A las diez de la mañana empezaba el siguiente tour que tenía contratado llamado Córdoba Monumental. El punto de salida se hallaba donde habíamos acabado el tour la tarde anterior en la plaza del triunfo, cerca de las oficinas de Oway tours. Tras comprobar nuestras reservas se nos entrego unos auriculares y un aparado receptor, lo que tenía la ventaja de poder escuchar nuestra guía sin estar pendiente de ella o no concentrarnos a su alrededor, algo práctico en tiempo de Covid. Se nos guio hacia el cercano Alcázar de los reyes cristianos donde bajo la torre del homenaje se nos hizo un repaso histórico al edificio pasando por su época romana, árabe y cristiana así como sus usos fortaleza romana, alcázar andalusí, castillo y palacio cristiano, cárcel de la inquisición y cárcel municipal.

Se entra por la torre de los leones a través de un estrecho y corto pasillo, por el tema del covid el aforo es limitado y uno de los guardias jurados iba apremiando a nuestra pobre guía para que fuera acortando las explicaciones de cara a dejar plaza al siguiente grupo.


En la primera galería se encuentran expuestos restos romanos siendo el que más llama la atención un sarcófago hecho en mármol traído desde Italia. A continuación viene el salón de los mosaicos donde estaba situada la capilla de la Santa Inquisición, en sus paredes cuelgan varios mosaicos romanos que formaban parte de una domus romana. Aunque estén en la pared originalmente se encontraban en el suelo.


Cruzamos unos pasillos hasta salir al patio de las mujeres (fue una cárcel mixta) donde se hallaron abundantes restos arqueológicos como la muralla romana que podría identificarse con una zona portuaria. Asimismo restos de un castellum adosado a dicha muralla que tenía la función de proteger el puente romano y el puerto fluvial. Este castellum pasó a ser una de las residencias principales del alcázar andalusí tras la conquista musulmana en el 711.

Acabando la visita en el patio mudéjar que se encuentra en el lado occidental del alcázar, posee en su centro una fuente y dos estanques situados a ambos lados del mismo con sus correspondientes zonas verdes.

A través de la torre de la inquisición se accede a los jardines del alcázar, los cuales se dividen en jardín alto, jardín medio, jardín bajo y paseo de los reyes, en este último se hallan varias esculturas de los monarcas castellanos, termina el paseo con la escultura de los Reyes Católicos frente a Cristóbal Colón, homenajeando la audiencia entre ellos.



Dejamos el alcázar por la salida situada en los jardines y volvimos, rodeando la fortaleza-palacio, a la torre del homenaje donde nuestra guía nos abandono durante unos minutos para ir a buscar quienes habían contratado el tour de la mezquita/judería. Con un grupo más numeroso nos dirigimos al barrio judío bordeando parte de la antigua muralla para entrar por la puerta de la luna, volvimos a pasar por delante de la estatua de Maimónides y nos toco hacer cola, entre los distintos grupos de turistas, para acceder a la sinagoga.


Durante la espera nuestra guía nos fue explicando cómo se conservo la sinagoga, la tercera que existe en España tras las dos de Toledo así como la estructura del templo judío. Construida en 1315 según las inscripciones halladas en el edificio, sirvió de templo hasta la definitiva expulsión judía. A través del patio se accede a un pequeño vestíbulo, a la derecha de éste suben las escaleras que dan acceso a la zona femenina, al frente se abre la estancia principal o sala de oración. El muro que soporta la tribuna de las mujeres se abre con tres arcos ornamentados.



Finalmente volvimos sobre nuestros pasos para dirigirnos al plato fuerte de la visita: la mezquita-catedral, donde tuvimos que esperar en el patio de nuevo nuestra guía que fue a buscar quienes solo había contratado la visita a mezquita. Tras una rápida cola para acceder al edificio nos adentramos en uno de los monumentos más asombrosos del mundo que conjuga estilo omeya, gótico, renacentista y barroco.

Originalmente el espacio estaba ocupado por la basílica de san Vicente mártir de la época visigoda, cuyos restos se pueden observar desde el interior de la mezquita pero con la creación del emirato de Córdoba, Abderramán I ordeno construir en 785 una mezquita formada por once naves, reutilizando materiales de origen romano, de hecho pudimos apreciar gracias a las explicaciones de nuestra guía como las columnas eran de distintas longitud, prueba de que era material recuperado.

Un elemento novedoso fue el uso de los arcos de herradura, Las arcadas que dividen las naves son dobles en altura. La inferior, un arco de herradura y la superior de medio punto, alternando piedra y ladrillo. Esta doble arquería junto al “bosque” de columnas es lo que más llama la atención nada más entrar, así como la profundidad del edificio. En 822 Abderramán II amplió la sala de oración en ocho tramos hacia el sur. Una tercera ampliación es realizada por Alhakem II añadiendo doce tramos más, aproximándose aún más hacia el curso del Guadalquivir.


Todos los materiales que se utilizaron son ex profeso para la obra, siendo de mayor calidad que los de las primeras fases. La última gran ampliación la lleva a cabo el visir Almanzor a finales del siglo x. La pobreza de materiales empleados hace de esa ampliación la más sobria y humilde, se añade ocho naves más en dirección este. No obstante lo que queda hoy día no deja de ser impresionante por las dimensiones monumentales de lo que fue la Mezquita pero lo que la hace única es hallar en su interior una catedral, conversión originada tras la conquista de Córdoba en 1236. Manteniendo gran parte del espacio original se constituyo a lo largo de las paredes varias capillas y tras la aprobación de Carlos V se procede a acomodar el recinto para albergar una catedral cuya construcción se prolongara a lo largo de dos siglos.



Las fotos que tome no le hacen justicia a la obra que solo puede asombrar por su hermosura a sus visitantes. Tras unas intensas cuatros horas finalizamos el tour al salir de la Mezquita, siendo esa ultima el plato fuerte de las visitas efectuadas, debo confesar que con las abundantes explicaciones y aclaraciones de nuestra guía acabe con un empacho de información. La visita al alcázar fue interesante pero tras haber estado en el de Sevilla, no puede rivalizar con él, tanto el edificio como los jardines. Lo mismo se puede comentar con respecto a la sinagoga, aunque es de agradecer que se haya no solo conservado sino descubierto esa joya cultural no le hace sombra a las de Toledo Pero la mezquita–catedral no tiene parangón por su exclusividad.

Saciada mi hambre de cultura pero a la vez hambriento me acerque a la calleja del pañuelo, ubicada muy cerca de la mezquita, antes de ir a la búsqueda de un restaurante. Por la foto se aprecia que es muy estrecha siendo su anchura equivalente a la de un pañuelo, de allí su nombre. Desemboca en una plaza sin salida donde se encuentra una fuente.


Por la tarde, cruce el Guadalquivir por el puente romano para dirigirme a la torre de la Calahorra, es una fortaleza de origen musulmana que ha sido reformada a lo largo de los siglos, concebida para proteger la entrada al puente que alberga hoy día el museo vivo de Al-andalus. La entrada cuesta 4,50 Euros y con ella se suministra un audio guía, un turista pregunto por la duración de la visita y le contestaron que una hora, yo la realice en menos tiempo.





El museo comprende ocho salas que se reparte entre tres plantas siendo su objetivo difundir el esplendor de Córdoba y Al-Ándalus. El audio guía va dando explicaciones en cada sala de sus correspondientes temáticas, una de las salas tiene una maqueta de la alhambra, otra de la Mezquita de Córdoba, ambas maquetas ocupan casi toda sus correspondiente habitación. La sala casi más interesada para mí fue una que contiene varios dioramas representando varios lugares: puerta de Almodóvar, sinagoga, zoco, mezquita, jardines, baños. Finalmente se puede acceder a la azotea desde la cual hay bonitas vistas sobre el puente y la mezquita.
Al salir volví a cruzar el puente y en la otra orilla me encamine hacia el alcázar por la avenida del alcázar donde rodee sus jardines para entrar en el casco histórico a través de la puerta de Sevilla, un buen paseo, que da al barrio de San Basilio.
Al salir volví a cruzar el puente y en la otra orilla me encamine hacia el alcázar por la avenida del alcázar donde rodee sus jardines para entrar en el casco histórico a través de la puerta de Sevilla, un buen paseo, que da al barrio de San Basilio.

Muy cerca en el número 44 de la calle San Basilio se puede acceder a su patio en cualquier momento del año, dentro del cual hay un taller de cuero. En ese mismo barrio se encuentra la escultura del abuelo y del niño, el otro monumento dedicado a los cuidadores de los patios de Córdoba, si el de la mujer representada el presente, este hace alusión al pasado (el abuelo) y al futuro (el niño)


Seguí callejeando a lo largo de la muralla hasta la puerta de Almodóvar que cruce para entrar en el barrio judío, pase por delante de la sinagoga donde no había nadie haciendo cola supongo que por no haber tours por la tarde. Me encamine finalmente al cercano zoco municipal de la artesanía, es otro patio que se puede visitar y en el cual en lugar de viviendas uno se encuentra numerosos talleres de artesanía donde comprar un regalo.
Aún era pronto y aunque había visitado lo que tenía previsto para ese día me anime y me dirigí al museo arqueológico de Córdoba que tenia planificado para el día siguiente. Se halla en el palacio renacentista de los Páez de Castillejo y a través de su portada se accede a un par de patios que se puede visitar.
Aún era pronto y aunque había visitado lo que tenía previsto para ese día me anime y me dirigí al museo arqueológico de Córdoba que tenia planificado para el día siguiente. Se halla en el palacio renacentista de los Páez de Castillejo y a través de su portada se accede a un par de patios que se puede visitar.

Sin embargo la entrada al museo se ubica en un edificio moderno anexo en la plaza de Jerónimo Páez, la visita al museo empieza en la primera planta, cuyas colecciones abarcan un periodo de tiempo que va desde la prehistoria, pasando por la Hispania romana, la época visigoda, Al-Andalus y acabando en la baja edad meda. A lo largo de esos periodos se puede apreciar La evolución urbanística de Córdoba y con respecto a las piezas expuestas tenemos entre otras cerámicas, capiteles, esculturas y una importante colección de monedas.


La planta calle abarca temas más mundanos como la vivienda en la época romana y andalusí, la religión con una amplia colección de lapidas y el ocio. Finalmente en el sótano se halla el yacimiento arqueológico del teatro romano de Córdoba, accediendo a su estructura interna a través de una pasarela. Al salir ya se había hecho de noche y di por finalizada la jornada, solo quedaba volver al hotel para descansar y más tarde salir a cenar.