Lunes 25 de Octubre
Me levante al alba y di una vuelta por la isla, al mirar las palmeras vi que estaban llenas de pelicanos, y yo que no sabía que los pelicanos subían a los árboles, y también había alguna especie de águila en un poste. Para desayunar café y poco más, procedimos a pagar todas las bebidas tomadas más el monto restante de la excursión y nos preparamos para volver a tierra firme. Como no quedaba ningún turista en la isla ni parece que hubiera a haber en los siguientes días cerraron todo y toda la gente de la isla subió al barco. Antes de volver a tierra paramos en un poblado Guna en medio del mar, una pequeña islita llena de chozas de madera, para dejar a una de las personas de la isla. luego hicimos otra parada para repostar gasolina en un puerto en otra isla cercana donde había un dibujo del líder de la revolución guna con su bandera de aquel momento, que no era ni más ni menos que la bandera española con una esvástica en medio, a mí me hizo gracia.

Al llegar a tierra ya me estaba esperando un conductor con el coche aunque no el mismo que ayer, tenía que recoger también a otra chica que cuando llegó partimos hacia Panamá. Cuando me preguntó a que hotel me tenía que llevar le dije que al aeropuerto, no hubo ningún problema y después de casi 3 horas me dejó en la parada de autobús que está justo en frente de este. Vengo al aeropuerto porque tengo que recoger el coche de alquiler a las 14:00 aunque como todavía es muy pronto tenía que hacer tiempo, aproveché y compré una tarjeta de internet. No fue nada barata creo que sobre 25 o 30 dólares y tenía datos ilimitados durante 7 días. Me entretuve mirando internet y de paso comí en un local allí mismo bastante barato.
Cuando dieron las 14:00 me acerqué a la zona de oficinas de renting, ir a la de Avis y a la hora de coger el coche hubo que pagar un plus diario por tener el aparato que te abre los peajes de las autopistas (solo las he encontrado en Panamá capital), sin problemas. Recogerlo en los aparcamientos hacerle fotos y rumbo a Penonomé donde he encontrado un buen alojamiento para esta noche. Desde Panamá a Penonomé no hay 200 kilómetros pero me costaría más de 3 horas llegar hasta allá. Aparte de que las carreteras tienen socavones por cualquier parte, el cielo estaba encapotado y empezó a caer un tormentón como pocos he visto, más de 20 cm de agua en algunos sitios, apenas se veía a 5 metros y retenciones en muchos puntos de la capital. Una vez salí de Panamá la cosa fue mucho mejor ya que las tormentas son muy pasajeras y localizadas.
Al llegar a Penonomé me costó un poco encontrar el alojamiento (Hostal familiar Villa Nomé) ya que no estaba bien situado en booking, pero sin más. Era una casa normal y corriente con habitaciones para pasar la noche, entré hice el chek-in y me dijeron de aparcar el coche en el garaje que había al lado de la entrada. Después de dejar las cosas en la habitación salí afuera a buscar algún restaurante para cenar que ya se estaba haciendo de noche. Miré en googlemaps donde se encontraban y fui en su búsqueda....para no encontrar ninguno abierto. Todos y cada unos de los 4 restaurantes que había mirado en googlemaps estaban fuera de servicio o desaparecidos, no sé si por el covid o no, así que acabé en una panadería (panadería fulitu guardia) que servía tapers de comida y tenía unas mesas en la parte de afuera. Después de comer algo allá y coger comida para llevar di una pequeña vuelta por el pueblo, que así de noche ni tenía mucho para ver, ni me pareció interesante. Aceras pequeñas, muchas en mal estado, locales cerrados.... Antes de volver al alojamiento pasé por una tienda de "todo a dólar" para comprar un desodorante y colonia. Había 3 personas trabajando y se comunicaban por walkie talkie confirmando que los productos comprados eran los que me habían visto coger, a saber lo que habrán pasado para llegar a esa situación. Una vez llegué al alojamiento estuve hablando con otra chica mientras cenaba en la cocina que podíamos utilizar para hacer las comidas y después de cenar, ducha y a dormir.
Hostal familiar Villa Nomé, Penonomé 24,95 USD.
Lo cogido era una habitación doble pequeña, pero de pequeña no tenía nada. Tenía televisor y aire acondicionado aunque no tenía baño, que estaba afuera y era compartido muy bien de tamaño. En la cocina podíamos utilizar cualquiera de los electrodomésticos y tenía las llaves para entrar y salir cuando quisiera. Por el precio estaba bastante bien.
Martes 26 de Octubre
Como ya he dicho al principio llevo cogido el alojamiento de hoy y de mañana, el hostal Pachamama, que se encuentra en Isla de Cañas en el lado del pacífico de Panamá. Como queda bastante lejos madrugué para salir temprano y sorpresa, no había nadie en la "recepción". Busqué por todos lado e hice algo de tiempo, pero al no aparecer nadie dejé las llaves detrás del mostrador y les mandé un mail diciéndoles donde estaban.
Como es tan largo el camino había planeado una parada a algo más de 1 hora de Penonomé, en la Albina del Sarigua (parque nacional), justo antes de llegar a Chitré. Es lo más parecido a un desierto que se puede encontrar en panamá (a pesar de que llueve igual que en todos los lados) pero sin serlo, evidentemente. Se trata de unos terrenos con una alta concentración salina donde apenas crece vegetación.

Fui el primer visitante de aquel día y al aparcar el coche salió un hombre a darme una explicación mientras yo rellenaba el libro de visitas. El parque es completamente gratis y no muy extenso con 3 o 4 pequeños caminos. Al acabar la explicación cogí el primer camino al lado del centro de visitantes y me puse a recorrerlo, no pasaron ni 5 minutos cuando me di cuenta que tenía las piernas llenas de una especie de mosquito (llamado aquí zancudo) que pegan unos bocados de flipar, por lo visto el hombre se olvidó de decirme que hay helicópteros apache en miniatura. Volví corriendo literalmente al coche, busqué ropa en la mochila y me puse pantalones largos, calcetines largos, la camiseta acuática de manga larga y otra camiseta más por encima y así parece ser que pararon un poco, aunque me tenía que quitar alguno de la mano de vez en cuando. Volví al camino y ya más tranquilo pude hacer fotos a la vegetación que era sobre todo cactus aunque también matorrales y árboles bajos en esta zona.

Al acabar el sendero sales a la zona de la albina donde hay grandes zonas sin vegetación y extraños montículos para todo lo que llueve (hoy mismo está todo húmedo porque a la noche ha llovido). Volví por el mismo camino y en un desvío hay una zona con un conchero, un montículo de conchas dejadas por una supuesta tribu que vivía aquí.

Luego subí al mirador que hay al lado del centro de visitantes para hacer fotos desde arriba y al bajar seguí el camino del mirador hacia adelante para acabar en el sendero piedra el gato, donde se encuentra el esqueleto de un árbol en medio de una zona árida que debe de ser de lo más representativo para fotografiar de esta zona.

Volví al centro de visitantes y en la carretera de entrada está el último sendero que recorre por un pequeño bosque bajo donde vi mis primeros colibríes en Panamá y eso que no había flores. El sendero va a dar a otra zona de la albina sin mucha vegetación y con otro conchero indígena. Sudado hasta las trancas por la mezcla de calor y humedad que se da en esta zona doy por finalizada la visita a este parque nacional.

Desde aquí hasta Cañas, solo parando para repostar gasolina, serían algo más de 2 horas pero hay que agradecer que la carretera está en bastante buen estado por esta zona. En cañas hay un embarcadero donde te tienes que buscar la vida para encontrar un barco que te lleve a isla de Cañas. Si pasamos el pueblo de Cañas de largo a los poco kilómetros hay otro embarcadero del cual parece ser que sí salen 2 barcos al día o así, pero yo fui a lo difícil y diciéndole al hombre del alojamiento que ya me buscaba yo la vida para llegar. Pues evidentemente no había nadie en el embarcadero, así que retrocedí hasta el surf dojo camp un bar/restaurante con un pequeño skatepark dentro donde se daban clases a los chavales del lugar. Además que ahora estaba lleno de decoración de Halloween y era todo chulo. Pregunté allá y la dueña me dijo que ella llamaba un chico con barco para que me llevase hasta el pachamama, de mientras pedí una pizza y una cocacola (sobre los 20 dólares) para comer que ya es hora y la pizza resultó ser gigante. Al rato apareció el chico y fuimos otra vez al embarcadero dejé el coche aparcado y salimos con el bote hacia el Pachamama que no está muy lejos, el viaje sería de 20 dólares (en vez de los 15 que podía haber sido).
Al llegar a la isla fui a la recepción que aunque no tenía ni idea de donde era sospeché que sería la casa más grande. La verdad que es todo maravilloso, todas las casas/chabolas estas hechas de madera, ramas y palos, tienen muy cuidada la vegetación y palmeras a los lados de los senderos. Al llegar a la casa más grande me preguntaron a ver si era el huésped que llegaba hoy, efectivamente, y me dieron pipa fría (mezcla de agua de coco verde y de coco maduro) para beber mientras hacíamos el check-in. Luego me enseñó todo el lugar, la cocina comedor que estaba en el mismo "edificio" (chabola grande), donde estaba el único baño, la huerta, las duchas, una zona donde entierran los huevos de tortuga dejados por estas en las playas para evitar que furtivos se los lleven y así devolver la máxima cantidad posible de tortugas al mar... todo creado con materiales naturales.
Me llevó a mi chabola, dejé la mochila y me fui a dar un chapuzón a la playa que es larguísima (más de 6 kilómetros). No tiene arena blanca pero es arena fina, la pendiente de profundidad es buena y suele haber bastantes olas aunque no corrientes. A la noche fui a cenar sobre las 19:30, hay que decirles qué comidas vas a querer hacer a la hora de coger el alojamiento y se hacen a determinadas horas y todos juntos como si fuésemos familia, en ese momento estaba una familia francesa de 6 miembros y otras dos chicas además de mí y la pareja francesa que lleva el Pachamama. Las cenas son correctas y no te quedas con hambre (evidentemente no se puede elegir, hay lo que hay jajaj) y agua para beber toda la que quieras pero se pueden pedir refrescos a un coste claro está.
Al terminar de cenar yo quería ir a buscar tortugas en la playa que es época, la familia francesa con la que había estado hablando toda la cena también querían enseñarles a los niños así que nos pusimos en camino. Como hacía bueno y yo pensaba que esto sería un paseo por la playa que iba a encontrar a puñados no cogí ni chanclas (llevar calzado!!!) y llevaba una luz frontal en la cabeza de las que pueden cambiar a luz roja para no molestar en la puesta.
A la media hora los franceses se dieron la vuelta por que los niños estaban cansados, a mi me costaría otra hora y media más encontrar una tortuga desovando en la que estaban un grupo de chicas con el guía que habían contratado. Hablé con el guía y no había problema en quedarme, vi como ponía un par de huevos y hablé un rato con él pero no me quedé mucho tiempo ya que tenía 2 horas de vuelta al Pachamama y no sabía cuánto iba a aguantar la linterna. A la vuelta empezaron a aparecer rayos en el horizonte, noté como los dedos gordos de los pies estaban casi en carne viva de andar descalzo por la playa durante tanto tiempo y tenía las piernas llenas de picaduras de mosquitos. Llegué al pachamama estuve hablando un rato con el dueño que estaba tomando la fresca y para la cama que estoy reventadísimo.
Hostal Pachamama, Isla de Cañas: 2 noches 64,61 Eur.
No esperéis ningún tipo de lujo (bueno mosquiteras si), es todo ecofriendly y natural. No por eso es peor pero entiendo que no está hecho para todos los gustos. A mí personalmente me fascinó (aunque he de reconocer que los mosquitos me pusieron tibio) y la pareja que lo lleva es muy agradable. Acordaros de que solo es posible llegar en lancha y de que tenéis que comunicarles cuantas comidas y cenas haréis allá para que estén preparados (comidas cenas 12 dólares y desayunos 5 dólares). Es un pequeño paraíso para sentirse rodeado de naturaleza.