderadores me disculpen si no se permiten publicar fotos de internet en los diarios)


Da la impresión que el castillo está en medio de la nada, pero en realidad su ubicación fue elegida por el señor Rudolf von Eltz para proteger una importante ruta comercial de la época medieval. El origen del castillo data del siglo XII.
Un siglo y cuatro generaciones más tarde, la propiedad fue repartida entre tres hermanos, que dividieron la finca en tres alas, una para cada una de sus familias, y cada uno construyó a su antojo. Por esto el castillo tiene esta estructura de torres y torreones que parece aleatoria.
La construcción del edificio actual ha durado más de 500 años, por esto podemos observar en él estilos tan distintos como el románico o el barroco.
En su momento álgido, en el castillo podían vivir unos 100 miembros de la familia y unos 100 sirvientes. Todavía hoy en día el propietario es de la misma familia, pero ya no viven aquí.
De hecho, solo está abierto a la visita una parte del castillo, la otra se usa como residencia esporádica del dueño y su familia.
Del interior podemos visitar varias salas: comedor, dormitorios, cocina, etc, con mobiliario y elementos decorativos de varias épocas.

Antes de salir del recinto, aunque apenas son las 12 del mediodía, decidimos comer en la cafetería con una agradable terraza al aire libre.
Y luego vamos a la búsqueda de la panorámica superior que tantas veces hemos visto por internet. Subimos la carreterita por donde vemos bajar hordas de turistas y un minibus que probablemente conecta el parking con el castillo. Pronto, en un punto estratégico está el miradorcito que buscamos.
Por si no hemos caminado suficiente hoy, decidimos no desandar lo andado sino tomar otra ruta para llegar a Müden, el siguiente pueblo con estación de tren.
No conocemos la ruta pero googlemaps dice que son 5 kilómetros, lo mismo que a Moselkern, así que, ¿por qué no? ¿Qué es lo peor que nos puede pasar? ¿Que nos perdamos? Pues nos perdemos.
La hora de caminata acaba siendo más de una hora y media subiendo algún monte en lugar de ir de bajada, en dirección al río, cruzamos un bosque, campos, viñedos, …
Müden está igual de desierto que Moselkern. Ni siquiera hay una tienda o bar abierto para comprar agua.
Por fin hemos vuelto, y solo son las seis de la tarde así que aprovechamos las últimas horas de Cochem para dar una vueltita más por el encantador pueblo.