Después de Sequoias fuimos a Yosemite. Se trata de un parque que está en la misma Sierra Nevada y la distancia a recorrer era corta.
Teníamos reservada una cabina para dos noches en el Curry Village, al final del valle de Yosemite.
El camping consiste en un montón de tiendas de lona bastante confortables.
En el Curry Village hay un supermercado donde hay de todo, y un lodge muy guapo, donde venden pizzas y demás comidas. El precio no es caro. Las cervezas en el super cuestan un par de euros.
Al llegar, nos avisan que dejemos toda la comida y bebida en el contenedor especial anti-osos que hay al lado de cada cabina. Si lo dejas en el coche o en la tienda hay un cierto riesgo de que los osos lo huelan y decidan ir a por ella, rompiendo las lunas del coche si es necesario. Además, con la pandemia, los osos han "reconquistado" los espacios utilizados por humanos, y no es extraño verlos merodear por los parkings o en los campings.
Vamos andando hacia la cascada de Yosemite. Con sus 739 metros de caída libre, es la cascada más alta de Norteamérica y la sexta del mundo.
Cuando llegamos a la cascada, vemos que no hay cascada.
Estamos a 1200 metros de altitud, pero el calor es elevado. Por ello decidimos darnos un baño en el río.
Antes de ir a las tiendas, vamos a ver la puesta de sol desde el rio

Por la noche, cuando ya se han ido casi todos los turistas, aparece uno de los cielos más limpios que hemos visto nunca.

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